INTERNACIONAL Grave
represión contra los saharauis Las torturas, las enfermedades y los malos tratos han acabado entre 1989 y 2004 con la vida de diez de los internos de la Cárcel Negra. “Antes te hacían desaparecer, y ya está. Ahora, para evitar un escándalo, usan otra estrategia, una práctica mafiosa: la policía te secuestra, te da una paliza, te machaca y te deja tirado” declaraciones del saharaui Hamad Hmad, con el cuerpo lleno de hematomas por la paliza que le dieron el 17 de junio. |
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| Son casi diarias y muy graves las noticias de los abusos de las fuerzas marroquíes contra los saharauis en los territorios ocupados. El joven saharaui de 20 años Hammou Rahali, que se pensaba muerto, continúa actualmente ingresado en un hospital marroquí en estado grave tras ser apaleado por la policía marroquí durante su detención e interrogatorio. El 12 de junio, día que las autoridades marroquíes llevan a cabo una campaña de persecuciones contra los saharauis participantes en las manifestaciones, fue apaleado violentamente y tirado desde un tejado el joven Elfaghraoui Ahmed Taleb por los miembros del GUS (Grupo Urbano de Seguridad).
No son casos aislados, la policía marroquí arremete contra manifestantes y activistas de derechos humanos desde el inicio de las protestas en El Aaiún en mayo (dando lugar a la llamada “Intifada saharaui”) dejando ya cientos de heridos ocasionados por las terribles palizas y torturas. Además la falta de asistencia médica y cuidados de los heridos está desembocando en que se agrave de manera alarmante el estado de muchos de ellos. Es solo cuestión de tiempo para que empiece a haber muertos y asesinados. Situación explosiva La negativa del gobierno de Marruecos a celebrar el referéndum de autodeterminación de los saharauis por mandato de la ONU había creado ya una situación explosiva los primeros meses de este año, la parálisis de las negociaciones dejaba en un callejón sin salida a la causa saharaui ya que Marruecos solo acepta que sea una colonia más. En este marco, en mayo el detonante de la “Intifada saharaui” fue el traslado de un preso saharaui, Ahmed Haddi, de El Aaiún a Agadir, 550 kilómetros al norte en Marruecos, así como las denuncias de que había sido maltratado y obligado a firmar una confesión falsa bajo tortura. Cuando miembros de la familia Haddi protestaron por su traslado, la policía marroquí los dispersó violentamente, lo que provocó nuevas manifestaciones a lo largo de varios días. De El Aaiún (capital del Sahara Occidental) se extendieron a otras ciudades como Smara y Dakhla, y fueron acompañadas de manifestaciones de estudiantes saharauis en ciudades marroquíes como Agadir, Casablanca, Fez, Marrakech y Rabat. A cada protesta seguía otra contra la represión marroquí y a favor del derecho al referéndum de autodeterminación de los saharauis. Además de las palizas a los manifestantes, más de un centenar fueron detenidos en el curso de las manifestaciones o en relación con ellas. Recientemente se ha acusado a los detenidos en las manifestaciones de “terroristas”, y el tribunal penal ha impuesto una veintena de condenas, algunas de hasta 15 y 20 años de cárcel. La muerte negra Aunque la represión ha sido sistemática y constante desde la ocupación de Marruecos se vuelve a la grave situación similar a la de 1987 cuando unos 150 jóvenes saharauis fueron detenidos en una siniestra redada, de ellos unos 50 pasaron cuatro años desaparecidos y sometidos a torturas. Muchos saharauis han pasado
15, 20 y hasta 30 años encerrados y han hecho conocida la cárcel
de Lakhal (situada en El Aaiún y muy cerca del lugar que ocupa
la Misión Humanitaria de la ONU) como la “Cárcel Negra”.
Levantada en tiempos de la presencia española. Bajo la ocupación
de Marruecos miles de saharauis han pasado por cárceles, oficiales
o secretas, pero la Cárcel Negra está en su propia casa
y es particularmente brutal. Sobrepasa un 400% su nivel máximo
de reclusos según datos del Consejo Consultivo de los Derechos
Humanos de Marruecos –tiene capacidad para 200 pero la población
carcelaria actual es de 700– en espacios de cincuenta metros cuadrados
conviven hasta un centenar de presos. La falta de higiene es absoluta,
la transmisión de enfermedades está a la orden del día
y el régimen de comidas deja mucho que desear. Cada celda cuenta
con una letrina donde hacen sus necesidades, lavan el menaje de cocina
y algunos duermen. Las familias llevan a los presos comida, ropa y productos
para la higiene personal, pero, según este informe, muchos de los
paquetes se quedan en manos de los guardianes, quienes aparecen descritos
como torturadores sin piedad, denunciados entre otros por organizaciones
como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. ¿Y dónde está el gobierno español? La Cárcel Negra está ahora en la calle, las fuerzas represivas marroquíes se ceban contra manifestantes, amigos y familiares. En un reportaje especial para El Mundo, Eduardo Campo realizó recientemente desde El Aaiún una serie de entrevistas, en sus palabras “tomadas por miles de agentes de seguridad”, y reflejaba el abandono en el que están los saharauis ante la total impunidad de las fuerzas marroquíes. “Por favor, necesitamos la protección del Gobierno de España y los países europeos, que presionen a Marruecos para que no nos machaquen” declaraba Bachir Khfauni, antiguo preso político de 54 años que pasó 15 desaparecido en las cárceles secretas marroquíes. Y continúa “No podemos salir a manifestarnos, porque no hay periodistas ni delegaciones políticas internacionales que nos den protección con su presencia”. La crítica situación ha llevado a Mohamed Abdelaziz, líder del Frente Polisario y presidente de la Republica saharaui, a denunciar por su “silencio” sobre la represión marroquí al gobierno español. No es para menos, la actuación del gobierno español es intolerable, no ha condenado en ninguna ocasión la represión del gobierno de Rabat contra los saharauis. No ha denunciado ni apoyado al pueblo saharaui ni en la defensa de los derechos humanos ni en la exigencia del referéndum de autodeterminación. El pueblo español, tan cercano y solidario con la causa saharaui, debemos denunciar y exigir al gobierno de Zapatero para que tome partido por los saharauis. Que utilice sus relaciones “privilegiadas” con Marruecos y Francia para que se termine la ola de represión contra los saharauis y para que se lleve adelante el referéndum de autodeterminación mandado por la ONU. Sara Díaz |
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