MOVIMIENTO OBRERO

La reforma anuncia rebajas salariales y despidos más baratos
Calentando motores

Quieren una reforma que permita ajustes salariales y abaratar aún más el despido libre.

Los sindicatos exigen al Gobierno que cumpla lo que dijo en las declaraciones del 8 de julio del año pasado, cuando la reforma del mercado laboral tenía que servir para acabar con la precariedad y sentar las bases de un empleo estable y de calidad, y que lo ponga por escrito; a lo que se resiste el ministro Caldera.

Pero lo único que aquí se pone por escrito es el Programa Nacional de Reformas elaborado por el antiguo ejecutivo del BBVA y asesor del presidente Zapatero, Miguel Sebastián. En este Programa, que el Gobierno ha de presentar en la Comisión Europea, se dice que los Acuerdos para la Negociación Colectiva (ANC), “han tenido un objetivo claro de moderación salarial” pero que “no es suficiente para mejorar la posición competitiva de la economía española”. Por lo que propone llegar más lejos en la moderación salarial: la congelación, incluso la rebaja, tal y como están haciendo las empresas del gran capital (Iberia) y las multinacionales (SEAT). Utilizando el mismo argumento, “que no se pueden tratar de manera uniforme situaciones distintas, por lo que se deberá tener en cuenta las condiciones específicas de cada empresa para fijar las condiciones salariales”.

Siendo claros, la reforma laboral que propone el equipo de asesores del presidente es lo que el ministerio de Caldera quisiera y que no encuentra la manera de meterla, una reforma que permita ajustes salariales empresa por empresa, y abaratar aún más el despido libre.
Ante esta situación UGT y CCOO dicen que no van a tolerar que “se ahonde en el modelo productivo basado en los costes laborales”, pero que todavía “no es el momento de la presión”.

¿A qué esperan los dirigentes de estas centrales, después de 15 meses de negociaciones sin ningún avance? Es intolerable que en todo este tiempo no se haya llevado el debate de la reforma laboral a las fábricas, y que se siga sin dar voz a los trabajadores. El burocratismo de las grandes centrales sindicales hace tiempo que llegó a límites inaceptables. Por encima de ellos, el movimiento obrero tiene que llevar este debate a las asambleas de delegados y trabajadores, preparando el terreno para las movilizaciones que, casi seguro, tendrán que llegar, por mucho que intenten retrasarlas los dirigentes sindicales.

M. Murcia

 

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