INTERNACIONAL - HISPANOS Nuevamente
El País contra el gobierno venezolano ¿A qué se opone El País y librepensadores como Juan Luis Cebrían? En Venezuela, más del 75 % de la tierra agrícola está controlada por menos del 5 % de los terratenientes |
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Dos medidas de importancia estratégica para el gobierno bolivariano han sido tomadas en los últimos días. Por una parte, procederá a la expropiación de al menos 50 latifundios –sólo cuatro de ellas suman 108 mil hectáreas– para redistribuirlos entre campesinos sin tierra. Por otra, el Banco Central de Venezuela ha ordenado transferir de EEUU a Suiza unos 20 mil millones de dólares que tenía en bancos norteamericanos para diversificar sus reservas extranjeras. Por separado y cada una de estas medidas han sido ampliamente atacadas por el periódico de la izquierda oficial en nuestro país, el diario El País, cuyo propietario, Jesús Polanco, es por todos conocido dueño del principal emporio mediático de España. Una vez más se ha dedicado a atacar las medidas del gobierno de Venezuela y a Chávez. En su editorial del Viernes 7 de octubre– que ya llama la atención dar rango de editorial a estas dos noticias sobre Venezuela- plantea varias cuestiones de interés. La oposición furibunda de El País a la expropiación y reparto de las tierras en Venezuela es explícita “Si el régimen Chavista teme que EEUU pueda congelar sus cuentas, no se recata en proseguir el plan de confiscación de tierras en Venezuela para redistribuirlas”, declara. ¿Tal vez sea su deseo inconsciente que el Estado norteamericano confisque los fondos venezolanos en represalia por el reparto de tierras?. Pero más interesante aún es a qué se opone la izquierda de Polanco y librepensadores como Juan Luis Cebrían. En Venezuela, más del 75 % de la tierra agrícola está controlada por menos del 5 % de los terratenientes. Los latifundios son una lacra que arruina la vida a millones de personas, mientras la mayor parte de estas tierras están ociosas. Venezuela, a pesar de sus enormes potencialidades agrícolas, tiene que importar el 70% de la comida. La reforma agraria es una asignatura pendiente no sólo en Venezuela sino del conjunto de los países latinoamericanos, donde la tierra está controlada por un puñado de familias, mientras millones de campesinos sin tierra viven bajo los límites de la pobreza. ¿A qué se opone Polanco y El País? Solo como muestra de la penetración de los monopolios en sectores clave de las fuerzas productivas en el Cono Sur y su saqueo nos remitimos al artículo publicado el 13 de enero la revista The Economist –portavoz de un sector de la burguesía norteamericana– que atacaba la reforma agraria de Chávez, por investigar el rancho El Charcote; rancho gestionado por Agroflora, una subsidiaria de un gran monopolio británico de alimentación. El Grupo Vestey es el propietario de este rancho de 13.000 hectáreas de pastos y bosques, así como otra docena de ranchos en otras zonas del país. Tiene inversiones en carne de vaca y azúcar en Argentina, Brasil y Venezuela. Pero incluso The Economist reconoce que la “desigual distribución de la tierra es una de las causas históricas de la amplia desigualdad que caracteriza a las sociedades latinoamericanas”. Las clases dominantes latifundistas y parasitarias han sido históricamente la plataforma de intervención preferente de los EEUU, en ellas han encontrado sus principales apoyos para dictaduras, guerra sucia, gobiernos corruptos, etc. Está claro por qué The Economist ataca al gobierno de Venezuela y se opone furiosamente a ninguna distribución de tierras, pero ¿Por qué lo ataca El País? Tres hipótesis La línea editorial de El País contra el gobierno venezolano viene de lejos, apoyó abiertamente el primer intento de golpe contra Chávez, su línea editorial sigue las pautas de cualquier dirigente de la llamada oposición venezolana. De hecho en su última editorial antes mencionada proclama, refiriéndose a Chávez, “Frente a él, lamentablemente, no hay una oposición renovada y organizada, capaz de presentarse como una alternativa real”. Todo un llamamiento a reorganizar la oposición, que está dirigida por banqueros y mega empresarios venezolanos, con el apoyo del Departamento de Espado norteamericano. Siendo insostenible el oponerse a una reforma agraria que puede contribuir a la mejora de las condiciones de vida de las áreas rurales de Venezuela, sólo puede explicarse la posición tomada por El País buscando en sus vínculos. Hay tres posibles hipótesis. La primera es por sus estrechos vínculos de amistad con las más portentosas familias de Venezuela, de cuyos intereses se hace vocero. Carlos Andrés Pérez (ex presidente de Venezuela y que no puede volver a su país desde antes de la llegada de Chávez por los delitos de corrupción y malversación de fondos), es amigo personal de Felipe González. Cuya relación, a su vez, con Jesús Polanco viene de muy lejos. Polanco y González se apoyaron mutuamente durante los años del gobierno socialista en los que Polanco ganó más poder mediático y, al tiempo, se convirtió en el principal propagandista de González. Bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez crecieron las fortunas personales mega millonarias como las de Rafael Cisneros, quien desde su exilio en Miami es uno de los organizadores de la oposición venezolana. Sobre los orígenes de esta entrañable amistad a tres bandas el analista Heinz Dieterich nos desvela algunos importantes datos: “González, escogido, formado y financiado por el líder de la socialdemocracia alemana y de la Internacional Socialista (IS), Willy Brandt, para el cargo de futuro presidente de la época post-Franco española, compartía con Pérez las filas de la Internacional Socialista. Pronto, el “Califa rojo andaluz” y el caudillo caribeño entablaron una entrañable amistad, a la cual se sumó el mega empresario Gustavo Cisneros, cuyas múltiples relaciones internacionales y riquezas se mostraron útiles para el flamante socialista español”. La segunda hipótesis es que El País busca proteger la inversión española en Venezuela. Es por todos conocido las sospechas de que Aznar apoyó a través de los servicios secretos españoles el primer golpe de Estado en Venezuela y Repsol contribuyó en la financiación del golpe. Las inversiones en petróleo– Venezuela cuenta con la 5 reserva de crudo en el mundo– y otros sectores energéticos de la oligarquía española en Venezuela, serían otro motivo suficiente. La tercera hipótesis es la de congraciarse con Washington. No apoyar al gobierno norteamericano en su cruzada contra Chávez y el gobierno bolivariano obligaría a enfrentársele, y esto no está dentro de los intereses que maneja Polanco. Pueden ser las tres o una combinación de todas ellas, lo que hace que Polanco, a través de sus medios, no desaproveche ni un ápice cualquier oportunidad para demonizar a Chávez y el gobierno venezolano. Lo que habrá que preguntarse es para dónde va la izquierda en España de la mano de estos “librepensadores”. Sara Díaz |
Tras varios días secuestrado Chávez sale de prisión durante el primer intento de golpe de Estado en Venezuela. A los pocos días Newsweek publicaba los nombres de los militares norteamericanos que organizaron el golpe apoyándose en militares locales. Sin poder ocultar su alegría, durante los primeros días, los principales diarios en España presentaban el golpe y el secuestro de Chávez como un reestablecimiento de la democracia en Venezuela.
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