EDITORIAL NACIONAL Movimientos
de fondo en el seno de la oligarquía “Un pulso en el seno del poder real donde se están librando las claves que decidirán, muy por encima de lo que ocurra en el revuelto escenario político catalán, el rumbo del país en el futuro inmediato” |
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| Mientras la opinión pública asiste –entre expectante, perpleja e irritada– al esperpéntico toma y daca en que se ha convertido la reforma del Estatuto catalán, acontecimientos de un alcance y con un calado infinitamente mayor se suceden ante nuestros ojos sin que la mayoría sea capaz de advertirlo. Al tiempo que se mantiene absorbida la atención del país en el espectáculo bufo de las interminables peleas entre Maragall, Carod y Mas, en paralelo se desarrolla una lucha sin cuartel en el seno de la clase dominante española. Lucha soterrada y oculta, pero no por ello menos virulenta, en la que están en juego elementos clave para la distribución del auténtico poder en España. Clanes oligárquicos pugnando por arrebatar a otros el control de centros de poder económico decisivos, nuevas alianzas entre distintas familias de la oligarquía que buscan establecer nuevas relaciones de poder internas, sectores que no ocultan su aspiración de desplazar a otros arrebatándoles la hegemonía de clase de la que hasta ahora disfrutaban. Un juego oculto en el que se dilucida una verdadera reestructuración de la oligarquía española. Y en medio de la cual se proyecta la poderosa sombra de las potencias imperialistas y sus grupos monopolistas, apoyando enérgica pero silenciosamente a uno u otro sector a fin de ganar nuevos peones que refuercen su posición de dominio en el tablero español. El primer signo de lo que estaba ocurriendo lo dio, a principios de este mismo año, el frustrado intento de asalto al BBVA, convertido desde hace tres años –tras la depuración del “clan de Neguri”– en cabeza financiera de la nueva estructura de poder económico y político alentada por el gobierno Aznar. El asalto fracasó, pero fue suficiente para poner de manifiesto los flancos débiles de esta nueva estructura. Con el segundo banco del país paralizado internamente –mientras se estrellaba en su apuesta de blindarse ganando tamaño mediante la compra del BNL italiano–, los movimientos tendentes hacia una reestructuración en el seno de la oligarquía española se precipitan, al tiempo que se vuelven más audaces y ásperos. A la toma de control de Repsol –octava petrolera del mundo y buque insignia junto a Telefónica de la nueva dimensión internacional de los grandes monopolios españoles– por parte de La Caixa le ha seguido, sin solución de continuidad, la OPA de Gas Natural –también en manos de La Caixa– sobre Endesa, la primera eléctrica del país y pieza codiciada desde hace tiempo por los grandes monopolios energéticos europeos. Entre medias –en un movimiento inesperado, no tanto por la venta como por el comprador–, Botín vendía Amena, el tercer operador de telefonía móvil en España, a France Telecom. Y como remate, por el momento, Botín vuelve a sorprender a todos vendiendo su posición de control en Unión Fenosa, la tercera eléctrica del país, a la constructora presidida por Florentino Pérez, pero en realidad controlada por la familia March. Las incógnitas se acumulan a la misma velocidad con que se aceleran los movimientos. ¿Quién está detrás de Gas Natural para que se atreva con un desafío de esa envergadura? ¿Qué papel juegan los March irrumpiendo sorpresivamente en la disputa por el mercado eléctrico? ¿Qué hace el clan de los Oriol –patrones de Iberdrola– de la mano de La Caixa? Y sobre todo, ¿qué trama el “capo di tutti li capi” de la oligarquía financiera, Botín, desprendiéndose de sus participaciones industriales y acumulando liquidez con esta premura? Aunque aún es pronto para establecer hipótesis fundadas acerca de adónde conducen todas estas maniobras, bajo la apariencia de un frenético cambio accionarial lo que se está resolviendo es una intensa remodelación de la clase dominante española, una nueva ordenación interna de las estructuras de poder de una parte sustancial de la cúpula de las altas finanzas y los grandes monopolios españoles. Un pulso en el seno del poder real donde se están librando las claves que decidirán, muy por encima de lo que ocurra en el revuelto escenario político catalán, el rumbo del país en el futuro inmediato. Las únicas dos cosas seguras en este juego oculto son que –como enseña la experiencia histórica– cambios de esta magnitud en las altas esferas de la clase dominante son inseparables del alineamiento de unos y otros sectores oligárquicos con Washington o con Berlín y París, los dos centros de poder mundial con intereses sobre España. Por lo que, sea cual sea su resultante, al final lo decisivo será esclarecer qué hegemonismo se ha hecho con nuevos y mayores recursos para llevar adelante sus proyectos de dominio, tanto internamente como en el tablero europeo y mundial. Y que, en todo caso, a través de esta reestructuración los distintos sectores de la oligarquía financiera española buscan concentrar y multiplicar el ya asfixiante dominio que poseen sobre el conjunto de la sociedad española, sobre todos y cada uno de nosotros. |
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