NACIONAL ¿Presupuestos
“sociales”? “Faltan medidas para que los presupuestos contribuyan a elevar la riqueza y la calidad de vida de la mayoría de los ciudadanos” |
|||
| El gobierno y sus medios de comunicación afines han presentado los Presupuestos Generales del Estado para 2006 como unos “presupuestos sociales”, porque ponen el acento en el gasto social, que se lleva la mitad del presupuesto, sobre la base de garantizar el ritmo de crecimiento económico en el 3’3%, prever la creación de 460.000 puestos de trabajo, la mejora de la productividad y la protección social. Educación e I+D con un 28%, vivienda un 20%, sanidad con un aporte extraordinario de 1700 millones comprometidos en la conferencia de presidentes e infraestructuras con el 12’4% son las partidas que más suben. Pero evidentemente en los presupuestos no se trata sólo de recaudar y repartir el dinero, sino qué modelo económico y social se sustenta con ellos. ¿Sirven para sentar las bases del cambio en el modelo económico? ¿Van a contribuir a más empleo y riqueza para los trabajadores? ¿Están al servicio de las reformas estructurales que necesitan los servicios sociales, sanidad, vivienda...? ¿Garantizan una inversión en educación, I+D+i, acorde con las necesidades del país? ¿A qué modelo sirven? Los presupuestos tienen dos problemas de entrada. Uno, que se asientan en previsiones difícilmente sostenibles: sobre todo el precio del petróleo, fijado en 55 euros el barril, cuando ya está en 65. Pero no es ése el problema fundamental, sino ¿dónde están las reformas estructurales que debería reforzar el presupuesto? Nuestra economía sigue pilotando sobre el consumo interno y la construcción. Igual que con el PP; sólo que agravado por el crecimiento de la precariedad laboral que ya alcanza el 33%, la pérdida de competitividad, el crecimiento del déficit comercial y el endeudamiento familiar cercano ya al 110%. Y ante esto, hoy por hoy, no hay ningún tipo de medidas en marcha que permita pensar en que avanzamos hacia un cambio real de modelo, más acorde con los intereses nacionales, frente a la deslocalización de las multinacionales; más competitivo por su capacidad de investigación e innovación, y con un empleo más estable y de calidad. Por ejemplo, las multinacionales instaladas en nuestro país se llevan una parte sustancial de los presupuestos de I+D+i, ¿no sería pues necesario que los presupuestos garantizaran que estos recursos van a la investigación y el desarrollo básico y estratégico, que garantice el futuro de las empresas y de nuestro sistema productivo? ¿Qué líneas de investigación se van a potenciar, por ejemplo al servicio de los sectores estratégicos de nuestra industria? Destinar recursos para reconvertir y modernizar, junto con los trabajadores, las empresas que pretendan deslocalizar. Establecer y financiar una reforma laboral que mejore la formación y participación de los trabajadores en la gestión de las empresas... Son sólo algunas medidas que tendrían que estar en la base de los presupuestos nacionales y populares que necesitamos. Más gasto social sí, ¿pero más sociales? Si por “sociales” hemos de entender que se priman los intereses de los trabajadores y las clases populares, volvemos a tropezar con la misma piedra que acabamos de dejar: faltan medidas que sirvan para que los presupuestos contribuyan a elevar la riqueza y la calidad de vida de la mayoría de los ciudadanos. Resulta escandaloso que las grandes empresas, bancos y cajas, eléctricas y constructoras, fabricantes de vehículos y grandes centros comerciales, petroleras y telefónicas lleven diez años ganando una media del 21% más de beneficios, mientras el salario de los trabajadores está al nivel de hace 10 años, incluso que en el primer trimestre de este año bajara 9 décimas respecto al IPC. Como escandaloso es el precio de la vivienda y el deterioro de la sanidad. ¿Y qué se propone desde los presupuestos? En salarios, dejarlos en manos de las grandes empresas, que como estamos viendo en el sector del automóvil sólo proponen “trabajar más y cobrar menos”. En sanidad se destinan 1.700 millones de los presupuestos que, sin ningún plan de reformas, acabarán engrasando la burocracia y los beneficios de los monopolios farmacéuticos del sector, pero muy pocos llegarán para dotar de más medios a la sanidad pública y mejorar la atención sanitaria. ¿Y qué decir del aumento destinado a un plan de vivienda que se centra en promocionar “minipisos” y una agencia de alquiler; pero que no ataja la especulación y la cultura del pelotazo y las comisiones mafiosas en el sector? Sobre las prestaciones sociales, y en especial las pensiones, los presupuestos, que apenas suben un 6’9%, nos proponen seguir manteniendo el modelo asistencial; es decir, atender subidas para las pensiones más intolerables, pero sin abordar una reforma que haga revertir sobre el sistema de pensiones una parte sustancial de la riqueza generada por el conjunto del pueblo trabajador, pero que es apropiada como beneficios de escándalo por la oligarquía y el capital monopolista extranjero. F.Huertas |
¿Qué intereses han defendido los que han negociado el apoyo a estos presupuestos?
|
||