NACIONAL Más
de 21.000 alumnos catalanes empezarán el próximo curso en
barracones: ¿Es esto producto de la falta de financiación de Cataluña? ¿O de una política educativa que ha privilegiado escandalosamente a la educación privada, mientras permitía que se degradara la pública hasta niveles intolerables? |
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| No es cierto, como se ha empeñado el tripartito en plantear en su propuesta de reforma del Estatuto, que Cataluña sea una nación. Como mínimo son dos: la de quienes deben enviar a sus hijos a destartaladas escuelas públicas, cuando no directamente en barracones, y la de quienes se pueden permitir estudiar en elitistas centros privados. ¿Por
qué, si el gobierno tripartito se comprometió a eliminar
los barracones escolares, parece que las energías dedicadas a las
disquisiciones identitarias le han hecho olvidarse o relegar a un segundo
plano las promesas relacionadas con las condiciones de vida populares? Hasta 21.000 alumnos, el 3,4% del total la tasa más alta de toda España estudiarán en barracones. Y éstos, presentados como una solución provisional, se perpetuan en muchos centros. Concentrándose en barrios populares de Barcelona, o en poblaciones del Baix Llobregat, Maresme y Penedés, donde se han incrementado los alumnos, tanto debido a la inmigración como a familias que han abandonado el área metropolitana de Barcelona debido a los desorbitados precios de la vivienda. Como contrapartida a las cada vez peores condiciones de la educación destinada a las clases populares, Cataluña disfruta de una de las mejores redes de educación privada. Los datos son indignantes. Y los argumentos del gobierno tripartito, cuanto menos sorprendentes. Para el conseller de economía, Antoni Castells, y de educación, Marta Cid, el problema no es la clasista política educativa de CiU, de la que todavía no han movido ni una coma, sino «la falta de financiación del Estado hacia Cataluña, porque la Generalitat hace bien lo que depende de ella, o tenemos la llave de nuestros ingresos o no la tenemos y quien tiene que poner el dinero para hacer frente a los gastos es quien tiene esta llave». ¿Se puede presentar unos argumentos más demagógicos y manipuladores? El tripartito transforma lo que es una contradicción de clase la brutal desigualdad de la calidad de la educación según el origen de clase, que en Cataluña alcanza las mayores proporciones en una disputa entre Cataluña y Madrid, que no ofrece la suficiente financiación. Un informe de la Fundación Jaume Bofia, «las desigualdades territoriales en la enseñanza en Cataluña», ofrece una radiografía exacta de la educación en Cataluña. De entrada, en Cataluña se destina el 2,1% del Producto Interior Bruto (PIB) a educación, mientras que la media estatal es del 3,2%. Pero por el contrario el gasto público en la enseñanza privada es el más elevado: 2.149 euros por estudiante frente a los 1.840 del conjunto de España. Algo que, para los redactores del informe, refleja «el déficit general de protección pública de la enseñanza en Cataluña». Lo que da como resultado que «se ha polarizado sensiblemente los resultados entre los sectores público y privado». Frente al 65% de los alumnos que empiezan el bachillerato en centros privados y consiguen graduarse, este porcentaje desciende hasta el 42,6% en la escuela pública. Además de que allí donde se concentra más sector privado, más desciende el rendimiento académico de la escuela pública. El informe señala que en aquellas zonas que ofrecen más bachillerato privado, el rendimiento en el público es inferior: el 67,18% frente al 79,5%. ¿Es esto producto de la falta de financiación de Cataluña? ¿O de una política educativa que ha privilegiado escandalosamente a la educación privada, mientras permitía que se degradara la pública hasta niveles intolerables? N. I. |
En Cataluña se destina el 2,1% del Producto Interior Bruto (PIB) a educación, mientras que la media estatal es del 3,2%. Pero por el contrario el gasto público en la enseñanza privada es el más elevado: 2.149 euros por estudiante frente a los 1.840 del conjunto de España.
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