MOVIMIENTO OBRERO

Despidos en el Grupo SEAT
A mil años luz

La vuelta a una línea asamblearia, como las primeras Comisiones Obreras, se hace cada vez más urgente

La plantilla de Gearbox, la filial de cajas de cambio que SEAT tiene en El Prat de Llobregat, rechaza en referéndum el plan pactado por UGT y CCOO con la dirección de la empresa.

El plan aceptado por Comisiones y UGT, según estos sindicatos, preveía el despido de 230 trabajadores pero también “el compromiso de la empresa para su recolocación progresiva” en la planta que SEAT tiene en Martorell, “respetando las condiciones laborales de los afectados”, mediante la fórmula del contrato de relevo que se aplica para sustituir trabajadores prejubilados por jóvenes.

La Central General de Trabajadores, CGT, opuesta al plan, denuncia por el contrario que el plan no ofrecía ninguna garantía para los trabajadores. Ni en la recolocación de todos los despedidos, –la empresa se comprometía a “intentar recolocar” pero sin garantías del cien por cien–. Ni en que se respetaran las condiciones, –porque los que fueran contratados con las condiciones del contrato de relevo sufrirían una rebaja salarial–. “Las condiciones no eran las mismas, porque no se mantenían las categorías y eso afecta a bastantes conceptos salariales”, dice el representante de CGT. La empresa ha reaccionado presentando el expediente para despedir a los 230 trabajadores y congelando una inversión de 12 millones de euros previstos para la planta de fundición.

Lo que está ocurriendo en Gearbox trae a primer plano uno de los problemas fundamentales del movimiento obrero: la imposición de un sindicalismo no democrático, en el que las direcciones de las grandes centrales mantienen el poder de decisión por encima de los propios trabajadores. ¿Con qué derecho firman las direcciones de los sindicatos un acuerdo sin que éste sea aprobado antes en la asamblea de trabajadores?

En este caso la celebración del referéndum ha impedido que ese acuerdo se apruebe, ¿pero cuántos acuerdos y convenios se imponen a los trabajadores sin ningún tipo de consulta? La capacidad del movimiento obrero para defender los intereses de los trabajadores depende de que sea ampliamente democrático y los trabajadores tengan capacidad real de decisión. La vuelta a una línea asamblearia, como las primeras Comisiones Obreras, se hace cada vez más urgente, sobre todo cuando hay que hacer frente a las represalias y los chantajes de empresas dispuestas a imponer por la fuerza sus planes, como ahora ocurre con la filial de SEAT.

M. Murcia