NACIONAL

Propuesta de nueva ley de financiación de partidos
¿La casa en orden, o “Quien paga manda”?

Además de vivir del Estado la reforma propone “legalizar” que los Partidos estén al margen de cualquier auditoría o exigencia fiscal.

El PSOE y Esquerra Republicana de Catalunya han acordado abrir un proceso de reforma de la Ley de Financiación de los Partidos Políticos. La novedad consiste en que no sean anónimas las donaciones hechas por personas (no entidades) a partir de 30 mil euros, de forma que haya un tope para una misma persona. Pero esto no cambia nada, con el sistema actual de financiación entidades, bancos o personas tienen muchas vías para sobrepasar las donaciones de 30 mil euros.

Pero además, ERC plantea beneficios fiscales para favorecer estas aportaciones privadas, similares a los que se aplican a las donaciones a las fundaciones y las organizaciones no gubernamentales ¿pero es el problema estimular las donaciones privadas o que éstas no deberían existir cuando hablamos de organizaciones políticas? La reforma también quiere eximir a los partidos del pago del impuesto de sociedades por las rentas obtenidas para su financiación y tampoco deberán pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles de los ayuntamientos. Es decir, además de vivir del Estado la reforma propone “legalizar” que los Partidos estén al margen de cualquier auditoría o exigencia fiscal.
En definitiva un paquete de medidas que no atiende los problemas de fondo: no cuestiona las fuentes de financiación de la actividad de las fuerzas políticas, ni su opacidad financiera.

Una verdadera reforma de la financiación de los partidos debería empezar por que estos vivan de su propia actividad, de sus militantes y afiliados, no del Estado, las autonomías y los ayuntamientos. Cada año los partidos “chupan” nada menos que unas 30 mil millones de pesetas en subvenciones (180 millones de euros al año). Esto sin contar con las subvenciones municipales y autónomas, que según el Tribunal de Cuentas –sólo las “no controladas”– llegan a unos 7 mil millones de pesetas anuales (más de un millón de euros).

En segundo lugar, los partidos financian buena parte de sus actividad también de los bancos y monopolios. Sólo entre 1997-1999 en España los bancos acreedores condonaron deudas por 3.170 mil millones de pesetas a los partidos. (PNV 254 millones, Eusko Alkartasuna 140 millones, PSOE 1.145 mil millones). El impago de los créditos ya vencidos llega a unos 4.316 mil millones de pesetas. Cada año los bancos otorgan miles de millones de créditos a los partidos de los que no tienen que devolver ni la deuda ni los intereses ¿Qué piden a cambio?

En tercer lugar, el Tribunal de Cuentas ha denunciado año tras año la falta de transparencia de las cuentas que “no presenta en toda su amplitud su actividad económica financiera” de las organizaciones políticas. Lo normal y general son las irregularidades. Por ejemplo, hay un lío contable al cruzarse los créditos o subvenciones para su funcionamiento, junto con la adquisición de inmuebles por la Fundación que termina cediendo al Partido. No son irregularidades, es el funcionamiento habitual de las fuerzas políticas que –ligadas al Estado y al capital monopolista– dependen y al mismo tiempo le sirven a él.

N.I.

Cada año los partidos “chupan” unas 30 mil millones de pesetas en subvenciones (180 millones de euros).