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ENSEÑANZA Reforma
de las titulaciones universitarias: El hecho de despreciar una carrera como Historia del Arte refleja un nula apreciación de la sublime riqueza histórico artística de España. |
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Los ajustes en la titulación superior europea promovidos por la declaración de Bolonia se están siendo aprovechadas por la ministra de educación María Jesús Sansegundo para realizar una auténtica reforma en las carreras de humanidades. El Consejo de Coordinación Universitaria pretende una reducción drástica de las titulaciones aunque los responsables del ejecutivo europeo aclaran que eso «no figura en el camino de Bolonia». Están en juego importantes aspectos del futuro de la educación superior en nuestro país ¿De qué forma estará afectada la educación superior en nuestro país? Y ¿Qué modelo educativo universitario nos propone el gobierno aprovechando Bolonia? La declaración de
Bolonia de 1999 estableció que en 2010 el espacio universitario
europeo deberá ser una realidad. Esto significa que estudiantes
y profesores de universidades europeas disfrutarán de unas opciones
de movilidad que hoy sólo caben dentro del programa Erasmus. El
objetivo de esta medida va más allá de la simple pretensión
de «fomentar la identidad europea» entre el estudiantado.
A nadie se le escapa que muchos licenciados que en España apenas
encuentran salida al mercado laboral, en otros países europeos
son demandados con urgencia. Facilitar–y quizás en un futuro,
incluso exigir– que los universitarios cursen sus estudios en varios
países, rompería con la reticencia que sienten los titulados
al pensar en probar suerte en otros lugares de Europa donde su profesión
fuese más requerida. De esta manera el país de origen se
libra de camareros descontentos y el país de acogida de la hoy
absurda falta de trabajadores cualificados. El problema principal es que la enseñanza universitaria es muy diferente en cada país. Desde la estructuración de cursos en las carreras –unas por semestres, otras por cuatrimestres, unas de cuatro años, otras de tres o de cinco...– al mismo concepto de crédito, que en España equivale a 10 horas de clase, y en otros países a 25 horas. Además, en las carreras de Humanidades –las más afectadas- la enseñanza es radicalmente distinta en España a, por ejemplo, en Alemania. Mientras que aquí se puede aprobar lo que sea sólo con tener una memoria extraordinaria, allí los exámenes apenas tienen peso y los alumnos pasan las clases debatiendo sobre la materia en cuestión. Hay otro inconveniente de fondo: el sistema cojea a la hora de dar al alumno una visión global, es decir, que un estudiante alemán de Filología Hispánica puede haber analizado la obra de Juan Goytisolo durante un año con una minuciosidad extrema, y licenciarse siendo capaz de ir desconcertado a buscar en el diccionario de la Real Academia la palabra Unamuno. Por contra, en España, un estudiante que se interese personalmente por su carrera, adquirirá una concepción muy completa de su materia, pero esto es raro, porque nadie le exigirá tal cosa en la Universidad. Así pues, ninguno de los dos modelos resulta satisfactorio, pero ante la inmensa tarea de amasar semejantes disparidades en un sistema único, parece que los responsables gubernamentales no tienen intención de aprovechar la convulsión para establecer unos buenos contenidos y métodos pedagógicos eficaces, más bien todo lo contrario, el Consejo de Coordinación Universitaria en nuestro país ha demostrado que puede valer cualquier cosa con tal de que sea igual para toda Europa y manifestado su desprecio ante las necesidades de la educación superior en España, justamente en unas áreas como las humanidades que dan sensibilidad, hondura y libertad a una sociedad e identidad a un país. ¿España sin historia del arte? El lapsus más sangrante que se ha introducido en la reforma, es el de la supresión de Historia del Arte como licenciatura, que pasaría a estudiarse como una especialidad de la carrera de Historia. El discurso pseudo europeísta institucional, apoyado a menudo en el humanismo renacentista, en personajes como