| En nuestro
país estos días se lleva adelante uno de los más
importantes juicios contra la impunidad. 6.624 años pide la acusación
para el ex militar de la dictadura Argentina Adolfo Scilingo, quien declaró
haber participado en al menos tres de los macabros vuelos de la muerte
y ser responsable del asesinato de 30 personas.
Adolfo Pérez Esquivel defensor
de los derechos humanos, premio Nóbel de la paz, es hoy en día
uno de los más importantes referentes de la izquierda política
y social Latinoamericana. Con motivo de su comparecencia en el juicio
a Scilingo para el De Verdad habla de que puede convertirse en antecedente
para que otros genocidas puedan ser juzgados en las cortes españolas
y abrir las puertas de otros países a juzgar este tipo de delitos,
la mayoría de ellos aun en absoluta impunidad.
De Verdad.- ¿Cuál
es la razón que fuera llamado a declarar como uno de los testigos
del juicio?
Adolfo Pérez Esquivel.- Por dos razones soy un
sobreviviente de los vuelos de la muerte de la represión de las
prisiones en Argentina y otra porque Scilingo me fue a ver hace varios
años antes de venir a España.
D. V.- Tenía
entendido que usted había estado prisionero, pero no sabía
que fuera uno de los sobrevivientes de los vuelos de la muerte.
A. P. E.- El 5 de mayo del año 77 cuando estaba detenido
en la superintendencia de la policía federal, un centro de torturas,
me llevan y encadenan en un avión. Volamos sobre el río
de la Plata, cerca de la costa Uruguaya, alrededor de una hora hasta que
el piloto le dice a la guardia que tiene orden de ir a la base aérea
militar de Morón”. Estoy cerca de tres horas, no me permiten
bajar del avión sigo encadenado. Cuando regresa el oficial me dice
“Póngase contento lo llevamos a la U 9”, prisión
de máxima seguridad en la plana provincia de Buenos Aires. Estoy
prisionero 14 meses, paso 5 días por las torturas en los calabozos
de castigo, después encierro y aislamiento. Hasta que dos días
antes de la final del mundial de fútbol, por la fuerte presión
internacional el gobierno me pone en libertad vigilada por otros 14 meses.
D. V.- ¿Cómo
es eso de que Scilingo lo va a visitar a su despacho antes de venir a
declarar en el año 97 ante Garzón?
A. P. E.- Este hombre cuando comienza a tener problemas de conciencia
envía muchas cartas a sus jefes reclamándoles que digan
abiertamente al pueblo argentino qué pasó. Ninguno de sus
superiores quiso hacerlo, al contrario lo amenazaron y degradaron de la
fuerza, finalmente, como represalia lo meten preso durante dos años
por un cheque sin fondos de 200 pesos, que no era nada, pero formaba parte
de la escalada.
Quienes no rompen el pacto de sangre siguen protegidos por las fuerzas
militares.
En la conversación que tuve con Scilingo en Buenos Aires, me dijo
que él quería venir a España ante el juez Garzón
como una forma de reparación. Él estaba convencido que lo
que hizo era para salvar al país del comunismo internacional, esta
locura que formaba parte de la política de seguridad nacional de
los EEUU. Le dije a Scilingo que si él quería reparar un
daño tenía que tomar la decisión de venir a España
y así lo hizo.
D. V.- Desde luego
la importancia del juicio no está en sí mismo en poder juzgar
a un represor, porque estamos hablando de 30.000 desaparecidos y de acabar
con la impunidad a todos los niveles
A. P. E.- El juicio va más allá está basado
en el genocidio, porque no sólo es el caso de Scilingo, fueron
todas las políticas instrumentadas a través de la doctrina
de la seguridad nacional de los EEUU, más de 80.000 militares latinoamericanos
pasaron en su formación por la Escuela de las Américas y
por las academias militares de los EEUU. Esto es lo tremendo, pusieron
a las fuerzas armadas como tropas de ocupación de sus propios pueblos
y en donde el enemigo es el pueblo.
El caso de Scilingo pertenece a toda esta política, no es que los
militares se enloquecieron, actuaron a través de un plan perfectamente
concebido con una estrategia de dominación continental y ese plan
continúa hasta el día de hoy.
