MOVIMIENTO OBRERO Fernández
de Sevilla, presidente de los fabricantes de coches: “Para las multinacionales la única solución es más de lo mismo: aguantar 10 o 12 años trabajando más y cobrando menos” |
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| “Es imposible la fabricación de modelos superiores y el traslado de actividades de I+D a las factorías españolas, porque ya están adjudicados en el país de origen de la marca”. La respuesta del presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) a los sindicatos ha puesto el dedo en la llaga del sector automovilístico en nuestro país. El del automóvil es un sector estratégico, pero dependiente, es decir en manos de las multinacionales, alemanas y francesas a la cabeza. Esto significa que son ellas las que imponen las condiciones; y ahora la salida a la situación del sector que más beneficios les reporte, por encima de los intereses nacionales de nuestro país y, por supuesto, de los propios trabajadores. Actualmente este sector representa el 5’8 % del Producto Interior Bruto nacional, más el 3’6% que aporta la industria de componentes; de él dependen 325.000 empleos directos, 72.450 en las fábricas de coches y 252.550 en las de componentes. Después de años de aumento continuado de ventas en el sector del automóvil, el primer descenso significativo (un 9% en los últimos ocho meses, y un descenso del 12% en la exportación) está siendo aprovechado por las multinacionales del sector para dar una nueva vuelta de tuerca a las condiciones laborales de los trabajadores. Porque según los directivos de las multinacionales, “la flexibilidad que hemos pactado ha servido para salvar alguna empresa hasta hoy; pero estamos viendo que no es suficiente”. Más de lo mismo El presidente de la Anfac, Fernández de Sevilla, ha puesto sobre la mesa sin ningún tipo de tapujos el programa mínimo de las multinacionales en nuestro país: en la situación actual, con un retroceso de ventas, la única solución es más de lo mismo: “trabajar más y cobrar menos”, y “aguantar 10 o 12 años los costes laborales a la baja y negociar la flexibilización laboral”. Hasta ahora, cuando desde los sindicatos o el ministerio se pedía a las multinacionales que se comprometieran con soluciones de futuro, trayendo la fabricación de modelos de mayor cilindrada y actividades de investigación y desarrollo (I+D), habían respondido dando largas o con promesas vagas que nunca han cumplido. Pero llegado el momento de la verdad, tanto los dirigentes de Volskwagen hace unos días, como el presidente de los fabricantes en España lo han dejado bien claro: “Por supuesto que nos gustaría fabricar esos coches aquí, pero da la casualidad que todos los que se hacen tienen adjudicado su sitio en el país de origen de la marca y no hay razones de peso para trasladarlos aquí. Y lo mismo ocurre con el I+D... el único I+D que puede venir es el que se desprende de la evolución del producto que se fabrica aquí”. Éste es el auténtico problema: el hecho de que esta industria esté completamente en manos extranjeras cierra el camino a las soluciones favorables a los intereses de los trabajadores y del desarrollo industrial del país. Volskwagen, Renault, Peugeot, General Motor... mantienen las inversiones más cualitativas de I+D y la fabricación de los modelos superiores, más avanzados y de mayor valor añadido, en sus países de origen. Estamos viendo, y sufriendo, las consecuencias de la política industrial puesta en marcha por las reconversiones de Felipe González que acabó poniendo en manos del capital monopolista extranjero, de forma especial en manos de las burguesías alemana y francesa, los sectores estratégicos de la industria nacional. Hacer frente al vampiro Las declaraciones del capo de los fabricantes de coches tienen la virtud de dejar las cosas claras: los centros de decisión están en Berlín o París; y a nosotros nos toca aguantar esos diez o doce años con la misma receta, rebajar costes de producción y aceptar la precariedad bajo la amenaza de los despidos masivos y la deslocalización. Evidentemente la incorporación de nuevos mercados y, sobre todo, de los nuevos competidores asiáticos, exige cambios tecnológicos y la fabricación de modelos con mayor valor añadido, pero ése es el camino que las multinacionales nos cierran, pretendiendo que nuestra competitividad se siga basando en la reducción de los costes laborales y las condiciones de trabajo. Por eso no basta que el gobierno y los sindicatos reclamen a las multinacionales centros de I+D y modelos de gama alta, sino que han de pasar a defender una política económica diferente basada en: la firmeza ante los planes de las multinacionales, para imponer una reconversión productiva, obligando a destinar todos los recursos a innovación y desarrollo; y en la perspectiva de recuperar el control estratégico de nuestra industria, empezando por recuperar aquellas fábricas que las multinacionales pretendan enterrar con participación de los trabajadores. ¿Por qué no empezar por recuperar la SEAT que Volskwagen amenaza con desmantelar poco a poco o vender a los chinos? M. Murcia |
Frente a la política de las multinacionales, elegir entre “trabajar más y cobrar menos”, desmantelar poco a poco o vender a los chinos, hay que empezar a pensar en recuperar SEAT como una empresa española.
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