CULTURA

Premio en Berlín por toda su carrera
Fernando Fernán Gómez, "cómico de oro"

Umbral definió a este hombre polifacético como “un cruce de Leonardo y Cyrano con ojos de diablo verde”.

No fue al festival de Berlín a recibir su merecido Oso de Oro, pero sí envió un sorprendente texto que dejó perplejos a los asistentes criticando a quienes cuestionan la calidad del cine español. Interrogado aquí sobre el tema, se agarró otro de sus mosqueos descomunales y mandó sentarse y callar a un periodista. Fernando Fernán Gómez, a sus 83 años, sigue siendo un actor genial y un estravagante ciudadano, nuestro mejor cómico vivo y un artista de telento y genio desmedidos. El premio de Berlín honra y corona una carrera excepcional, que jalona etapas decisivas de la historia de nuestro cine.

Actor, director, guionista, escritor, Fernando Fernán Gómez es, desde hace más de medio siglo, un hombre esencial del panorama cultural, cinematográfico y social de España, tanto por la fecundidad y diversidad de su obra conmo por la sobriedad e independencia de su carácter y su estilo.

Nació ya bajo la estrella del teatro. Vino al mundo en Lima (Perú) durante una gira artística de su madre, actriz, el año 1921. Lo inscribieron como nativo argentino, pero a los 3 años estaba ya en España, donde ha desarrollado toda su carrera. Hombre de notable cultura, inició estudios de Filosofía y Letras, pero pronto pudo más el atractivo de las tablas y se asoció a los grupos teatrales aficionados. Allí recibió el iimpulso decisivo de Jardiel Poncela. Tras el paréntesis de la guerra civil, Fernán Gómez volvió a las tablas, y ya en 1943 debutó como actor de cine. En sus más de 60 años como tal, Fernando Fernán Gómez ha participado en más de 170 películas, casi siempre como protagonista o en papeles estelares. Ha trabajado a las órdenes de casi todos los grandes directores del cine español: Bardem, Berlanga, Saura, Erice, Trueba, Ricardo Franco, Gutiérrez Aragón, Jaime de Armiñán, Cuerda, Almodóvar, etc. Sólo por recordar algunas de las películas que interpretó en los últimos años, que han marcado la historia de nuestro cine y están en el recuerdo de todos, cabe mencionar: Ana y los lobos (Saura), El espíritu de la colmena (Erice), Feroz (Gutiérrez Aragón), El viaje a ninguna parte (dirigida por él mismo), El abuelo (Garci), Belle epoque (Trueba), La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda), Todo sobre mi madre (Almodóvar) o En la ciudad sin límites. Acaba de estrenar en Berlín (y ya está en las pantallas de toda España) su última interpretación: Para que no me olvides, con 83 años.

A partir de los años 50, Fernán Gómez comenzó a ponerse también detrás de la cámara y a escribir guiones de cine. Ha rodado 27 largometrajes para el cine y la televisión, entre ellas obras tan notables como “El extraño viaje” (1964, obra maldita de nuestro cine) y “El viaje a ninguna parte” (1978, con la que ganó los “goyas” a la mejor dirección y al guión). Ha escrito novelas y compuesto obras de teatro (con “Las bicicletas son para el verano” ganó el premio Lope de Vega de 1978) y ha publicado infinidad de artículos y colaboraciones en la prensa.

Fernando Fernán Gómez es, sin duda, uno de los hombres más laureados del cine español: ha ganado 6 “goyas” (3 como actor, uno como director y dos como guionista), ha ganado el premio al mejor actor en los festivales de Berlín (dos Osos de Plata) y Venecia. En 1999 el Festival de San Sebastián le otorgó el Premio Donosti por toda su carrera cinematográfica, Tiena la medalla de Oro de Bellas Artes, es Premio Príncipe de Asturias de la sArtes (1995), Premio Nacional de Cinematografía y es el único actor que ha ingresado en la Real Academia. El Oso de Oro de Berlín a toda su carrera es su último galardón internacional.

Umbral definió a este hombre polifacético como “un cruce de Leonardo y Cyrano con ojos de diablo verde”. “Colérico, enojadizo, fascinante, amante del placer físico y de todo lo que prohiben las religiones”, lo retrató Raúl del Pozo. Él mismo atribuye su “mal genio” a su lucha contra la timidez. Pero quedarse en eso –como hacen tantos– es quedarse en la anécdota, eludir la sustancia. Es su “buen genio”, como actor genial, el que marca la singladura de Fernán Gómez como “cómico de oro”, un actor indispensable que ha dado un perfil propio al cine español. Con razón le dolían las injustas críticas y sandeces colosales que se han dicho estos días sobre la “escasa calidad” de nuestro cine. El solo nombre de Fernando Fernán Gómez arruina esas estúpidas afirmaciones.

J. Albacete