CULTURA Premio
Nacional de Cinematografía 2005 En el camino abierto desde España por los juicios contra Pinochet y la dictadura Argentina, también está en proceso desde hace varios años el genocidio en Guatemala de 200.000 personas. |
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| Una mirada sobre la realidad de España. Una cierta mirada llena de ternura y melancolía. Una mirada en la que se combinan, en dosis equilibradas, un realismo casi documental con una fantasía extraída en estado casi puro del espíritu de los cuentos infantiles. Una buena dosis de cine político: siempre militando contra el fascismo y por la libertad. Argumentos densos, complejos, imaginativos, sorprendentes. Todo esto compone e integra el cine singular, personal e inimitable de Manuel Gutiérrez Aragón, uno de los más importantes directores del cine español de las últimas generaciones, que acaba de recibir, como homenaje a toda su carrera, el Premio Nacional del Cine 2005, que otorga el Ministerio de Cultura. Un premio más que añadir a una de las trayectorias más laureadas del cine español. Manuel Gutiérrez Aragón nació en Torrelavega (Cantabria) en 1942. Cursó la carrera de Filosofía y Letras en Madrid y posteriormente se graduó como realizador en 1970 en la ya legendaria Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid, desgraciadamente desaparecida. Debutó como realizador en 1973 con “Habla, mudita”, una película muy expresiva de lo que sería en adelante su cine y con la que ganó el premio de la crítica del Festival de Berlín en 1974 y llegó a competir en la carrera de los oscars. Sin duda, un comienzo brillante. Entre 1974 y 1975, Gutiérrez Aragón escribió los guiones de tres de las películas más significativas del cine español en aquel momento histórico, en plena agonía del franquismo: “Las truchas”, de J. L. García Sánchez, que ganaría el Oso de Oro en el festival de Berlín; “Furtivos”, de José Luis Borau, Concha de Oro del Festival de San Sebastián, y “Las largas vacaciones del 36”, dirigida por Jaime Camino. Tres películas de hondo contenido político que pusieron de relieve la maestría de Gutiérrez Aragón como guionista. Con “Camada negra” (1977, Oso de Plata a la mejor dirección en Berlín), “Sonámbulos” (1978, Concha de Plata a la mejor dirección en San Sebastián) y “El corazón del bosque” (1978, mejor película del año en España), Gutiérrez Aragón se consagra asimismo como uno de los mejores directores de cine de España y el más destacado de su generación. La sorprendente pero equilibrada combinación de elementos políticos, estructuras narrativas complejas y experimentales e intervención de lo fantástico, como prolongación y no como negación de lo real, otorgan a su cine un sello genuino e inconfundible, cada vez más atractivo no sólo para los círculos de “entendidos” sino también para públicos cada vez más amplios. Sus trabajos más destacados y con los que su cine llegaría a hacerse popular son, sin embargo, los que llevó a cabo en los años 80, en los que ocupó un lugar central en el cine español. Empezando por “Maravillas” (1980, Hugo de plata en el festival de Chicago) y “Demonios en el jardín” (1982), su película más laureada, premio de la crítica internacional en el festival de San Sebastián y reconocida también en Cannes, Italia, Moscú...: películas en las que amén de su compleja estructura narrativa, Gutiérrez Aragón las dota de un personal y afectivo sentido del humor. También a la década de los 80 pertenecen cuatro de sus más conocidas películas: “Feroz” (1984, seleccionada para el festival de Cannes), que supone un retorno a los temas de su primera película: “La noche más hermosa” (1984), seleccionada para los festivales de Montreal, Miami, Chicago, San Sebastián y Cannes; “La mitad del cielo” (1986), una de sus películas más taquilleras y que fue Concha de Oro en el festival de San Sebastián, y “Maravillas” (1988). En 1991 cambia de registro y dirige para TVE un serial basado en El Quijote (con guión de Cela), que obtiene un enorme éxito de público y es galardonado en Cannes. En 1995 vuelve al cine con el rodaje de “El rey del río”, con la que viajó de nuevo a Berlín, y en 1997 da rienda suelta a su veta cubana –tiene raíces familiares allí– con “Cosas que dejé en La Habana”, que recibió la espiga de plata en la Seminci de Valladolid y el Villa de Madrid, en su Edición especial dedicada a Iberoamérica, como mejor película. En 2001 dirigió “Visionarios”, seleccionada para competir de nuevo en el festival de San Sebastián. En el 2004 estrenó “La vida que te espera” –su última película hasta hoy– basada en la vida de los pasiegos cántabros. Gutiérrez Aragón
ha dirigido también obras de teatro y hasta óperas. En 2001
fue elegido académico por la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Desde 1993 a 2001 dirigió la SGAE. Desde 2000 es Presidente de
la Federación Europea de Realizadores Audiovisuales. J. Albacete |
Manuel Gutiérrez Aragón
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