INTERNACIONAL

Irak: Rebelión chií contra las tropas británicas
La onda expansiva no se detiene

Las líneas de fractura y tensión creadas por el empantanamiento en Irak comienzan a dejar sentir sus efectos en el interior de las potencias ocupantes

La guerra de Irak tuvo como efecto inmediato en la región la irradiación de violentas líneas de fractura y tensión expandiéndose en todas direcciones, como las ondas causadas por una piedra arrojada al estanque. Dos años después el empantanamiento político y militar está provocando un desplazamiento de las ondas, de las líneas de fractura y tensión, que comienzan a dejar sentir sus efectos políticos y sociales en el interior de las potencias ocupantes.

A mediados de septiembre, la policía iraquí de Basora –controlada por las milicias del clérigo radical Al Sader– detenía a dos soldados británicos cuando viajaban disfrazados de árabes en un coche cargado de armas y material explosivo. Además de resistirse a la detención usando sus armas y matando a dos policías iraquíes, su conducta no hizo sino acrecentar los rumores cada vez más extendidos entre la población chíi que sospecha de la implicación de las tropas de ocupación en algunos sangrientos atentados contra su comunidad posteriormente atribuidos a Al Zarqawi. Sean fundadas o no, lo cierto es que blindados del ejército británico se movilizaron de inmediato para impedir que sus soldados fueran interrogados por los servicios secretos iraquíes, bombardeando los muros del centro de detención y liberándolos. La furiosa reacción popular contra las tropas británicas alcanzó a uno de los blindados, rodeado por la multitud y atacado con cócteles molotov por lo que un soldado tuvo que saltar envuelto en llamas de su interior mientras la multitud lo apedreaba. El incidente no sólo disparó la tensión entre las autoridades chíitas del sur de Irak y las tropas y el gobierno británico, sino que la imagen del soldado envuelto en llamas ha tenido como efecto inmediato la reactivación del potente movimiento contra la guerra en el Reino Unido. El pasado fin de semana miles de personas volvían a manifestarse por la calles de Londres exigiendo la retirada inmediata de las tropas de Irak.

Algo similar a lo que está ocurriendo en EEUU con Cindy Sheeman, la madre del soldado muerto que ha trasladado su protesta –como prometió que lo haría– del rancho tejano de Bush a las puertas de la Casa Blanca. Convertida en símbolo y catalizador de la resistencia del pueblo norteamericano a la guerra –y en una pesadilla para Bush y sus índices de popularidad– el movimiento iniciado por esta “madre coraje” amenaza con convertirse en una bola de nieve, con una capacidad de arrastre cada vez más difícil de contrarrestar por los propagandistas y voceros del Pentágono.

A. Beloki

Revueltas en Irak tras el "rescate" por parte del ejército británico de dos soldados ingleses que, disfrazados de árabes, habían asesinado a dos policías irakíes.