EDITORIAL NACIONAL

La propuesta "estrella" del ministro Caldera: Despidos más baratos
Diga 33

El “contrato de fomento de empleo” es de por sí un contrato precario, con el que quieren abaratar el despido extendiéndolo a los nuevos contratos

Si se aprueba la reforma propuesta por el ministro de Trabajo Jesús Caldera desaparecerán los contratos indefinidos con indemnización por despido de 45 días; y la inmensa mayoría de los contratos nuevos serán de los de 33 días de indemnización o menos.

Si hay un eje, una propuesta “estrella” en la reforma de Caldera, esa es la de rebajar el coste del despido: extendiendo “el contrato de fomento de empleo” –ese en el que la indemnización por despido se limita a 33 días, en vez de los 45 de un contrato “normal”- a todos los contratos nuevos, para lo que bastará con estar un mes en el paro. A cambio, se facilita el despido en los contratos de obra y servicio, “por causas objetivas de la producción”; es decir, se amplían las causas de despido procedente. Se propone limitar el encadenamiento de contratos temporales a dos años como máximo. ¿Qué contrapartida es esta si antes de cumplir los dos años con contratos temporales te pueden despedir y coger a otro en tu lugar? Y continúan las contratas y subcontratas...

La patronal es quien realmente consigue compensaciones: ampliar las bonificaciones por contratos indefinidos de dos a cuatro años; ampliar a las empresas de 50 trabajadores (hasta ahora sólo las de 25) que el FOGASA se haga cargo del 40% del coste de los despidos que se producen, etc. Ni siquiera los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, que están en la mesa de negociaciones han podido salvar la propuesta Caldera. Comisiones dice “que está escorada hacia las posiciones de la patronal”. UGT que “da más facilidades para despedir”.

La reforma propuesta por Caldera no acaba con la precariedad. Y si la patronal CEOE grita que no está de acuerdo es porque quiere más.
El contrato-estrella de “fomento de empleo” es de por sí un contrato precario, que ahora se aplica para incentivar la contratación a jóvenes, mujeres, mayores de 45 años y parados de larga duración. No es, como dicen los sindicatos, que la reforma de Caldera esté “escorada” hacia la patronal; es que permite un salto en la precarización del mercado de trabajo, la que ya están impulsando las multinacionales y los grupos monopolistas.

Precarización, porque no basta con incentivar a la patronal para que haga contratos más estables, si luego tienen todas las facilidades para el despido libre, más barato y con más causas de despido objetivo. Precarización aún mayor de los salarios. Porque al no proponer ninguna medida para impedir el chantaje, se da por echo que se extenderá a todo el mercado laboral la tendencia ya impuesta en las multinacionales, como SEAT, de congelar y rebajar hasta un 10% o más los salarios de sus trabajadores, a cambio de “mantenerlos en el empleo”. Precariedad en las condiciones de trabajo. Porque se acepta implícitamente que se impongan las condiciones “asiáticas” en los centros de trabajo: el alargamiento de la jornada laboral por el mismo salario, las bolsas de horas a libre disposición de la empresa, el recorte de los descansos y días libres, la arbitrariedad en la movilidad geográfica y funcional, la libre disposición por el empresario de las vacaciones, etc.

Quitando el maquillaje, la propuesta de Caldera se limita a despido más barato, salarios más bajos y peores condiciones de trabajo. ¿Entonces, diálogo para qué? El problema no está en que se apruebe una reforma negociada, como dice Zapatero; sino en qué contenido tiene la reforma que se aprueba. Los sindicatos, que hasta ahora han pasado olímpicamente de las bases, de sus afiliados y del resto de trabajadores, están en la obligación de llevar ya a los centros de trabajo y al conjunto de los trabajadores el debate sobre el contenido de esta reforma, porque lo que se propone no hay diálogo que lo maquille ni talante, obrero, que lo apruebe.