NACIONAL

Retirada la última estatua de Franco en Madrid
De estatuas y dictadores

La retirada de la última estatua de Franco en Madrid ha provocado, treinta años después de su muerte, una inesperada polémica.

Ante una medida que debe ser considerada de higiene política, pero demasiado tardía, la dirección del PP ha tomado la opción más zafia y torpe, enfrentándose a ella, y resucitando los elementos más reaccionarios que todavía habitan en el seno de la derecha.

El presidente Zapatero acierta al afirmar que “en una España democrática es impensable que en ámbitos públicos existan recuerdos de dictadores”. No es de recibo que sigan existiendo monumentos reivindicativos del franquismo. Ni tampoco estatuas dedicadas a Sabino Arana, como la que Arzallus ordenó levantar en pleno centro de Bilbao.

N. I.