INTERNACIONAL

La quincena en el mundo

Gaza a cambio de Cisjordania

La retirada de los colonos israelíes de la franja de Gaza es una victoria del pueblo palestino, ha costado mucha sangre y sufrimiento.
Pero al mismo tiempo es una trampa de Sharon, abre las puertas de una Cisjordania y una Jerusalén del Este reforzada por el poder de Israel.
El hecho es que la población de los asentamientos israelíes de Cisjordania ha crecido en más de 12.000 personas durante el último año, según el mismo gobierno de Israel. Cisjordania llegó a unos 246.000 colonos en junio, un incremento del 5% de la población en un año.

Además de los 250 mil colonos judíos instalados ilegalmente en Cisjordania hay que sumar los 200 mil de la parte de Jerusalén, y tener en cuenta que una buena parte ellos son los más ortodoxos (seleccionados así por el gobierno de Sharon para ocupar estas zonas). El diario Maariv indicó que las poblaciones de dos asentamientos de religiosos cerca de Jerusalén (Betar Illit y Kiryat Sefer) sumaron juntas unos 5.500 habitantes en el último año. Maaleh Adumim, el asentamiento más grande, creció con 1.000 habitantes más. Es decir, todo esto ocurre al tiempo que Israel finalizaba la retirada de los 21 asentamientos judíos de Gaza y de cuatro enclaves de Cisjordania, con los cuales unos 9.000 colonos fueron evacuados de sus casas. Sharon no ha ocultado que la retirada ayudará a consolidar el control israelí de los mayores bloques de asentamientos en Cisjordania, donde vive la vasta mayoría de los colonos judíos.

El pueblo palestino reclama a toda Cisjordania como parte de su Estado independiente, y a Jerusalén Este como su capital. Pero Sharon y Bush van por otro camino. Sharon a accedido a la retirada de Gaza y a cambio la Casa Blanca le permite continuar con la construcción del muro y las colonias de Cisjordania. Ésa es la segunda etapa del “plan de paz” de la que casi nadie habla.

Cierre de la base de EEUU en Uzbekistán

“El Senado no ve motivos para que continúe funcionando la base de la fuerza aérea estadounidense en territorio uzbeko” proclamó el gobierno, cercano el fin del acuerdo con Washington. A partir de esta fecha, los EEUU tienen seis meses para desmantelar la base.

Cerca de la frontera con Afganistán, la base de Karshi-Janabad de Uzbekistán alberga unos mil soldados norteamericanos y una docena de aviones. Igual que en otros países de la región, EEUU consiguió implantar una base militar en el 2001 en plena cruzada antiterrorista y pretendía hacerla permanente. En esos momentos el régimen de Karimov –presidente uzbeco– decide probar la sombra de EEUU frente a Moscú, abriendo sus fronteras a la presencia militar norteamericana.

Ésta es una zona geoestratégica de intensas disputas por su control entre Rusia, EEUU y China, particularmente tras la caída de la URSS, que creó un agujero negro político en varias ex repúblicas soviéticas. Los intereses estratégicos de EEUU sobre esta región no han hecho más que aumentar tras la invasión de Afganistán e Irak.

Sin embargo, principalmente dos acontecimientos han impedido la renovación del acuerdo: por una parte la relación entre EEUU y Uzbekistán ha cambiado y, por otra, Rusia se empeña en recuperar el control sobre sus ex repúblicas. El empeoramiento de las relaciones con EEUU se puso de manifiesto después de los sangrientos acontecimientos de Andiyán, en mayo pasado, cuando cientos de manifestantes murieron después de que Karimov ordenara aplastar la rebelión y por la que EEUU pide una investigación. Porque igual que en otras ex repúblicas soviéticas como Ucrania, Georgia o Kirguistán, EEUU intentó en la zona una “revolución naranja” en un intento de democratizar la región para –en definitiva– ganar el control del gobierno.

En este intento EEUU ha topado con Karimov y luego con Rusia, que está tratando de recuperar el control sobre la zona con la ayuda de China. Se puede decir que en esta batalla, abierto el plazo para la salida norteamericana de territorio uzbeco, ha ganado la alianza ruso-china.