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Iberia
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El problema de Iberia es el abismo entre unos ejecutivos y accionistas, dispuestos a continuar enriqueciéndose a costa de los trabajadores y los viajeros

La dirección de Iberia ha presentado un Plan Director 2006-2008 que recorta 2.000 puestos de trabajo y congela durante tres años el sueldo de toda la plantilla

En los últimos tres años Iberia ha ganado 519 millones de euros (más de 86.000 millones de pesetas). Además este verano anunciaba el reparto de un dividendo extraordinario entre los accionistas de 284’8 millones de euros (casi 50.000 millones de pesetas), por la venta de su participación del 18% en la central de reservas de viajes Amadeus; por la que Iberia ha obtenido 600 millones de euros en plusvalías. Este reparto extraordinario de beneficios, y directivos de la compañía que se enriquecen vendiendo stocks options, mientras anuncian un plan para recortar 600 millones en gastos laborales, es lo que más ha indignado a los trabajadores.

El Plan Director 2006-2008 tiene como objetivo central el ahorro de 600 millones de euros, principalmente en costes laborales, lo que piensan llevar a cabo sobre tres ejes.
El primero, la reducción de plantilla en todas las áreas, pero sobre todo en auxiliares de vuelo y personal de tierra. Unos 2.000 trabajadores, de los cuales 1.800 serían prejubilaciones, para lo que se destinarían 300 millones de euros, según la UGT.
El segundo, mejorar la productividad sobre la base de congelar tres años los salarios, hasta el 2008 incluido, de toda la plantilla.
El tercero, subcontratar las labores relacionadas con el área de mantenimiento y aeropuertos. O lo que es lo mismo, se sustituyen empleos estables “prejubilados” por trabajadores subcontratados, con empleo precario y peores condiciones de trabajo y salario.

Sindicatos, tenemos un problema

El problema es que las centrales sindicales, UGT, CCOO, SITCP y SEPLA, aunque han declarado su oposición al Plan Director, y anuncian “un otoño caliente” si los directivos de Iberia se mantienen en sus trece; actúan más desde el corporativismo, interesados principalmente por que los afectados saquen la mejor tajada posible, que como sindicatos de clase, atacando los problemas de frente.
En los despidos se declaran dispuestos a negociar el plan de prejubilaciones, ¿pero el problema está en las condiciones de prejubilación, o en por qué no se destinan los 300 millones de euros para invertirlos en consolidar esos puestos de trabajo y garantizarlos para el futuro?

Se oponen a la congelación de salarios pero no proponen ninguna alternativa. ¿Por qué no se exige que los trabajadores participen en atajar el despilfarro, los privilegios de los directivos, las comisiones y que se devuelvan las stocks options repartidas entre los altos cargos? ¿Por qué no una rebaja de los sueldos y dietas de los consejeros? Y todo el capital así recuperado, destinarlo a subir los sueldos proporcionalmente de abajo arriba, más para los que menos ganan.

Sí a la productividad, pero no a costa de los salarios. Todo lo contrario, exigir que las plusvalías (esos 600 millones que se van a repartir los accionistas y directivos), una parte, se distribuya como primas entre quienes se han de comprometer con la mejora de la productividad; y otra vaya destinada a mejoras técnicas. Los sindicatos, en cuanto a alternativas, son la nada. Y ésta es una de las razones para impulsar en cada una de estas luchas un nuevo tipo de sindicalismo, de clase y unitario.

Medidas contra los viajeros

Pero el plan Director 2006-2008 no se detiene en las medidas contra los trabajadores de Iberia. Otras medidas van contra los usuarios de la clase turista de sus aviones, incluso contra la seguridad. Si en el Plan Director ahora vigente ya eliminaron servicios a bordo, ahora se proponen un paso más. Bajo el eufemismo de “redimensionar el espacio de los aviones”, lo que se propone es apretar los espacios de la clase turista para meter más butacas y menos “voluminosas”. Incrementar las horas de vuelo de los aviones, reduciendo los tiempos de escala. Todas ellas, medidas que, como ya están denunciando los trabajadores, pueden ir en detrimento no ya de la calidad del viaje turista, lo que es evidente, sino de la propia seguridad de los viajeros y la tripulación.

El problema fundamental de Iberia es el abismo entre unos ejecutivos y unos accionistas, dispuestos a continuar enriqueciéndose escandalosamente a costa de los trabajadores y los viajeros, y quienes con su trabajo crean riqueza. Sólo desde esta perspectiva se pueden plantear alternativas y la lucha.

M. Murcia

Han ganado 1.200 millones de euros en cinco años (600 de beneficios y 600 de plusvalías por la venta de Amadeus), y se reparten 284’8 millones de plusvalías. Pero no tienen bastante, el Plan Director es para seguir ganando más a costa de los salarios de los trabajadores.