INTERNACIONAL Visita
de Bush a Europa Argumenta Washington que la venta de armas a Pekín supondría una ruptura del delicado equilibrio militar en el estrecho de Taiwán |
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UE reanuda la venta de armas a Pekín Empujada activamente por París y Berlín, la UE se dispone a levantar el embargo sobre la venta de armas a China vigente desde los incidentes de la plaza de Tiananmen hace 15 años. Pese a todas las presiones recibidas desde Washington –y que han tenido su punto culminante durante las visitas de Condolezza Rice y del propio presidente Bush– nada parece que pueda hacer ya retroceder la decisión sobre el fin del embargo. La razón de la resistencia del eje franco-alemán a las amenazas de Washington la expresaba semanas atrás con total claridad la ministra de Defensa francesa, Michelle Alliot-Marie en una entrevista al Financial Times: “La UE espera que el levantamiento del embargo de armas a China entre en vigor desde junio próximo. La UE también desea que sus relaciones con China se desarrollen en todos los aspectos”. O lo que es lo mismo dicho con palabras comprensibles por todos: para que los monopolios y el gran capital europeo puedan elevar a un grado superior sus relaciones económicas, industriales, comerciales, financieras,...con China, Pekín exige a cambio el fin del embargo de armas. Y el trozo de pastel que las oligarquías financieras europeas esperan recibir es tan suculento –el mayor mercado del mundo desarrollándose a una velocidad inusitada en cualquier época histórica–, que ni toda la enorme capacidad de presión e injerencia de EEUU ha sido hasta ahora capaz de detener el proceso. Argumenta Washington que la venta de armas a Pekín supondría una ruptura del delicado equilibrio militar en el estrecho de Taiwán, amenazando con propagarse a toda Asia y el Pacífico. Durante décadas, EEUU ha tenido en Taiwán algo más que un estrecho aliado; en realidad un auténtico protectorado y un portaaviones armado hasta los dientes frente a las costas de China. Hoy se considera que el ejército taiwanés es el mejor equipado tecnológica y armamentísticamente de la región, además de contar con “la garantía de seguridad” que le ofrece EEUU por medio de sus bases en Japón y la Flota del Pacífico. Washington teme, sobre todo, que el fin del embargo suponga –como ocurre ya hoy en el terreno de la industria civil– una trasferencia de tecnología militar avanzada de Europa hacia Pekín, con lo que los expertos militares norteamericanos consideran que en el 2010 el ejército chino estará en disposición de superar en efectivos, calidad, tecnología, nivel de armamento y doctrina militar a cualquier otro ejército de la región. Lo que pondría sobre la mesa el cuestionamiento del statu quo actual del Lejano Oriente y el frágil equilibrio de poder sobre el que se asienta la influencia norteamericana en un área tan vital para sus intereses. Tan vital que los días previos al viaje de Bush, Washington consiguió arrancar de Japón un sorprendente compromiso por el que ambos países acordaban que la seguridad del Estrecho de Taiwán representa para ambos “un objetivo estratégico común”, comprometiéndose a actuar conjuntamente para impedir cualquier medida que conduzca “al incremento de la tensión en el Estrecho”. Al mismo tiempo, que el nuevo director de la CIA, en su comparecencia ante el Senado, afirmaba que “la modernización militar adoptada por Pekín constituye una amenaza para las fuerzas americanas desplegadas en la región (...) China tiene cada vez más confianza y se muestra más activa en la escena internacional (...) para demostrar que tiene un papel que jugar en los asuntos mundiales, asegurar sus accesos a los recursos naturales y oponerse a lo que considera iniciativas de EEUU para contenerla o aislarla”. Aunque apenas tratado, al menos en las comparecencias públicas, este asunto, el de las relaciones con China han estado en el centro de la visita de Bush a Europa El bastón de mando El otro punto caliente de las relaciones EEUU-Europa lo constituye la actitud a tomar ante Irán. Para Washington, neutralizar –al menos– la proyección regional iraní es una cuestión esencial para llevar adelante sus planes para el Gran Oriente Medio. Por un lado porque de hacerse Irán en un breve período de tiempo con armamento nuclear, su papel como potencia local se vería revalorizado considerablemente. Al mismo tiempo, porque la notable capbacidad de influencia de Irán entre los chiitas de Irak, Líbano, Palestina y Siria le otorga un enorme poder desestabilizador precisamente en los puntos más calientes de la zona, aquellos en los que EEUU tiene concentrados todos sus esfuerzos para remodelar la región de acuerdo con sus intereses globales. Por eso, aunque Bush haya puesto por delante su interés de acercamiento a Europa reiterando que “estamos al principio de la diplomacia” y que Irán no es Irak”; al mismo tiempo ha advertido rotundamente que EEUU baraja otras opciones distintas a las diplomáticas. Una cosa es permitir que la UE explore ese camino, y otra bien distinta dejar bien claro, en los asuntos cruciales, quién tiene el bastón de mando. A. Beloki |
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