INTERNACIONAL - SELECCIÓN DE PRENSA

Iraq: las lecciones de la historia

El general Casey, comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas en Iraq, ha anunciado que Estados Unidos considera el inicio de una retirada significativa de sus fuerzas armadas de Iraq inmediatamente después de la formación de un gobierno constitucional de acuerdo con los resultados de las elecciones previstas para el próximo mes de diciembre (...).

Sin embargo, en una guerra sin línea de frente, ¿es la calma un signo de éxito o un efecto de la estrategia del adversario, deseoso de alentar la retirada del enemigo? (...) Todo ello viene a demostrar dos principios que pueden aplicarse a Iraq: sólo puede sostenerse el éxito militar si éste se sustenta en el apoyo interno, y debe impulsarse la creación de una plataforma internacional en cuyo seno el nuevo Iraq encuentre su lugar propio. (...) Dado el largo alcance del desafío islamista, el desenlace del episodio iraquí se revestirá de una significación mucho más profunda que en el caso de Vietnam. Si Bagdad viera nacer un Estado fundamentalista, las ondas de choque se propagarían por todo el mundo musulmán. Muchas voces contrarias a la entrada en guerra juzgan que un desenlace catastrófico del conflicto iraquí ocasionaría consecuencias muy graves a escala planetaria (...).

Factor determinante será la percepción de la población iraquí –tanto como el aspecto militar– con respecto a la retirada de EEUU, cuyo balance final de victoria o derrota frente a la insurrección suní cabrá juzgar por su capacidad de garantizar el nivel de seguridad del país. ¿Es concebible que nazca en Iraq un país por la vía institucional y constitucional? Todo depende de la respuesta a esta pregunta. O será el preludio de una reforma de Oriente Medio o el foco de un conflicto de ilimitada propagación.

Henry Kissinger – LE FIGARO – París. 16-08-2005


El titán cansado

Si quieren saber cómo era Londres en 1905, vean cómo está Washington en 2005. Gravitas imperial y tremendamente convencido de su importancia. Esa sensación de ser el centro del mundo y necesitar saber lo que ocurre en todos los rincones porque es posible que le pidan –o, al menos, que se sienta llamado– a intervenir. La hiperpotencia. El perro más fiero. Y, sin embargo, royendo bajo la superficie, el miedo persistente a que la supremacía mundial que posee no esté, ni mucho menos, tan segura como le gustaría. Como dijo en 1902 el ministro británico de las Colonias, Joseph Chamberlain: “El titán cansado se tambalea bajo la esfera desmesurada de su destino”.

Ahora, Estados Unidos es ese titán cansado. (...) En el caso de EE UU, la angustia es resultado de un conflicto inesperadamente prolongado, sangriento y costoso: la guerra de Irak, en la que un pequeño grupo de rebeldes extranjeros desafía al ejército más poderoso que ha visto el mundo; la preocupación por el creciente poder económico de China e India, y una combinación de agotamiento imperial y problemas socioeconómicos en casa (...).

China e India son para Estados Unidos lo que Alemania y Estados Unidos eran para Gran Bretaña hace 100 años (...). Todo esto no quiere decir que Estados Unidos vaya a derrumbarse mañana. Ni mucho menos. Al fin y al cabo, el imperio británico duró 40 años más después de 1905 (...). La estrategia de seguridad nacional del Gobierno de Bush no oculta su objetivo de conservar la supremacía militar. Ahora bien, no se sabe si el siglo americano, que comenzó en 1945, durará hasta 2045, 2035 o sólo 2025; pero su final se vislumbra ya en el horizonte (...).

Algunas personas con visión de futuro en Washington están empezando a formular una estrategia a largo plazo para tratar de crear un orden internacional que proteja los intereses de las democracias liberales incluso después de que entre en declive la hiperpotencia estadounidense, y para intentar que las nuevas potencias, como China e India, se comprometan a mantener dicho orden (...).

Timothy Garton Ash – EL PAÍS – 28-08-2005