NACIONAL - BUZÓN Ante las numerosas cartas recibidas sobre los últimos artículos publicados en el De Verdad, la redacción ha creído conveniente ampliar la sección de buzón en este número a toda la página. Con ello pretendemos, no sólo recoger una selección de las más significativas, sino animar a los lectores a seguir enviando sus cartas a la redacción. |
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| Marruecos es más que Mohamed El artículo sobre Marruecos en el DV nš 3. Es un artículo que podría firmar perfectamente Botín. En esencia, su tesis es que Francia es una amenaza a las suculentas perspectivas de inversiones españolas en Marruecos. Y en la medida en que Marruecos es un país hoy dependiente de Francia, constituye, espoleado por París, un elemento de desestabilización para España. A España le interesa atraerse a Marruecos no sólo por su valor económico y geoestratégico, sino también para desactivar la bomba de relojería que significa, y cuyo mando está en Francia. Habla de Marruecos como si sólo fuera Mohamed VI y su Estado. ¿Y el pueblo y la sociedad marroquí? El Estado marroquí utiliza la inmigración ilegal como fuente de presión y chantaje, como entrada económica, control sobre sus inmigrantes y como infiltración de sus servicios secretos en España. ¿Debemos tratar nosotros en el DV la inmigración marroquí (más de 400.000) como un peligro de desestabilización? Se habla de la inversión de empresas españolas en Marruecos. Algunos lo llaman aquí (y en algún artículo nos hemos apuntado al carro) deslocalización. ¿No crea esto paro en España? ¿Estamos de acuerdo si es hacia Marruecos pero no si es hacia Europa del Este? Al fin y al cabo, es un proceso natural del capitalismo, pero ¿dónde aparece en el artículo la defensa de los derechos de los trabajadores marroquís? ¿Van a tener derechos sindicales, de reunión y organización? Así a cualquier empresa española le interesa irse a Marruecos: mano de obra barata y controlada policialmente. Se habla de fomentar el desarrollo económico al sur del Estrecho (el mayor “escalón social” del planeta”). No hay duda de que la implantación de empresas e industrias extranjeras contribuirá a nivelarlo, como hizo aquí la Ford en Almusafes. Debemos apoyar todo lo que signifique una mejora en el nivel de vida del pueblo, pero ¿contribuirá eso al desarrollo independiente de Marruecos, a su progreso, bienestar y a una mayor libertad? ¿Es ése nuestro papel como comunistas, es ése el objetivo que debemos perseguir? Para eso ya hay un ejemplo en las maquiladoras de Centroamérica o en la frontera entre Méjico y EEUU. Ni Marruecos es Mohamed VI ni nosotros somos (ni queremos) El Corte Inglés. Y por último, desde esa posición de Botín-Zapatero, no extraña el tratamiento dado a la cuestión del Sáhara como un “espinoso problema”; el problema que enturbia unas relaciones Madrid-Rabat que de otra manera serían perfectas; el asunto ése de esa molesta excolonia que el Estado español entregó hace 30 años a Hassan II y cuya salida más adecuada a nuestros intereses nacionales sería que dejaran de dar la lata, aceptaran la autonomía que tan generosamente les ofrece Rabat y se dejaran de tantas monsergas. Mi posición es la contraria: no es Marruecos, sino el trono alauí quien ejerce de mamporrero de Francia. Marruecos no es una oportunidad para nuestras empresas, sino que está sometido a un régimen dictatorial por un Estado dependiente de Francia; y todo nuestro empeño debe estar en ayudar al pueblo marroquí a deshacerse de la dictadura; a denunciar el dominio de Francia, pero desde el proletariado y los principios revolucionarios (no desde Cortefiel), y como decía Marx en relación a Irlanda e Inglaterra, en la cuestión del Sáhara se encuentra el punto débil de la corrupta monarquía; como Las Malvinas para la dictadura argentina. Apoyar la organización política y sindical marroquí contraria al régimen, y especialmente hacer propaganda de la necesidad del referéndum justo y definitivo en la cuestión del Sáhara, debe ser nuestra propaganda constante. Toni Bien por aclarar las ideas contra el plan Ibarretxe Primero, las páginas sobre el plan Ibarretxe. Cualquiera que haya tenido alguna duda o vacilación sale con las ideas clarísimas, y los que lo rechazan