NACIONAL Las
altas jerarquías eclesiásticas y el poder financiero respaldan
el Estatut del tripartito Es curioso que todos los poderes económicos, tanto los emergentes y más nacionalistas, como históricos sostenes del franquismo en Cataluña, se hayan unido ahora para respaldar el nuevo estatuto. |
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| “Dime quien te apoya y te diré quien eres”. Mientras las clases populares de Cataluña se posicionan una y otra vez contra el frenesí estatutario del tripartito, la Iglesia y los más granados círculos financieros claman al cielo y a la tierra para que el nuevo Estatuto se apruebe. El arzobispo metropolitano de Barcelona, Lluis Martínez Sistach, invocó a la Virgen de la Mercè para que “bendiga a nuestras autoridades, en todos los ámbitos y niveles, y también su trabajo, especialmente el que están realizando en la reforma del Estatut”. Ya tenemos el Estatut del tripartito bajo palio, benedecido por las autoridades eclesiásticas, como si de una ley orgánica del franquismo se tratara. Aunque el arzobispo ha criticado que el Estatut hable explícitamente de una educación laica, parece que la iglesia catalana –que tanta influencia despliega en la católica burguesía local- también espera beneficios. Pero no se acaban aquí los poderosos padrinos del Estatut. Una veintena de “renombrados representantes del mundo empresarial catalán” –vinculados la mayoría al Instituto de Empresa Familiar, una de las históricas organizaciones de la burguesía local más rancia– publicaban en La Vanguardia una carta abierta donde se instaba a Maragall y Mas a cerrar un acuerdo sobre el Estatut. Se trataba de Isidre Faine, director general de La Caixa o José Manuel Lara, presidente del Círculo de Economía de Cataluña; Leopoldo Rodé Castañé, hombre de confianza de los March o Joseph Lluis Botet, presidente de Freixenet; Joan Rosell, presidente de Fomento del Trabajo –patronal catalana desde el XIX-, Javier Godó, editor de La Vanguardia o Narcís Serra, ex ministro de Defensa en los gobiernos de González y ahora presidente de Caixa Catalunya. Es curioso que todos los poderes económicos, tanto los emergentes y más nacionalistas, como históricos sostenes del franquismo en Cataluña –caso de los Lara, Godó o March- se hayan unido ahora para respaldar el nuevo estatuto. Son lo mejor de cada casa, los nombres ilustres de esa especie de “cosa nostra” generada en Cataluña, asentada en la tradicional estructura de poder de la burguesía catalana, y ampliada hasta la asfixia por 25 años de gobiernos nacionalistas. Todos esperan sacar tajada con ello. El camino hacia los reinos de taifas permite que los poderes locales, en connivencia con los gobiernos de turno, puedan hacer y deshacer a gusto. Francesc Ten |
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