NACIONAL Zapatero
se suma al respaldo franco-alemán a Putin ¿Por qué se avino Zapatero a legitimar con su presencia la vergonzosa complicidad franco-alemana ante el genocidio de Chechenia? |
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| Los servicios secretos rusos acababan de asesinar al presidente checheno, Aslán Masjádov –una de las pocas voces políticas que hacían albergar una esperanza de paz en la república caucásica-, ejecutando una orden con origen en las más altas esferas del kremlin. Una muesca más en el genocidio que el ejército ruso perpetra en lo que considera su “patio trasero”. Pero nada de eso importa a Schröeder y Chirac. Haciendo uso del maquiavelismo político donde los intereses no conceden espacio a los principios morales, los dirigentes galo y germano escenificaron en París un respaldo absoluto a Putin, un “perfecto demócrata” para Schröeder, el “carnicero de Chechenia” para todos los demócratas del planeta. ¿Qué hacía Zapatero allí? ¿Por qué se avino a legitimar con su presencia la vergonzosa complicidad franco-alemana ante el genocidio de Chechenia? Cada día que pasa, el alineamiento de Zapatero con el eje franco-alemán obliga más a España. Y no precisamente por el buen camino Los valores de la diplomacia europea Los genocidios de mis amigos no son genocidios,
sino asuntos internos. Más allá de las palabras que hablaban de “una cooperación que sea clave en el arraigo de la democracia”, fue el mismo Zapatero, poco avezado en los “silencios diplomáticos”, quien desveló la verdadera razón de la amistad, anunciando una próxima cita ministerial cuatripartita en Moscú para analizar la situación energética europea. Cuando aumenta el control norteamericano sobre Oriente Medio, dominando así una de las llaves que puede estrangular el suministro de petróleo hacia Europa, las enormes potencialidades de las reservas rusas adquieren un carácter estratégico. A cambio, se permite que “el amigo Putin” masacre a pueblos como el checheno dentro de sus dominios. ¿No es esto sangre por petróleo? Los riesgos del alineamiento Zapatero precedió su aparición en la cumbre entre el eje franco-alemán y Rusia con un artículo en Le Monde, en el que definía el “talante” como una apuesta por abordar los problemas “con una sonrisa”. Pero las cuestiones de principios no admiten “talante”, si este degenera en el peor cambalache político. Y el genocidio checheno es sin duda una de esas cuestiones que no admite negociación. Zapatero acudió a la reunión entre Chirac, Schröeder y Putin invitado por el presidente francés. Su presencia allí es un intento del eje franco-alemán por aprovechar la imagen de Zapatero –conquistada a raíz de la retirada de las tropas españolas de Irak-, otorgando así mayor legitimidad al intolerable respaldo a la política genocida del kremlin. Y Zapatero comete un grave error, comprometiendo el prestigio internacional de España, al prestarse a este juego. Quizá sea este el precio exigido por Alemania y Francia para permitir la entrada de Zapatero en “el corazón de Europa”. Pero sabemos por experiencia que el alineamiento con centros de poder imperialistas sólo comporta peligros y riesgos para España. El respaldo de Aznar a la línea Bush se saldó con la presencia del ejército español en Irak, convirtiéndolo en un instrumento de agresión hacia otros pueblos. Ahora estamos empezando a vislumbrar que el alineamiento de Zapatero con el eje franco-alemán obliga a ignominiosas contrapartidas. Dando un peligroso viraje en la política histórica hacia el Sahara, para sumarse a las tesis de París y Rabat. O mirando hacia otro lado ante el genocidio checheno. Una política exterior progresista, que coloque a España como un referente de paz y solidaridad, exige en primer lugar alcanzar una voz propia, sin necesidad de someterse a los intereses imperialistas de EEUU o del eje franco-alemán. N. I. |
Estamos empezando a vislumbrar que el alineamiento de Zapatero con el eje franco-alemán obliga a ignominiosas contrapartidas. Dando un peligroso viraje en la política histórica hacia el Sahara, para sumarse a las tesis de París y Rabat. O mirando hacia otro lado ante el genocidio checheno.
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