NACIONAL

El obispo de Bilbao se alza con la presidencia de la Conferencia Episcolal
¿Alivio o preocupación?

La inesperada elección de Ricardo Blázquez, obispo de Bilbao, como presidente de la Conferencia Episcopal, derrotando a Rouco Varela, ha provocado extrañas reacciones.

De un lado, determinados círculos de la izquierda se muestran aliviados ante la retirada del cardenal Rouco –identificado con los sectores más intransigentes de la Iglesia- y anuncian “un nuevo talante más abierto” de la mano de Blázquez. Del otro, el PNV, que no quería a Blázquez como obispo de Bilbao debido a su origen abulense, ahora valora su triunfo como “una sorpresa positiva”, calificándolo como “una persona que puede ayudar a dar traslado al conjunto de la opinión pública del estado español de una realidad cabal de la sociedad vasca”.

No parece que Blázquez vaya a variar los puntos más reaccionarios del periodo de Rouco. Especialmente ligado a movimientos ultraconservadores como Camino Neocatecumenal, sus posturas ante el aborto, el matrimonio homosexual –“un atrevimiento desmedido pretender cambiar el orden inscrito en la naturaleza”–, o la enseñanza de la religión están tan a la derecha como las de Rouco.

Pero, sin embargo, frente a los movimientos de Rouco ante la ofensiva del nacionalismo étnico (pastoral contra el plan Ibarretxe, pronunciamiento de la Conferencia Episcopal en defensa de la unidad de España…), Blázquez, que basa su apoyo en la iglesia vasca y catalana, sí aporta “otro talante”. Blázquez respaldó como obispo de Bilbao la carta pastoral “Preparar la paz”, donde las jerarquías eclesiásticas vascas se oponían a la ilegalización de Batasuna afirmando que “agudizará la crispación”. Asimismo se negó, como Setién o Uriarte, a formar el documento que aprobó la Conferencia Episcopal bajo el título “Valoración moral de terrorismo en España, sus causas y consecuencias”. Todos los movimientos de las jerarquías de la iglesia vasca más cercana al nacionalismo gobernante, incluidas las maniobras para evitar que la iglesia española se pronunciara contra el plan Ibarretxe, han contado con el respaldo de Blázquez.

Todavía es pronto para hacer una valoración en profundidad. Habrá que esperar a los primeros movimientos de Blázquez. Pero los antecedentes no presagian nada bueno. Frente al alivio que algunos sectores de izquierdas muestran ante la marcha de Rouco, es posible que lo más realista sea la preocupación por la llegada de la ultrareaccionaria iglesia vasca a la cúspide de la conferencia episcopal

N. I.

Frente al alivio que algunos sectores de izquierdas muestran ante la marcha de Rouco, es posible que lo más realista sea la preocupación por la llegada de la ultrareaccionaria jerarquía católica vasca a la cúspide de la conferencia episcopal.