REPORTAJE CENTRAL

Cambios en el corazón de la oligarquía financiera española
Radiografía del poder en España (1)

Difícilmente se puede reducir la batalla abierta con la OPA a términos puramente económicos, la disputa del mercado energético es siempre, en última instancia, una lucha por el poder español”

A su llegada a la Moncloa, Zapatero prometió un “cambio tranquilo”. Pero a juzgar por el frenético ritmo de los movimientos que se están produciendo entre los principales monopolios del país –y que no son sino el reflejo de intensos cambios y profundos reajustes en el seno de la clase dominante española– puede ser que haya cambio, pero desde luego será cualquier cosa menos tranquilo.

Banca, energía, construcción, telecomunicaciones y servicios son los sectores en los que la oligarquía española tiene concentrado el grueso de su capital, y es por lo tanto en torno a estos sectores donde se está librando la batalla. Aunque todavía no se ha revelado con claridad el objetivo último de la disputa, lo que sí ha hecho ya su aparición en el tablero son tanto las armas como algunos de los que las empuñan, bien sea directamente o por medio de personaje interpuesto.

Invisibles tras los velos que habitualmente rodean y ocultan a la plutocracia, sus protagonistas, el poder, los recursos y la influencia de que disponen, los vínculos internos y externos que poseen suelen ser desconocidos para la mayoría. “Es un hombre conocido, un hombre muy importante”. “Si es muy conocido, entonces no es verdaderamente importante” decía en uno de sus acerados y chispeantes guiones Billy Wilder. Hacer una radiografía del verdadero poder en España es el objetivo de este reportaje que, dada su amplitud, ofreceremos en sucesivas entregas.


Banca: el corazón del negocio

“El suyo es un poder que se mide en términos económicos, sí, pero también en términos de tiempo de trabajo y horas de vida de cada uno de nosotros puesto a su servicio”

Las cinco principales entidades bancarias de nuestro país gestionan recursos por valor de 1 billón 261.000 millones de euros (aunque más de la mitad de ellos los gestiona solo Botín). Es decir, alrededor de 210 billones de las antiguas pesetas. O lo que es lo mismo, casi el doble del PIB español. Un volumen de recursos que no es propiedad suya, pero cuya gestión les otorga el inmenso poder que poseen sobre la vida –y no sólo económica– española. No en vano, la oligarquía bancaria constituye el corazón de la burguesía monopolista española. Bajo su completa hegemonía se articulan, ordenan y jerarquizan el resto de clanes y familias oligárquicas o los grandes magnates de la industria y el comercio.

La hiperconcentración del capital bancario vivida en nuestro país durante la década de los 90 ha dado como resultado que dos supercorporaciones, SCH y BBVA, hegemonicen en exclusividad el control sobre el capital financiero español. Juntos suman unos beneficios anuales de un billón de pesetas (5.965 millones de euros). Su poder se extiende al conjunto de la estructura económica del país. Ellos son los que tienen capacidad para conceder (o buscar en los mercados financieros internacionales) los gigantescos empréstitos que necesitan los monopolios para invertir en sus industrias, renegociando sus deudas, avalándolos o buscando inversores para su capitalización. Prestan no sólo a las empresas o a los particulares, también a los Estados para financiar su déficit. A través de organismos e instituciones como el Banco Mundial, el FMI o las reuniones de Davos son el principal vehículo de conexión de la oligarquía española con los grandes poderes financieros internacionales.

Cualquier reestructuración profunda o reajuste importante en el seno de la clase dominante pasa necesariamente por sus manos: contando con su visto bueno o corriendo el riesgo de enfrentarse a ellos. BBVA y SCH –de manera especialmente intensa este último– han tomado la opción de abandonar progresivamente sus participaciones industriales, no dudando en venderlas al capital extranjero a fin de obtener liquidez para comprar bancos europeos, camino iniciado por Botín con la compra del Abbey británico y en la que parece que están decididos a centrar todos sus esfuerzos.

Sin embargo, tampoco los dos gigantes están al mismo nivel. El BBVA de Francisco González constituye hoy el “eslabón débil” de la cadena del poder financiero y de clase en España, lo que se puso abiertamente de manifiesto con el intento de Sacyr por hacerse con el control del banco, algo que resulta verdaderamente impensable que le ocurra a Botín. Y no porque uno tenga un mayor control accionarial que el otro sobre el banco (ambos son accionistas muy minoritarios, en ese terreno prácticamente irrelevantes). Sino porque, a diferencia de González en el BBVA, Botín sí posee unos sólidos y probados mecanismos de dominio sobre la institución y una eficaz cadena de mando que le asegura su control. Además de disponer de estrechos vínculos de sintonía con el poder político, algo de lo que carece F. González tras la derrota del PP. Una combinación de circunstancias que dejan en el aire la incógnita de si todos los frenéticos movimientos económicos y financieros de los últimos meses no están preparando, de algún modo, las condiciones para un nuevo cambio en la jefatura del banco vasco.

