INTERNACIONAL Consecuencias
del 7-J Tras los atentados de Londres, la ofensiva de Blair se ha esfumado mientras su iniciativa en el tablero europeo ha sido engullida por la necesidad de atender el malherido frente interno |
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| Si los atentados del 11-S tuvieron como efecto inmediato la aplicación de la “agenda oculta” de Bush (guerras de Afganistán e Irak, recorte de libertades,...) y los del 11-M la caída de Aznar, incondicional aliado de Bush, y su sustitución por un gobierno, el de Zapatero, “amigo de Europa”; los atentados de Londres del 7-J dejaron en el aire la incógnita de cuales iban a ser sus principales consecuencias inmediatas. La primera de ellas ha empezado a revelarse ya con toda claridad. Tras la conmoción causada por las bombas del metro de Londres, la iniciativa europea de Blair se ha visto paralizada y su anunciada ofensiva por acometer profundas reformas estructurales en el espacio económico común europeo ha sido frenada en seco, al menos por el momento. Como se recordará, el relevo de la presidencia luxemburguesa de la UE por la británica estuvo precedida, en los meses anteriores, por dos sonoros fracasos políticos del eje franco-alemán que, a su vez, realzaron y reforzaron el liderazgo europeo de Blair hasta límites insospechados hasta entonces. El rechazo a la Constitución y el posterior naufragio de la ofensiva del eje por recortar el cheque británico en la cumbre europea de junio mostraron abiertamente la postración y debilidad del pretendido liderazgo europeo de París y Berlín. Maniobrando con habilidad, un Blair reforzado por su tercera mayoría absoluta consecutiva consiguió decantar a un buen número de socios comunitarios hacia sus tesis sobre la necesidad de liberalizar y abrir a la competencia el mercado europeo, lo que suponía un verdadero torpedo en la línea de flotación del proteccionismo alemán y francés. La valoración prácticamente unánime por aquellos días –incluso en el seno de importantes sectores de las clases dominantes germana y gala– fue que, ante la evidente parálisis de las economías del eje, había llegado la hora de dar una oportunidad a Blair. El discurso de presentación del programa de su presidencia semestral ante el Parlamento europeo fue la expresión más visible de su ofensiva: en él, Blair ofrecía una sólida alianza a Alemania, a cambio de que ésta abandonara –o al menos debilitara considerablemente– su anclaje con París. Tras los atentados de Londres, la ofensiva de Blair se ha esfumado mientras su iniciativa en el tablero europeo ha sido engullida por la necesidad de atender el malherido frente interno. Consumidos 2 de los 6 meses de presidencia, será difícil que en el tiempo restante Blair pueda retomarlas para alcanzar sus objetivos. A. Beloki |
Blair ofrecía una sólida alianza a Alemania, a cambio de que ésta abandonara –o al menos debilitara considerablemente– su anclaje con París. Como consecuencia del 7-J, la ofensiva de Blair se ha visto prácticamente paralizada.
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