Erasmo, Tomás Moro o Leonardo da Vinci, se revela ahora como un mero pretexto para introducirnos una política determinada ¿Qué esperar de una convergencia europea que lo primero que ataca frontalmente es el inmenso patrimonio artístico del continente? El hecho de despreciar una carrera como Historia del Arte refleja un nula apreciación de la sublime riqueza histórico artística de España, uno de los países del mundo con mayor patrimonio artístico ¿Qué haremos sin muchos y buenos profesionales en Historia del Arte?. Por otro lado, las estadísticas dicen que esta carrera es la mas demandada en el mercado laboral entre todas las de humanidades. El caos filológico Las directrices de Bolonia van a provocar en el campo de las filologías un auténtico descalabro. Debido a las exigencias de concentración de títulos quedarán sólo cuatro licenciaturas frente a las catorce actuales: Filología clásica, Lengua española y sus literaturas, Lenguas modernas y sus literaturas y, por último, Lenguas orientales y sus literaturas. Las actuales filologías catalana, vasca y gallega –un marco de pluralidad en el estudio universitario de las lenguas propias que no existe en otro lugar de Europa– están amenazadas de desaparición, obligándolas a combinarse con «otra lengua moderna». Englobando las filologías en cuatro grandes bloques, contemplando sólo la especialización en los últimos años se están poniendo límites a la profundización en el estudio de algunas de estas lenguas. Parece imposible englobar las literaturas inglesa, francesa, alemana, italiana, rusa (¿y árabe?) en un solo título, por mucho que se empleen los últimos años –puede que sólo el último– en especializarse en alguna de ellas. El caso de las carreras técnicas es como mínimo inquietante. El principal cambio se dará en terminar con la dualidad entre técnicas y superiores, acabando la cosa en un punto medio de cuatro años. No van a desaparecer los ingenieros superiores, pero se formarán fuera del ámbito de la carrera universitaria estricta. Bien en masters, o en centros especializados, mucho más imbricados con los grandes monopolios, que decidirán más directamente qué cuadros superiores se forman. No nos podemos acostumbrar a que decisiones de un calado tan hondo sobre nuestras vidas se tomen en congresos lejanos, sin que apenas tengan voz y voto las partes directamente implicadas, a los que no dejan más opción que salir a la calle a protestar. José R. Orellano Se extienden las reacciones y movilizaciones Las protestas contra los cambios y recortes en las carreras universitarias siguen extendiéndose por toda España. El rector de Sevilla, Miguel Florencio, defendía la titulación de Historia del Arte que fomenta «el saber y el pensar». Rosina Gómez -Baeza –Directora de ARCO– declaraba que «No sólo no podemos prescindir de Historia del Arte en un país con tanto patrimonio como el nuestro sino que, al contrario, partiendo de una carrera generalista debemos promover una mayor especialización» . Mientras que el escritor Luis Antonio de Villena afirmaba que se está perpetrando «El crimen de la cultura» y añadió «La base de cualquier estudio, ya sea de ciencias, son las humanidades; es el fondo de toda educación intelectual, un científico debe haber estudiado letras –y viceversa– para saber expresarse, tener un pensamiento crítico...» . Mientras que pintores como Luis Gordillo ha defendido que «Habrá carreras que lograrán atraer a pocos alumnos, pero aun así también son necesarias las cosas minoritarias que enriquecen a un país, como son las humanidades; no puede pasar como en la televisión porque no todo es la audiencia». Algunos como Ángel Arias de la Unión de Historiadores Progresistas han denunciado que «Zapatero, antes de llegar al poder, se mostraba más sensible ante los problemas de los universitarios. Ahora... Si no hace nada, corremos el riesgo de la que la educación navegue a la deriva». |
Grupos de estudiantes y profesores universitarios están en contaste actividad contra la reforma, manifestaciones y recogidas de firmas forman parte de las protestas contra la desaparición de la enseñanza de las humanidades en España.
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