Sólo un tercer grupo, La Caixa, está en condiciones, si no de igualar a los “dos grandes”, sí al menos de acercárseles. Compensando su todavía abrumadora inferioridad en recursos y beneficios con una extensa red de participaciones industriales que le permiten tener el control accionarial (o ser accionistas de referencia) en algunos de los más importantes monopolios españoles. De consumarse finalmente con éxito la OPA de Gas Natural sobre Endesa, el grupo financiero de La Caixa tendría en sus manos uno de los más importantes holdings energéticos mundiales, dedicado al petróleo (Repsol-YPF), la electricidad (Endesa) y el gas (Gas Natural).

Si estos “tres grandes” son el corazón del poder financiero, la otra cara de la moneda lo constituimos el resto de españoles. El suyo es un poder que se mide en términos económicos, sí, pero también en términos de tiempo de trabajo y horas de vida de cada uno de nosotros puesto a su servicio. En conjunto, los españoles adeudamos a bancos y cajas más de medio billón de euros (casi 100 billones de pesetas). Y esto sólo en concepto de préstamos hipotecarios. Es decir, aquí no están incluidos ni créditos personales ni empresariales, sólo lo que el conjunto de las familias españolas adeudamos a los bancos por poder tener un techo bajo el que vivir. Una deuda, además, que aumenta a un ritmo galopante, con un crecimiento anual (de marzo de 2003 a marzo de 2004) del 24,7%. Y que, en el breve período de unos pocos años, ha transformado todo el ahorro del que disponían las familias en deuda bancaria, lo que, dicho en otros términos, quiere decir que el dinero ha pasado de nuestros bolsillos a los suyos. Según el último informe de la Fundación de Cajas de Ahorro los españoles debemos a las entidades financieras 183.000 millones de euros más de lo que tenemos depositados en las cuentas bancarias. Una liquidación del ahorro familiar y un exceso de deuda que se ha cuadruplicado en los 4 últimos años.

SCH

Principales accionistas:
EC Nominnes (EEUU): 9,92%
Chase Nomines (EEUU): 5,45%
State Street Bank & Trust (EEUU): 5,01%
Mutua Madrileña: 1,2%
F amilia Botín: 1,01%

Recursos gestionados: 715.000 millones euros
Capitalización bursátil 67.233 euros
Beneficios 2004: 3.163 millones de euros

Principales participaciones:
Antena 3: 9,5%
Banesto: 88,4%
CEPSA: 33,2%
Urbis: 51,7%

BBVA

Principales accionistas:
State Street Bank & Trust (EEUU): 6,9%
Chase Nominnes (EEUU): 5,74%
Francisco González: 0,034%

Recursos gestionados: 323. 984 millones de euros
Capitalización bursátil: 48.387 millones de euros
Beneficios 2004: 2.802 millones de euros

Principales participaciones:
Cementos Lemona: 6,5%
Iberdrola: 5,4%
Iberia: 7,3%
Repsol: 5,14%
Telefónica: 5,6%
Tubos Reunidos: 22%.

LA CAIXA

Recursos gestionados: 143.912 millones de euros
Beneficios 2004: 1.185 millones euros

Principales participaciones:
Repsol: 12,5%
Gas Natural: 34,5%
Telefónica: 5%
Endesa: 2,6%
Abertis: 19,9%
Banco Sabadell: 14,8%
Inmobiliaria Colonial: 46,9%
Aguas de Barcelona: 23,1%
Suez-Lyonnaise des Eaux: 1,5%
Fortis: 0,8%
Caprabo: 20%
Panrico: 30%

BANCO POPULAR

Principales accionistas:
Sindicatura de Accionistas: 10,8%
Américo Ferreira (Portugal): 6,15%
Allianz Holding (Alemania): 9,4%

Recursos gestionados: 31.746 millones de euros
Capitalización bursátil: 12.288 millones de euros
Beneficios 2004: 588 millones de euros

Principales participaciones:
Banco de Andalucía: 80,1%
Banco de Castilla: 95,1%
Banco de Crédito Balear: 64,5%
Banco de Galicia: 92,1%
Banco de Vasconia: 96,8%

BANCO SABADELL

Principales accionistas:
La Caixa: 14,3%
State Street Bank & Trust (EEUU): 5%
Banco Comercial Portugués, 3%

Recursos gestionados: 47.083 millones de euros
Capitalización bursátil: 5.263 millones euros
Beneficios 2004: 326 millones euros

BANCA MARCH

Principales accionistas:
Familia March: 87%
Banque Populaire (Francia): 10,94%

Recursos gestionados: 5.702 millones euros
Capitalización bursátil: 2.500 millones euros
Beneficios 2005 (hasta 30 junio): 208 millones euros

Principales participaciones:
ACS, 16%
Acerinox,10,9%
Prosegur 5,56%
Carrefour, 3,6%


