NACIONAL

Encuesta sobre la situación política española
No estaba muerto...

Encuestas
• El 78’8% de los españoles reclaman que el texto del Estatuto se ajuste a la Constitución y el interés general.
• Un 57’8% considera que supone un riesgo para la unidad de España.
• El 56’6% opina que se vulnera la Constitución de 1978.
• La valoración de Zapatero ha bajado en un año 13 puntos.

Menudo chasco se han llevado quienes le creían desaparecido o muerto. Las primeras encuestas publicadas tras la aprobación del Estatuto en el Parlamento de Cataluña y su presentación en el Congreso, han caído como un rayo en el cielo de la clase política de nuestro país. Y han supuesto la vuelta a primer plano de eso que llaman la opinión pública, y que no es otra cosa sino el pueblo de las nacionalidades y regiones de España.

La reinante clase política catalana, con la complicidad de Zapatero, que durante dos años de marear con el Estatuto han dejado de lado los intereses más básicos de las clases populares, a pesar de que sus propias encuestas decían que el 65% de los catalanes demostraba cansancio, indiferencia, decepción o indignación por lo que estaba pasando con el Estatuto, ha sido sorprendida por esta reaparición. Quienes pretendían que todo esto se resolviera en las ”alturas de la política” han sido bajados a la realidad.

La clase política de nuestro país tiende con frecuencia a dejar de lado al conjunto de los ciudadanos; pero, como ha ocurrido otras veces en la historia de España, el pueblo, colocado en situaciones extremas, o cuando se le quiere imponer algo que atenta contra su propia naturaleza, reacciona sacando, como lo mejor de sí mismo, “su sentimiento patriótico”, de unidad y solidaridad.

El 11-M, cuando 15 millones de españoles salieron a la calle, desde Bilbao a Cádiz, o desde La Coruña a Barcelona, gritando “¡Todos somos madrileños!” y “¡España unida jamás será vencida!”, quedó demostrado que en el conjunto del pueblo de las nacionalidades y regiones de España hay tanta pluralidad como unidad; que por encima de las diferencias hay un profundo sentimiento de unidad y conciencia de pueblo con una larga historia común.

El 14-M, cuando la mayoría social de izquierdas convirtió a Zapatero en Presidente, también quedó claro que lo hizo en nombre de un programa contra la guerra, el terrorismo y la unidad nacional.

Y ahora las encuestas, y millones de declaraciones en cada centro de trabajo, tiendas, bares o autobuses, han vuelto a proclamar que el conjunto del pueblo está por la defensa de la unidad y la solidaridad entre las nacionalidades y regiones, frente a los planes secesionistas y los proyectos insolidarios; porque defender las peculiaridades de cada nacionalidad y región, se haga defendiendo lo que nos une. Ha bastado que de nuevo se conjuren las fuerzas de la insolidaridad y la división para que haya aparecido, como convocado por la melodía de ese español y catalán casi universal, Peret, “no estaba muerto, que estaba tomando copas...”, para gritar: ¡así No!


Evidentemente lo más importante de estas primeras encuestas no es la exactitud de los números sino las tendencias que marcan. Y lo fundamental es que esas tendencias, aunque no las cifras, coinciden en las encuestas hechas por los diferentes medios, tan distintos como las de Sigma Dos para El Mundo y el Instituto Opina para El País, que hemos tomado como base.

 

Una amplia mayoría rechaza el Estatuto porque rompe la unidad de España, es contrario a la Constitución y no se ajusta al interés general

