INTERNACIONAL Escándalo
de corrupción en Vollkswagen Mientras la socialdemocracia sindical diseña y aplica la “Agenda 2010”, un programa de contrarreformas y ataques a los trabajadores, parados, enfermos y pensionistas, su cúpula se dedica al enriquecimiento ilícito y sin medida. |
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Klaus Volkert, uno de los más influyentes sindicalistas alemanes y jefe del comité de empresa de Volkswagen desde 1990, se veía obligado a dimitir la pasada semana cuando su nombre apareció inequívocamente relacionado con una extensa trama de corrupción y sobornos organizada en la multinacional alemana por un núcleo de sindicalistas instalados en los órganos de dirección de la empresa. Como es sabido, una de las características de la llamada “economía social de mercado” o “capitalismo renano” vigente en Alemania desde el fin de la IIª Guerra Mundial reside en lo que se denomina “modelo de co-gestión”. Modelo que, básicamente, consiste en sentar en los consejos de administración de los grandes monopolios a los más destacados dirigentes de los sindicatos; de modo que los representantes “obreros” se impliquen en la gestión de la empresa, con el objetivo de que “hagan suyos” los intereses de la compañía. Pero lo que posiblemente no sospecharon los diseñadores del modelo es cómo estos “dirigentes obreros” harían también suyos –de una forma excepcionalmente eficaz– los decadentes rasgos de parasitismo y corrupción propios del capitalismo monopolista de Estado. El antiguo director de personal de la filial checa Skoda, Helmut Schuster, tuvo la idea a comienzos del 2001, junto a otros empleados de Volkswagen como Volkert, de crear un entramado formado por un holding de empresas ubicadas en la India, Angola, la República Checa, Luxemburgo y Suiza cuyo objetivo era recaudar dinero de empresas abastecedoras a cambio de influir para que Volkswagen les hiciera lucrativos pedidos. Otra fuente de recaudación consistía en prometer a gobiernos regionales la construcción de plantas de fabricación del gigante automovilístico germano en su territorio a cambio de sustanciosas comisiones valoradas en millones de euros. Mientras tanto, el Comité de Vigilancia de la empresa (de la que el propio Volkert formaba parte) cuyo objetivo es velar por la transparencia de la gestión y evitar casos de corrupción entre sus dirigentes, era sobornado con lujosos viajes y visitas a burdeles de lujo en Copacabana (Brasil) durante años. Pero el asunto va más allá. pues los implicados son personas de confianza del director de personal de Volkswagen, Peter Hartz, íntimo amigo del canciller Schroeder y creador, ideólogo e impulsor de los recortes sociales y de empleo que la coalición roji-verde ha aplicado en el país y que han desatado las mayores y más contundentes movilizaciones obreras en Alemania desde los años 30. Mientras la socialdemocracia sindical diseña y aplica la “Agenda 2010”, un programa de contrarreformas y ataques a los trabajadores, parados, enfermos y pensionistas, su cúpula se dedica al enriquecimiento ilícito y sin medida. Mientras los ingresos de los trabajadores alemanes desde 1991 sólo han aumentado en un 1% real, los dirigentes de los sindicatos se dedican a utilizar sus cargos para crear corruptas tramas en su propio beneficio. Mientras Volkswagen anuncia el cierre de plantas en Europa que van a dejar en la calle a miles de obreros o amenaza con deslocalizaciones a los trabajadores que se niegan a aceptar en los convenios sus exigencias de más trabajo por menos salario, los “representantes obreros” alemanes reciben en sus casas la visita de prostitutas de alto standing, traídas expresamente desde Brasil y costeadas por los fondos de la empresa. Alguien puede pensar que nos encontramos ante un caso de corrupción más, pero lo destapado en Volkswagen no se reduce simplemente a eso. Lo que ha aparecido con toda su indecente obscenidad es la socialdemocracia sindical al desnudo, en estado puro. A. B. |
Alguien puede pensar que nos encontramos ante un caso de corrupción más, pero lo destapado en Volkswagen no se reduce simplemente a eso.
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