HISPANOS

Cumbre Iberoamérica-Países Árabes en Brasilia
Una alianza para el desarrollo y la paz mundial

Cada paso dado por los países y regiones del Tercer Mundo en su unidad es una nueva merma al sistema de poder global hegemonizado por EEUU

34 países iberoamericanos y árabes han participado en la Primera Cumbre América del Sur-Países Árabes celebrada en la capital brasileña, Brasilia. Pese a las intensas presiones de Washington (cuya petición de acudir como invitado fue rechazada unánimemente) para torpedear sus resultados, la Cumbre ha constituido un éxito político y económico sin precedentes.

Impulsada por los países iberoamericanos, tras ella se han sentado las bases para que una mayor cooperación entre ambas regiones refuerce mutuamente su desarrollo económico y social, y multiplique su voz en la defensa de sus intereses. En su discurso de clausura, el presidente brasileño Lula da Silva afirmó que la Cumbre había puesto los cimientos que sostendrán «un monumento de las relaciones internacionales».

En lo político, la Cumbre criticó el unilateralismo norteamericano abogando por un mundo multipolar, reclamó mayor poder y participación en la ONU, defendió el derecho de los pueblos a resistir a la ocupación extranjera y resaltó su apoyo a la causa de la creación de un Estado palestino independiente y a la democratización de Irak.

En lo económico, el paso más importante ha sido la suscripción de un acuerdo marco entre MERCOSUR y el Consejo de Cooperación del Golfo que han establecido mecanismos de cooperación económica como primer paso hacia un acuerdo de libre comercio. Paralelamente, se celebró un Seminario Empresarial con cerca de 1.200 hombres de negocios, en el que se fijó como objetivo inmediato la duplicación de los intercambios comerciales para el 2008.

La Cumbre ha sido un nuevo paso para reforzar la integración de los países del antiguo movimiento de los países no alineados que están empeñados en promover Lula, Kirchner y Chávez y que cuenta con respaldos tan importantes como el de la India o Indonesia. Y esto es lo que preocupa especialmente a Washington: que importantes países de regiones emergentes del planeta busquen vías para sacudirse el control hegemonista, estableciendo nuevos mecanismos de integración, vínculos de cooperación económica y alianzas políticas dotadas de la fortaleza suficiente para permitir nuevos y mejores posicionamientos del Tercer Mundo en el plano internacional. Empujados por el interés común de sacudirse el atropello político y las desigualdades económicas que sufren, cada paso dado por los países y regiones del Tercer Mundo en su unidad es una nueva merma al sistema de poder global hegemonizado por EEUU. Los países iberoamericanos –y en especial el denominado «Eje del Sur», constituido por Brasil, Venezuela y Argentina– han tomado conciencia de ello y se han puesto a la cabeza de trabajar por conseguirlo. La Cumbre América del Sur-Países Árabes es sólo el último, pero magnífico, ejemplo de ello.

N.I.

Cumbre Iberoamericana-Países Árabes