ANÁLISIS Radiografía
del poder en España (2) “En 2004, la construcción movió en España un volumen de negocio de cerca de 25 billones de las antiguas pesetas, lo que representa un 18% del Producto Interior Bruto español” |
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| A raíz de la entrada de España en el Mercado Común, la clase dominante española, en unas durísimas negociaciones con las burguesías monopolistas europeas, consigue “blindar” su mercado en 4 sectores claves para su desarrollo. A cambio de permitir la ocupación de una buena parte del mercado nacional, de la venta de gran parte del tejido industrial y la reconversión de industrias y sectores productivos sobre los que las grandes potencias europeas deseaban eliminar o limitar la competencia española (astilleros, altos hornos, automoción, sector pesquero, lácteo,...), la oligarquía se reserva un plazo de tiempo en el que está vedada la llegada del capital extranjero a la banca, el sector energético, las telecomunicaciones y la construcción. Es en estos cuatro sectores donde en las últimas dos décadas ha concentrado su capital y ha acumulado el suficiente poder como para expandirse fuera de nuestras fronteras. De ellos, el sector de la construcción representa una de “las joyas de la corona”. La acelerada construcción de infraestructuras a partir de mediados de la década de los 80, a la que siguió el “boom” inmobiliario que llega hasta nuestros días, han convertido al sector de la construcción en un “peso pesado” de la economía española. En 2004, la construcción movió en España un volumen de negocio de 144.700 millones de euros (casi 25 billones de las antiguas pesetas), lo que representa cerca de una quinta parte (el 18%) del Producto Interior Bruto español. Pero su crecimiento no se ha limitado al mercado interior. Además de su presencia en Iberoamérica en proyectos de infraestructuras y obra civil, las cinco principales constructoras españolas se sitúan entre las 10 más grandes de Europa. Y tras la compra de las francesas Gecinsa y Société Foncière Lyonnaise, Metrovacesa y Colonial se han convertido en las dos mayores inmobiliarias de la zona euro. Recientemente, el Estado francés se ha visto obligado a paralizar la privatización de su red de autopistas; la razón, que todas las ofertas presentadas para su adjudicación procedían de los grandes grupos constructores españoles. La importancia del sector
nos la da la acumulación de históricos clanes y familias
oligárquicas que se ha producido en este tiempo. Desde los Entrecanales
y los Del Pino hasta las Koplowitz, pasando por poderes financieros como
Abelló, los March, los Albertos, Banesto (SCH) o La Caixa, las
grandes constructoras e inmobiliarias españolas, una vez “maduro”
el mercado nacional, inician ahora su expansión en Europa. Según el informe es el precio de la vivienda el que condiciona el precio del suelo y no al revés como se cree habitualmente, desmontando los argumentos de constructoras e inmobiliarias acerca de la escasez y carestía del suelo urbanizable. Sólo en los últimos 6 años, los precios de la vivienda aumentaron un 450% más de lo que lo hicieron los salarios, lo que explica que en 2005 la deuda de los españoles con bancos y cajas por créditos hipotecarios ascienda a más de medio billón de euros (casi 100 billones de pesetas). Mientras en 1996, el pago de la vivienda requería las rentas familiares totales de 4,6 años, en 2005 es necesaria ya la renta íntegra de 8 años (y en lugares como Madrid o Barcelona de hasta 11 años). Lo que ha llevado, por ejemplo, a las familias madrileñas a que si en 1996 el nivel de endeudamiento representaba el 45% de su renta, en la actualidad ese endeudamiento alcanza ¡el 106%! de sus ingresos.
A. Lozano |
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