Sector energético: El centro de la disputa

La intervención de La Caixa con la OPA sobre Endesa ha situado al sector energético –y en particular al eléctrico– en el centro de la disputa. Planteada en términos estrictamente económicos, el diseño de la operación resulta altamente eficiente. Tanto por la dimensión de la nueva empresa, como porque el negocio de ambas puede ser altamente complementario. Pero difícilmente se puede reducir la batalla abierta con la OPA a términos puramente económicos. En primer lugar porque la disputa del mercado energético es siempre, en última instancia, una lucha por el poder. Y si la OPA sale adelante, La Caixa pasaría a ocuparlo de forma prácticamente hegemónica, poseyendo una enorme capacidad de intervención e influencia sobre el conjunto de la economía y disponiendo de la llave de control de toda la estructura productiva. Lo cual, necesariamente, provoca encontradas reacciones y choques frontales con otros sectores oligárquicos.

No es en absoluto casual que de entre las 500 mayores empresas del mundo, 70 pertenezcan al sector energético. Ni que este sector encabece a nivel mundial la tasa de crecimiento en cuanto a facturación y volumen de negocio, lo que ha provocado que en la última década se haya producido un acelerado proceso de concentración monopolista, multiplicándose su valor a los ojos de los grandes tiburones financieros mundiales. Que, desde luego, no van a permanecer indiferentes ante la posible aparición de un nuevo “titán”. Lo que añade una nueva incógnita y un nuevo elemento de antagonismo a la disputa: saber qué grandes centros de poder económico y político mundial están detrás de La Caixa, respaldando (o encabezando en la sombra) esta megaoperación.

Incógnita y antagonismo que se acumulan sobre otros. La participación en la OPA junto a Gas Natural de Iñigo de Oriol, presidente de Iberdrola y cabeza de uno los clanes oligárquicos de más rancio abolengo, no sólo ha provocado la escisión de la patronal eléctrica, sino que pone sobre el tapete una sorprendente e insospechada colaboración, que (aunque el negocio sea redondo para Iberdrola) tampoco es fácilmente explicable sólo en términos económicos: Oriol aliado con el enemigo históricamente irreconciliable (Brufau), para repartirse hoy el negocio del entrañable amigo de ayer (Pizarro). Paradojas a las que se añade la aparición de Botín y los March, dos verdaderos pesos pesados de la clase dominante, en plena disputa. ¿Intuyen (o saben, o participan) de la sentencia de Endesa y reclaman su parte en el festín? ¿Han entrado para poner orden en una batalla, cuyos efectos políticos y mediáticos amenazan con provocar poco menos que un levantamiento civil? ¿Se disponen, como actores principales de la escena, a dar un golpe de autoridad? ¿A impedir que aparezca algún otro actor principal no deseado? Aún es pronto para saberlo, la OPA ha destapado la caja de los truenos de la disputa intermonopolista, y tendrá que pasar algún tiempo hasta que conozcamos los efectos reales, en términos de poder de clase, de la tormenta eléctrica.

GAS NATURAL

Principales accionistas:
La Caixa: 30%
Repsol: 30%
Suez (Francia): 5%
Chase Nomines (EEUU): 5%.

Beneficios 2004: 633,9 millones de euros..
Volumen de negocio: 10.719 millones de euros
Capitalización bursátil: 13.788 millones de euros

Principales participaciones:
Enagás: 19,9%

ENDESA

Principales accionistas:
Caja Madrid: 9%
Chase Nomines (EEUU): 5,7%
State Street Bank & Trust (EEUU): 5%
AXA (Francia): 5%
SEPI, 3%
La Caixa: 2,03%

Beneficios 2004: 1.379 millones euros.
Volumen de negocio: 15.871 millones de euros
Capitalización bursátil: 20.212 millones de euros

Principales participaciones

IBERDROLA

Principales accionistas:
Chase Nomines (EEUU): 8,7%
BBVA: 8,2%
BBK: 7,5%
State Street Bank & Trust (EEUU): 5,9%

Beneficios 2004: 1.210 millones euros.
Volumen de negocio: 10.270 millones de euros
Capitalización bursátil: 17.490 millones de euros

Principales participaciones:
Pórtland Valderrivas, 8,05%
Gamesa, 6%

UNIÓN FENOSA

Principales accionistas:
SCH: 22%
Caixa Galicia: 8%
Caixa Nova: 4%
CAM: 4%.

Beneficios 2004: 397 millones euros. Volumen de negocio: 5.560 millones de euros
Capitalización bursátil: 4.536 millones de euros

Principales participaciones

REPSOL

Principales accionistas:
La Caixa: 12,4%
Chase Nonmines (EEUU): 10%
State Street Bank& Trust: 6,5%
BBVA: 5,4%
PEMEX (México): 5%.

Beneficios 2004: 1950 millones euros.
Volumen de negocio: 22.822 millones de euros
Capitalización bursátil: 30.070 millones de euros

Principales participaciones:
CLH, 25%
Gas Natural, 30,8%

A. Lozano

Antoni Brufau

Emilio Botín

Francisco González

Luis Valls Taberner