SOCIEDAD Tropas
españolas en Afganistán No es la ayuda humanitaria lo que preocupa a la Casa Blanca, el desprecio a las necesidades de ayuda de la población ha obligado a ONG’s como Médicos Sin Fronteras a retirar sus misiones de Afganistán. |
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| La muerte de 17 soldados españoles en tierras afganas ha despertado las peores pesadillas acerca del papel y la naturaleza de la misión que juegan nuestros soldados en esas tierras ocupadas por EEUU desde el 2001. Mucho se habla estos días que la misión de nuestras tropas es “humanitaria y pacífica” al formar parte de labores de reconstrucción del ejército de la ONU. Sin embargo, esto no es cierto.Lamentablemente, el ejército español está inmerso en labores estratégicas al servicio de la política de ocupación de los EEUU aunque aparentemente, pero sólo muy aparentemente, esto sea así. Hace falta empezar por recordar en qué circunstancias fueron enviados los soldados a Afganistán. Tras la retirada de las tropas españolas de Irak el nuevo envío de soldados a Afganistán fue una transacción compensatoria del gobierno de Zapatero con la Casa Blanca. En un primer momento nuestro ministro de exteriores, Moratinos, con Powell –en ese momento secretario de Estado de Bush– y, luego, Bono con Rumsfeld, llegaron a un acuerdo mediante el cual los cerca de 200 efectivos españoles en Kabul se ampliarían a 600. Una forma de compensar, en parte, la retirada de las tropas de Irak y justo en el momento en que el Pentágono se veía en la necesidad de trasladar tropas especializadas de Afganistán a apagar el fuego en el conflictivo Irak. En septiembre del 2004 España había enviado un batallón de casi 500 efectivos a la ciudad de Mazar-i-Sharif, en el norte del país, supuestamente para ayudar a la seguridad de las elecciones presidenciales en octubre. Debido a los acuerdos del gobierno español con Rumsfeld estas tropas alcanzan actualmente unos 1.300 efectivos, según fuentes de la OTAN. El gobierno se empeña en explicar la presencia española en Afganistán por la seguridad de las elecciones y afirma que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán– en la que participaban los militares españoles fallecidos– tiene como tareas reforzar la seguridad y propiciar la reconstrucción del país tras el derrocamiento del régimen talibán. Sin embargo Afganistán es uno de los centros neurálgicos de la intervención de los EEUU en Oriente Medio, y aunque se llevan adelante diversas labores humanitarias, las principal tarea de todas las fuerzas presentes en la zona es garantizar –por la fuerza- la ocupación norteamericana. No es la ayuda humanitaria lo que preocupa a la Casa Blanca, el desprecio a las necesidades de ayuda de la población ha obligado a ONG´s como Médicos Sin Fronteras a retirar sus misiones de Afganistán –donde trabajaban hace 20 años- tras el asesinato de 5 de sus miembros y debido a la falta de protección para sus voluntarios. MSF ha responsabilizado directamente al ejército norteamericano de la situación, denunciando que se hacía pasar por miembros de organizaciones humanitarias para llevar adelante labores de inteligencia y poniendo, de esta forma, en el centro de la diana a los auténticos voluntarios. Pero además, la zona de presencia española –muy lejos de Kabul la capital afgana– está al servicio de proteger la construcción de uno de los principales oleoductos de la región y, por si fuera poco, en la frontera con Irán, zona potencialmente conflictiva para los intereses de Washington. “Tal vez el nombre del nuevo Afganistán debería ser Unocalstán”. Con esta cínica frase algunos periodistas han puesto el dedo en la llaga de los profundos intereses que mueven las labores de “reconstrucción” en el país. Unocal es una gigantesca empresa petrolera norteamericana que desde los años 90 proyecta construir un gasoducto para transportar gas natural desde un enorme yacimiento en Turkmenistán a través del territorio afgano hasta llegar al océano Indico. Esto puede explicar en parte cómo las relaciones de los EEUU con los talibán –que controlan importantes zonas por donde debe pasar dicho oleoducto– ha sido desde la fraternal alianza hasta la guerra a muerte. EEUU, que había colocado en el poder a los talibanes, tras la invasión se limitó a dar su apoyo a otro bando y a comprar, con millones de dólares, la adhesión de jefes de guerra. La importancia estratégica que tiene el oleoducto para EEUU salta a la vista en palabras del analista J.Butler: “Tanto financiera como políticamente, hay un gran premio aquí. Un oleoducto a través de Afganistán hasta la costa de Pakistán sacaría el petróleo de Asia Central más fácil y barato”. El “pacifismo” del imperio Pero aún queda otro entuerto: no es verdad que las tropas españolas estén en misión humanitaria de la ONU. España podría participar en misiones de paz, el problema es que ésta no es una de ellas. Formada en diciembre de 2001 durante la Conferencia internacional de Bonn (Alemania), estas fuerzas militares especiales fueron creadas para contribuir a la ocupación y estabilización política de Afganistán bajo la tutela de EEUU. El acuerdo de Bonn, negociado entre facciones bajo los auspicios de la ONU, pero sobre todo bajo la presión de Washington, permitió establecer un gobierno provisional centralizado alrededor de Hamed Karzai, quien ejerce simultáneamente las funciones de presidente y de primer ministro. Pero es de conocimiento público
que Karzai es un ex agente de la CIA, vivió muchos años
en EEUU, donde obtuvo la doble nacionalidad y ha sido uno de los principales
cuadros directivos de Unocal. Son unos 8.000 efectivos, aunque a lo largo del verano ha recibido contingentes de refuerzo con vistas a los comicios legislativos del próximo 18 de septiembre, lo que ha elevado la cantidad de soldados sobre el terreno hasta los 10.400. Alemania es el país que más tropas aporta, con 2.200 efectivos; seguido de Italia con 1.900 y en tercer lugar España. Como han denunciado constantemente muchas ONG’s la situación de los derechos humanos en el país es muy grave, pero principalmente por la impunidad de la que gozan las tropas ocupantes; un agujero negro de detenciones arbitrarias y tortura sistemática. Limitada en principio a Kabul, por resolución del Consejo de Seguridad de la ONU se abrió la vía para que la ISAF se desplegase más allá de la capital afgana. Cinco de estos PRT operan en el norte del país y cuatro en el oeste, entre ellos, uno radicado en la base española de Qala-i-Naw. De esta forma han dado cobertura a la presencia militar necesaria fuera del centro del país para mantener el control político-militar de los EEUU. Las necesidades de control de la zona ha llevado a crear el ejército nacional afgano bajo el mando de oficiales estadounidenses, pero es muy escaso. Hasta la fecha incluye a 6.500 hombres distribuidos en 12 batallones. Según los cálculos, esta cifra debería elevarse a 70.000 hombres en los próximos años. La formación de la policía tampoco va al ritmo que EEUU quisiera, de 50.000 policías y 12.000 guarda-fronteras previstos, menos de 3.000 han sido reclutados, (eso sí, con la ayuda financiera de la Unión Europea). En este mapa de movimientos políticos es en el que España cumple su papel en la estrategia de EEUU. Sara Díaz |
A la derecha, Hamed Karzai presidente y de primer ministro afgano.
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