SOCIEDAD - ENSEÑANZA Aprobado
el anteproyecto de la nueva Ley de Educación La nueva ley de educación no altera la sustancia del modelo educativo vigente desde hace 15 años y que hace que España ocupe los últimos puestos de calidad de la enseñanza en Europa |
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| Como denuncia la comunidad educativa, el gobierno ha esperado el inicio de las vacaciones para aprobar el anteproyecto de la nueva Ley Orgánica de la Educación (LOE). Ya se anuncian movilizaciones para después del verano, no es para menos. El anteproyecto –de llevarse adelante– no sólo no ataja los males de nuestro sistema educativo, que todos los informes sitúan entre los de peor calidad del mundo y de mayor fracaso escolar en Europa, sino que puede constituir un franco retroceso, incluso, frente al modelo actual. Esta sería la sexta ley de educación no universitaria de la Democracia. Para un alumno que ahora tenga 15 años y que vaya a hacer Bachillerato el próximo curso bajo la Ley Orgánica de Educación (LOE), ésta será la cuarta reforma de su corta vida educativa. Siguiendo la tradición de los anteriores gobiernos, el texto de la última reforma no ha sido sometido a un amplio debate –social y de expertos– correspondiente a la envergadura e importancia para nuestro país que supone un cambio en la ley de educación. A falta de valorar más en profundidad las medidas de la nueva ley, la comunidad educativa ya advierte que se trata de un popurrí explosivo, por ejemplo convivirá con la LODE de 1985, y recuperará ciertos aspectos de las otras tres leyes de la anterior etapa socialista. Y no da respuesta a los problemas fundamentales del modelo educativo en nuestro país para atajar la falta de calidad de la educación y, también muy grave, deja abierta la puerta a desarticularla en 17 trozos rompiendo con la homologación del sistema actual. El presidente de la Federación Regional de Estudiantes Murcianos (Feremur), José Manuel López, advertía que “es un retroceso para los estudiantes murcianos y españoles en general puesto que establece medidas que recortan la libertad de elección de centro, manipula el sistema educativo estableciendo una asignatura de carácter político y rompe la homologación del sistema educativo en 17 sistemas educativos diferentes”. La nueva LOE de Zapatero Los primeros cambios a la LOCE de Aznar fueron introducidos por Zapatero con el Real Decreto del 2004 y en ellos ya se preveía que consistiría en la aplicación de aquella máxima de “cambiar todo para que no cambie nada”. Con ellos el gobierno mantuvo algunas de las disposiciones de la LOCE, como el carácter voluntario y gratuito de la Educación Preescolar y el hecho de que los alumnos de la ESO con suspensos en junio hicieran una “prueba extraordinaria”, con obligación de repetir curso si finalmente suspendían más de dos. Por otra parte, paralizó la introducción de los itinerarios y suspendió la aplicación de una nueva reválida, la Prueba General de Bachillerato, y el nuevo tratamiento para la Religión, asignatura que la LOCE convertía en evaluable y computable para la nota media. Siguiendo esta línea, la nueva ley de educación continúa con algunas modificaciones que no alteran en lo sustancial el modelo educativo vigente desde hace 15 años y que hace que España ocupe los últimos puestos en Europa en lectura, matemática y ciencia. La LOE de Zapatero habla de evaluación continua y medidas de refuerzo para superar las asignaturas, la repetición de curso será la última opción para los alumnos que no superen los objetivos marcados en la enseñanza obligatoria ¿Pero es realmente el problema ponerlo “más fácil” o el problema es la exigencia sobre la base de la calidad de la enseñanza? Las clases “extra” han sido denunciadas por los profesores como más trabajo para los docentes por el mimo sueldo, pero lo más grave es que aunque aparentemente ayudan a los estudiantes no se cuestiona el modelo actual: el número a veces desbordado de alumnos por curso, cursos donde están mezclados todos los estudiantes independientemente de su nivel de conocimientos, los bajos criterios de exigencia y disciplina para los estudiantes, la ausencia en los centros escolares de una plantilla de expertos psicólogos y pedagogos que apoyen a los docentes en los problemas reales de la práctica educativa, o la pobre dotación de recursos e infraestructuras a la educación pública para que pueda brindar una enseñanza de calidad. Por otra parte, con la reforma el Griego y el Latín desaparecen de la ESO, la filosofía apenas se verá. Un grave perjuicio para los estudiantes, este año el recorte al estudio de las humanidades en la secundaria ya había sido denunciado por un manifiesto de 2000 intelectuales españoles. En cuanto a primaria, los escolares podrán permanecer un curso más en cada ciclo (de los tres que la componen) y una sola vez por etapa, mientras que en Secundaria “el alumno podrá repetir curso una sola vez y dos veces como máximo dentro de la etapa”, según indica el texto del borrador. ¿Pero no está ampliamente denunciado por profesores, rectores y centros de enseñanza que justamente la promoción automática es uno de los peores males de nuestra educación? ¿Por qué ni siquiera se han considerado un cambio a fondo del modelo de la LOGSE como clamaba una buena parte de la comunidad educativa? El centro del debate no puede ser la eliminación de las asignaturas de religión, el problema es la calidad de la educación que reciben las futuras generaciones. Con los cambios de la nueva ley se continúan reproduciendo los peores males de la educación en España y se va inevitablemente “para atrás” en la calidad de la enseñanza. Arantxa Bueno |
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