– Según la encuesta de El Mundo, el 57’2% de los ciudadanos rechazan el Estatuto remitido por el tripartito y CiU a las Cortes. Este rechazo es mayoritario en todos los sectores, incluso entre los votantes socialistas. Un 57’8% porque supone un riesgo para la unidad de España. Y un 56’6% porque vulnera la Constitución de 1978.
– La encuesta de El País, destaca por su parte que el 78’8% de los españoles reclaman que el texto se ajuste a la Constitución y al interés general. Ésta es una exigencia mayoritaria en todo el país, tanto en Cataluña, donde lo reclaman el 70’2%, como en el resto de España, el 78’8%. También aquí, el 53’2% de los encuestados considera que el Estatuto así es un peligro para la unidad de España. La mayoría pide que se llegue a un acuerdo entre las fuerzas políticas, incluyendo al PP, para adaptarlo a la Constitución y al interés general. Lo dicen el 52’7% en toda España y el 56’1% en Cataluña.
– La opinión pública contra los puntos sustanciales del Estatuto. Los puntos nodulares del Estatuto aprobado por Maragall, PSC, ERC, ICV y CiU, son rechazados por la mayoría de la opinión pública.
Entre el 67’8% (El Mundo) y el 69’4% (El País) no están de acuerdo con que Cataluña se defina como una nación, incluso en Cataluña el porcentaje de los que están en contra, según la encuesta de El País, es muy alto, el 39%.
El 66’5%, (El Mundo), el 53’2, (El País), considera que la propuesta de financiación que propone el Estatuto es insolidaria. Y entre el 52’7% y el 59% está en contra de que Cataluña recaude todos los impuestos y tenga las competencias que son exclusivas del Estado.

La valoración de Zapatero y la intención de voto al PSOE descienden peligrosamente. Bono es el político del gobierno mejor valorado

Respecto al presidente Zapatero, todas las encuestas reflejan la misma tendencia general: un importante descenso del apoyo a Zapatero y una caída de la intención de voto hacia el Partido Socialista, que de continuar nos dejaría a las puertas de un auténtico vuelco en el panorama político español.

– Si hemos de hacer caso a la encuesta de El Mundo, más del 60% de los españoles tiene ya una imagen de Zapatero regular o mala. La valoración de Zapatero ha descendido en un año más de 13 puntos. El 55’1% considera que Zapatero se ha equivocado impulsando esta reforma del Estatuto, incluso lo considera así el 49% de los votantes socialistas: Un 45’5% considera incluso que se ha comportado de una manera irresponsable. Es decir, aunque la tendencia a la baja comenzó hace meses, es el Estatuto lo que ha inclinado definitivamente la balanza.
– Esta tendencia se confirma también en la encuesta del Instituto Opina para El País. El 49’6% critica la gestión de Zapatero, y señala que en las dos últimas semanas Zapatero habría bajado de una valoración del 5’41% al 5’06%.
– Respecto a la intención de voto, la encuesta de El País señala que la ventaja del PSOE respecto al PP se reduce sólo a 2 puntos, 42% PSOE frente a un 40% PP. Señalando el desplome del PSOE en las dos últimas semanas, en las que habría bajado del 44% al 42%; mientras el PP habría ganado esos dos puntos, subiendo del 38% al 40%. La encuesta de Sigma Dos, para El Mundo, va mucho más lejos y vaticina que, por primera vez desde el 14-M el PP aventajaría en 5 décimas al PSOE; 40’6 del PP frente al 40’1 del PSOE.
El ministro de Defensa, José Bono, sigue siendo, con diferencia, el ministro más valorado, por encima de Zapatero, subiendo del 5’77 al 5’83, a pesar del accidente del helicóptero en Afganistán que le costó la vida a 14 militares españoles. Evidentemente porque, entre otras cosas, se le identifica con las líneas que dentro del gobierno y el PSOE defienden con más consecuencia la cohesión nacional y la unidad de España. Bono se ha convertido en un referente para los electores, tanto socialistas como populares.

Un clamor en la izquierda

El malestar y la oposición al Estatuto de Cataluña que ha llegado al Congreso, se amplía cada día que pasa en las filas de la izquierda.

Está reflejado en las encuestas, y cada día son más los militantes y dirigentes socialistas que exigen un cambio radical en su contenido.
Ya no son sólo los Bono, Guerra, Vázquez (el alcalde de La Coruña que ha declarado que “el Estatuto le produce urticaria”), Simancas, incluso el mismo González, sino una corriente que empieza a recorrer las organizaciones de base del Partido Socialista. Pero también otros sectores de la izquierda como los sindicatos.

Los dirigentes de Comisiones Obreras y UGT, frente a los dirigentes catalanes de esos sindicatos, han criticado el Estatuto por insolidario, ya que va en contra de mantener la unidad de la caja única de la Seguridad Social, y de que los que más tienen recauden sus impuestos y se los queden; y por que va en contra de la unidad de la clase obrera, al romper el marco de relaciones laborales unitario en toda España.

F. Huertas