por intuición tienen argumentos o conocimientos para reafirmarse y combatirlo. Segundo, la página de teoría, aunque creo que tiene un punto débil, pero que en cualquier caso es perfecta para abrir el debate y sustentar nuestras posiciones desde el leninismo. Ernesto Sobre el cine español El artículo sobre la pérdida de espectadores del cine español, está bien pero creo que adolece de dos puntos capitales, sin los cuales el problema planteado no tiene otra solución que “a la francesa”, es decir la protección y la subvención del Estado. El primero –y más inquietante– sobre el que habría que reflexionar es por qué en todas las encuestas aparece sistemáticamente que más del 50% (no recuerdo exactamente la cifra exacta, pero sí que es superior a la mitad de los encuestados) reconocen que nunca irían a ver una película española. ¿Por qué? ¿Y qué hay que hacer para transformar esa situación? En segundo lugar la dimensión
internacional –específicamente iberoamericana– de nuestra
cultura (incluido el cine) que no está siendo explotada, ni siquiera
planteada por nadie. Ana (Madrid) El artículo termina sin aclarar por qué el cine español ha perdido este año 3 millones de espectadores. Está muy bien ensalzar el cine patrio, pero o se dice que es “un pequeño bache sin importancia” (a lo mejor ha coincidido que los directores españoles más importantes, como Santiago Segura, no han hecho película este año). Si se quiere uno meter en el problema principal, el de la industria del cine y el de que, bajo la mentira de la libre competencia se esconde el férreo control de las distribuidoras estadounidenses, hágase, pero con la advertencia de que esto no justifica la bajada de espectadores de este año. El artículo es un cúmulo de generalidades precedido por una arenga del celuloide hispano. Libertad La Rusia de Lenin no es España Al artículo que publica el De Verdad número 3, sobre que “para ser internacionalista hay que ser patriota” le pondría un 8; pero con tres asteriscos, porque creo, por un lado, que está muy bien el objetivo, la orientación y el contenido de los dos artículos, especialmente el de “para ser internacionalista...” Sin embargo, creo que es absolutamente imprescindible que las citas de Lenin se maticen y se expliquen, porque de lo contrario puede llevar a alguna o mucha gente a una grave confusión. Lenín está hablando desde el corazón de un Estado burgués-imperialista que efectivamente es multinacional, multiétnico,... porque en las cinco décadas anteriores se ha anexionado a multitud de naciones desde el Caúcaso hasta el Asia Central, pasando por el Báltico o Centroeuropa, etc. Por ello está hablando de “naciones opresoras y naciones oprimidas”, de “todas las naciones de este Estado” o del “odio legítimo y natural a los opresores gran-rusos”. Pero esta no es, de ninguna manera, la situación de España. Aquí –al menos desde la independencia de América si hablamos del Estado y varios siglos antes si hablamos de la formación histórica de España como nación política en el sentido moderno del término– no existen naciones opresoras, sino una clase dominante que oprime a todo el pueblo, a todas sus clases y sectores y a todas sus nacionalidades. No matizar, precisar y explicar esta cuestión induce a alentar la interesada confusión que, no ya los nacionalistas abiertos, sino sobre todo los nacionalistas encubiertos en las principales fuerzas de izquierda –que son seguramente los más peligrosos–propagan acerca de España (o el Estado español) como una “suma de distintos pueblos”, una “nación de naciones” etc. Creo que en estas cuestiones debemos ser absolutamente cuidadosos hasta con el lenguaje. Angel Un punto de vista equivocado El artículo llamado “Plan científico para reducir a la mitad el hambre en el 2005” estoy totalmente en diferencia con el, cualquiera que se considere marxista no puede estar de acuerdo. Pero si esa es, precisamente, la esencia del imperialismo: condenar a la miseria, la opresión y la violencia a las 4/5 partes del planeta. Hay que unir a los científicos bienintencionados para luchar contra el imperialismo, no para hacer planes caritativos de imposible realización más que tangencial y microscópicamente. Elena |
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