D. V.- ¿Cuál
sería la relación del caso de Scilingo con el de Pinochet
y lo que se conoce como la Operación Cóndor orquestada desde
Washington?
A. P. E.- El operativo Cóndor, con base en Chile con Pinochet
apoyado por los EEUU, involucraba a Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay,
esto conforma lo que nosotros llamamos la “internacional del terror”.
Su brazo se extiende hasta el asesinato de Letelier en Washington, el
intento de asesinato de quien fuera canciller de Salvador Allende, Bernardo
Leitos, la muerte del general Prat en Argentina, la intervención
de Argentina en el golpe de Estado en Bolivia a la presidente Lidia Guiner,
la acción que tienen en Centroamérica en la guerra contra
la revolución sandinista. El intercambio de prisioneros, yo en
los calabozos contiguos estuve al lado de un joven secuestrado en San
Salvador de Bahía en Brasil y llevado a la Argentina, en comandos
mixtos entre, fuerzas de Brasil y Argentina.
Es decir, los grupos de tarea actuaban en los diferentes países,
articulados, pero de forma independiente.
D. V.- Desde España
¿cuál es la importancia de que se pueda juzgar a este represor?
A. P. E.- A diferencia de las legislaciones de otros países,
España no puede juzgar en ausencia, necesita el responsable. El
caso de Scilingo aquí tiene un significado muy fuerte para la recuperación
de la memoria, el derecho de verdad y justicia, para que esto no vuelva
a ocurrir en ningún país. Dentro de este marco habíamos
hablado con el juez Garzón, yo fui de los primeros que dió
testimonio sobre esto, porque si bien yo soy argentino también
soy ciudadano español.
El caso es emblemático porque puede generar un antecedente jurídico
internacional. Los juicios de Nuremberg o de los Balcanes fueron tribunales
“Ad Hoc”, este no es ese tipo de tribunal, es un tribunal
nacional de España. La cuestión, y desde ahí la importancia
del juicio, es ¿cómo rompemos la impunidad, esta situación
en la que las leyes y todos los mecanismos se hacen acorde a los intereses
de las grandes potencias y no de los pueblos?
D.V.- ¿Cómo
se ve desde la Argentina el juicio de Scilingo?
A. P. E.- Se ve con preocupación, en la Argentina después
de muchas luchas logramos que se anulen las leyes de impunidad, pero cuando
todo esto se marca, tenemos que ver los responsables. Los senadores y
diputados quienes votaron las leyes de impunidad, no tuvieron el coraje
de asumir una responsabilidad histórica con los pueblos, claudicaron
a las presiones militares y del departamento de Estado norteamericano.
D. V.- No es una
cuestión del pasado, actualmente los EEUU llevan una política
de intervención similar en Latinoamérica y todo el mundo,
¿ha llegado momento de llevar a juicio a los principales responsables,
el ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, a los responsables
de la CIA...?
A. P. E.- Hace unos años en París Kissinger se
negó, se refugió en la embajada de los EEUU. No sé
si van a poder ser juzgados, creo que van a ser juzgados en la conciencia
colectiva de los pueblos.
Es lo mismo que el caso de Bush con las barbaridades que está haciendo
en Irak o Afganistán, de lo cual no se habla. Acabo de ver a Hugo
Chávez presidente de Venezuela, ya tuvo un intento de golpe de
Estado -de la CIA acompañado por los empresarios venezolanos- y
ahora hay un informe de los intentos de la CIA para asesinarle. Es un
atropello al derecho de autodeterminación de los pueblos, y los
EEUU lo hace con total impunidad.
Está el caso de Guatemala, hay una comisión de la verdad
pero no hay una acción jurídica sobre los crímenes
cometidos, Paraguay con una dictadura de Strossner que duró más
de 40 años. Actualmente creo que la Argentina es el país
que más ha avanzado en lograr el juicio y castigo a los responsables
en forma concreta.
Por eso pienso que la lucha contra la impunidad debe ser en todos los
terrenos, las mismas Naciones Unidad hoy día están desprestigiadas,
vaciadas de contenido, y no hay ninguna sanción para las grandes
potencias. Una, porque la misma estructura de la ONU no es democrática,
privilegia el derecho de veto de 5 países y el resto no tienen
cabida.
A. Garzón
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