NACIONAL - MADRID

Candidatura Olímpica Madrid 2012
Un efímero instante de unidad

El fenomenal impulso que esta unidad supuso, unido al increíble respaldo popular que semanas atrás otorgó el pueblo de Madrid a su candidatura, a punto estuvieron de lograr el objetivo

Pese a no ser la favorita ni contar excesivamente en los pronósticos, Madrid estuvo a un tris de ganar la candidatura olímpica para el 2012. Dos escasos votos le faltaron para entrar en la votación final, en la que presumiblemente, en un mano a mano, podía haber derrotado tanto a Londres como a París, sacando partido de la rivalidad extrema entre ellas.

Una de las claves de este resultado sorprendente, que a punto estuvo de convertirse en un verdadero triunfo, fue la insólita imagen de unidad que sostenía la candidatura madrileña. En medio de la refriega total y sin concesiones que vive la vida política española, la imagen de Madrid 2012 ofrecía un contraste inaudito. La estrecha colaboración entre la Corona, encarnada esta vez en la figura de la reina, el Gobierno del PSOE y el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, gobernados por el PP –con el refrendo personal de Rajoy, que también estuvo en Singapur hasta el final–, es algo que en los últimos tiempos sólo hemos podido ver en el respaldo a la candidatura olímpica de Madrid.

El fenomenal impulso que esta unidad supuso, unido al increíble respaldo popular que semanas atrás otorgó el pueblo de Madrid a su candidatura, a punto estuvieron de lograr el objetivo y son una prueba formidable de que cuando hay una “causa común” que sea además una “causa popular” que une a todos, el país puede conquistar prácticamente lo que se proponga. El ejemplo de Singapur no debería caer en saco roto.

Como tampoco se debe olvidar el nefasto papel desempeñado por Francia y Estados Unidos en esta elección. La malintencionada pregunta de Alberto de Mónaco sobre la seguridad de Madrid y las amenazas de ETA, teledirigida desde París e inspirada sin duda por Chirac, debería abrir los ojos a todos aquellos que consideran que España debe ser un aliado incondicional de Francia y que nuestros intereses coinciden con los suyos. De la misma forma que el hecho de que ni un voto de la candidatura de Nueva York fuera a España tras su eliminación –lo que le hubiera permitido entrar en la ronda final– también es una buena prueba de cómo se las gasta Estados Unidos con los que no agachan la cabeza; y debería ayudar también a abrir los ojos a quienes pretenden hacernos creer que EEUU es nuestro mejor “amigo y aliado”. Quienes, dentro del PSOE o desde el PP, abogan por la alianza incondicional con el eje franco-alemán o con los Estados Unidos, deberían sacar la nítida y rotunda lección de que la defensa de los intereses de España no pasa precisamente por ninguna de esas dos “alianzas”.

Por último, señalar que la decepción por la derrota de Madrid no fue unánime: para Esquerra Republicana de Cataluña y para ETA y su entorno fue un día de celebraciones sin tapujos.

J. Albacete

La estrecha colaboración entre la Corona, el Gobierno del PSOE y el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, gobernados por el PP, es algo que en los últimos tiempos sólo hemos podido ver en el respaldo a la candidatura olímpica de Madrid.