NACIONAL Atentados
del 11-M “Faltan medidas para que los presupuestos contribuyan a elevar la riqueza y la calidad de vida de la mayoría de los ciudadanos” |
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| Una y otra vez las noticias sobre la implicación de servicios secretos extranjeros en la trama del 11-M conducen hacia la DGST, policía secreta marroquí, que como los agujeros negros se traga todo lo que llega sin que se pueda penetrar en él. Ahora son las revelaciones del periódico El Mundo sobre el paradero de Mohamed Haddad, uno de los sospechosos de participar en la preparación de la masacre, reclamado por el juez Del Olmo para pruebas de ADN, considerado “en paradero desconocido” por la Brigada Nacional de la policía marroquí; pero fácilmente localizado por periodistas de El Mundo en un tugurio de Tetuán. Allí le ha podido localizar y entrevistar el periodista Alí L’mrabet jugando al dominó en la cafetería de siempre, haciendo vida “normal”, aunque semivigilada por la policía marroquí. Según se recoge en el sumario del 11-M, un informe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) le considera como parte de “las tramas de colaboradores de los atentados”; otro de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) va más lejos y considera probada su “intervención en la planificación de los hechos”. Haddad, que huyó de su domicilio en Getafe en las horas siguientes al 11-M, fue detenido durante una semana en Marruecos e, “inexplicablemente”, puesto en libertad vigilada sin pasaporte. Ahora se ha demostrado que está perfectamente localizado, como no podía ser de otra forma en un país donde, como dice L’mrabet, “a menos que algún órgano de seguridad alauí le haya ordenado esfumarse, nadie desaparece”. Pero entonces ¿por qué el jefe de la Brigada Nacional de la Policía marroquí aseguró por escrito al juez Del Olmo que no podía facilitarle pruebas de ADN de Haddad porque estaba “en paradero desconocido”? Evidentemente no es explicable la actuación de la policía marroquí si no es porque estamos ante algún tipo de agente o informador de los servicios secretos. ¿Qué sabe que no quieren que se sepa? ¿Pudo informar a los servicios secretos marroquíes con anterioridad al 11-M? Claro, que si esto es así, el problema que se oculta en este agujero negro sería aún más grave; porque ¿cómo podríamos dejar de pensar que esa información podría haber llegado a los servicios secretos franceses, estrechamente implicados en la inteligencia de su antigua colonia? Por eso, cada día aparece con mayor claridad que la Comisión de Investigación se cerró por los intereses políticos de los partidos, sin abrir camino a la investigación de los puntos más oscuros del atentado. La investigación de los “agujeros negros” en torno a la trama de la matanza del 11-M, como este del sur, es fundamental para desentrañar, o por lo menos dejar marcados, los oscuros centros de poder que están detrás de la masacre. En ello nos va gran parte de la independencia y libertad de nuestro país. C. Bermeo |
Mohamed Haddad vigilado ¿y protegido? por los servicios secretos marroquíes
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