HISPANOS

Elecciones en la OEA:
Victoria laboriosa

Los reveses de Washington en Iberoamérica se acumulan, mientras en el centro del Imperio crecen las voces que demandan «mano dura» con el patio trasero

Tras meses de infructuosas votaciones y negociaciones, finalmente el socialista chileno José Miguel Insulza (apoyado por Lula y Chávez entre otros) se imponía al candidato de Washington, el mejicano Luis Ernesto Derbez en la elección del nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). En más de 20 años, EEUU nunca había dejado de ganar una votación para la elección de su candidato, lo que manifiesta la creciente pérdida de influencia norteamericana en la región.

Los reveses de Washington en Iberoamérica se acumulan, mientras en el centro del Imperio crecen las voces que demandan “mano dura” con el patio trasero. Asi, The Wall Street Journal señalaba en un reciente editorial que ”el emergente eje de subversión formado por Cuba y Venezuela debe ser enfrentado antes de que socave la democracia en Colombia, Nicaragua y Bolivia u otro país vecino vulnerable”. Sumándose con ello a las declaraciones del ex secretario de Estado adjunto, quien declaraba al Financial Times de Londres que: ”hay una alianza izquierdista y populista en la mayor parte de América del Sur. Esta es una realidad que los políticos de Estados Unidos deben enfrentar, y nuestro mayor desafío es neutralizar el eje Cuba-Venezuela.

En su determinación de avanzar por un camino independiente de Washington, los países iberoamericanos ­incluidas las elites dirigentes políticas y económicas que están por ese camino­ deben tomar conciencia de que, más tarde o temprano, el monstruo del Norte se revolverá como bestia herida en sus intereses. Y aunque desde la primera mitad del siglo XX, las tropas de EEUU no han intervenido directamente en Iberoamérica es porque no lo han necesitado. En todo ese tiempo han creado los mecanismos de intervención interna que les permite reconducir a los países ­por las buenas o por las malas­ hacia sus designios. Sin embargo, con Cuba llevan ya más de 50 años sin conseguirlo. Y en Venezuela lo han intentado ya tres veces, cosechando otros tantos fracasos. Los pueblos y los países de Iberoamérica deberían sacar consecuencias de qué línea política es la que ha permitido a ambos países enfrentar con éxito las amenazas yanquis.

Arantxa Bueno