EL RUIDO Y LA FURIA El
Conseller Huguet amenaza con una "guerra civil" si no se aprueba
el estatut El señor Huguet vocifera que "el país ha de saber que si el Estatut falla, Cataluña entra en una dinámica de conflicto social creciente que, obviamente, irá en beneficio de los independentistas porque esto lo giraremos contra España". |
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| Ibarretxe anunciaba “tortas” –es decir, una ofensiva del terror nazifascista– si no se aprobaba su plan. Y ahora Josep Huguet, conseller de Comercio de la Generalitat por ERC, amenaza con “una guerra civil” contra España si no sale adelante el estatuto del tripartito. Como han denunciado los Boadella o Félix de Azúa, las jerarquías del poder local catalán se han lanzado hacia una peligrosa difusión de un odio visceral hacia todo lo español. El señor Huguet vocifera
que “el país ha de saber que si el Estatut falla, Cataluña
entra en una dinámica de conflicto social creciente que, obviamente,
irá en beneficio de los independentistas porque esto lo giraremos
contra España (…). Si Cataluña no tiene Estatut, es
el país quien tiene delante un desastre, una crisis social en profundidad”. Porque para el pueblo catalán la “crisis social en profundidad” que sufren se mide, como ha demostrado un reciente estudio de la Universidad de Barcelona, en el aumento de las desigualdades sociales en Cataluña, en una decena de años de vida más o menos dependiendo de su origen de clase, en una educación pública que amontona en barracones mientras los hijos de la burguesía catalana van a los mejores colegios privados… Miente quien, como el señor Huguet, afirme que sin el nuevo modelo de financiación no se resolveran los problemas de Cataluña en educación o sanidad. Mientras para las clases populares ha existido déficit, La Caixa ha acumulado el mayor superávit de su historia. Mienten y esconden la descarnada explotación que los círculos financieros de Barcelona ejercen sobre el pueblo catalán. “Conflicto social creciente… guerra civil… lo giraremos contra España”. ¿Pero quiénes son estos enanos para amenazar de esta manera? ¿Cómo es posible que una fuerza política que no pasa de ser minoritaria en Cataluña se atreva a desafiar la unidad de la décima potencia industrial del mundo? La respuesta la encontramos en las referencias históricas del conseller. El señor Huguet recuerda que “si alguien se piensa que en una guerra civil, entre comillas, en Cataluña, se van a lavar las manos desde Madrid, se equivocan: después de los 'nyarros' y 'cadells' vino la guerra de Els Segadors”. Huguet recuerda los conflictos que, en pleno siglo XVII, desencadenaron una revuelta contra las imposiciones de Olivares. Pero se olvida de mencionar que si estos episodios desembocaron en una segregación temporal fue porque una parte de las élites catalanas entregaron, contra el sentir mayoritario, el país a Francia, dispuestos a convertir Cataluña en un apéndice galo a cambio de conservar sus privilegios. Se olvida Huguet de mencionar que el pueblo catalán, cuando pudo sufrir los abusos de los ocupantes franceses, retrocedió espantado y se rebeló. El resultado de la entrega de los vendepatrias fue la pérdida de una buena parte de la Cataluña norte, que pasó a manos francesas. Allí las autoridades galas suprimieron las libertades –instituciones locales, lengua…–que permanecieron en España hasta la implantación de la dinastía borbónica, hasta que España entera se convirtió en un satélite de Francia. Contra esa dominación francesa lucharon los catalanes del 1714, convertidos ahora por la historiografía oficial en héroes independentistas. En las amenazas de Huguet resuena la historia de los vendepatrias que no han dudado en apoyarse en una potencia extranjera para propiciar la segregación. Por eso, porque tienen detrás padrinos más fuertes, los enanos pueden amenazar. N. I. |
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