NACIONAL Debate
sobre el Estatut “Podemos sentirnos afectados por la agresividad que rezuma el proyecto estatutario, agresividad militante, no tanto por la afirmación de lo catalán cuanto por la negación de lo español”. José R. Recalde |
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| El pasado
19 de octubre, José Ramón Recalde, socialista, ex consejero
del Gobierno vasco y víctima de un atentado de ETA que apunto estuvo
de acabar con su vida, escribía un artículo titulado: “Pero
¿Por qué?”. En él, tras afirmar que “el
proyecto de Estatut catalán me provoca un profundo sentimiento
de decepción”, Recalde, se pregunta “¿Por qué
los socialistas catalanes han promocionado un Estatut en el que asoma
el prejuicio del nacionalismo? y trae a la memoria la definición
de éste como “Sociedad unida por un común error sobre
sus orígenes y una común aversión a sus vecinos”.
La crítica de este valiente socialista a sus compañeros
de filas, Recalde apela al “deber” de oponerse al texto aprobado por el Parlamento catalán, tanto por su “inconstitucionalidad” como por la “inoportunidad ... porque se opone al bien común de la comunidad española, incluida la catalana”. Se demarca diciendo: “Para nada nos tenemos que sentir atados por imprudentes promesas que el presidente del Gobierno haya hecho... Promesas que en ningún caso han podido hacerse en mi nombre”. Y entra en materia: “La Constitución había inventado la virguería de distinguir entre "nación" y "nacionalidad". Pero ahora, se recupera el concepto unitario de "nación", atribuido a Cataluña. Algo que no tiene España, que será simplemente Estado plurinacional... Vamos, que aunque hayamos aportado "energías de muchas generaciones, de muchas tradiciones y culturas", los españoles (y, en la medida en que quisieran identificarse con ellos, los socialistas catalanes) somos nada menos, pero nada más, que ciudadanos de un Estado plurinacional. “¿Existen, o no, ingredientes unitarios –lengua, derecho, historia política y cultural, sentimiento de unidad– como para mantener el término de "nación" referido a España? ... si de lo que se trata es de si tiene sentido afirmar si España es algo más que un Estado, la respuesta debe ser positiva”. Cierra su artículo planteando una severa recriminación: “la idea de Estado, la de nación, la de nacionalidad, se habrían modificado por defección de los socialistas catalanes.” Deserción “Defección”: Abandono, huida, escape, evasión, traición, felonía, perfidia... Deserción, abandono desleal de una causa o un partido. Una cobardía traidora que deja huérfanos de alternativa a amplísimos sectores de la sociedad catalana, como pusieron de manifiesto los intelectuales encabezados por Albert Boadella y Félix de Azúa entre otros, cuando reclamaron la formación de un partido político no nacionalista que represente la pluralidad y aspiraciones de progreso de la sociedad catalana. Contestar a la pregunta que, desde la decepción, formula Recalde, obliga a responder a otras: ¿Quiénes y por qué están interesados en una Reforma estatutaria que más que afirmar la identidad catalana, se esmera en negar la existencia de la española? ¿A qué viene la urgencia de dar por liquidada España? Y ¿qué papel está llamado a ocupar el PSOE por los diseñadores de la operación? Demasiadas preguntas para contestar en tan poco espacio, pero imprescindibles para entrar en el fondo de la cuestión. Porque en gran medida, como le sucede a Recalde –que no da respuesta a su pregunta- no existen a primera vista razones de peso que puedan justificar la deserción de los dirigentes del PSC. Poder local Vayamos por partes. ¿Quiénes son los interesados en negar la identidad española y avanzar en el proceso de fragmentación? Las encuestas dejan claro que esta urgencia no responde a ninguna demanda popular. Según una reciente, encargada por el gobierno catalán, sólo un 5,9% de los catalanes considera prioritaria la reforma del Estatuto y apenas un 0,4% cree que le afecte directamente. Por tanto nos encontramos ante la indiferencia del 93,7% de los catalanes. Se trata de una reclamación hecha por y para las instituciones políticas y aquellos que se benefician de su utilización. Tras 25 años de poder Autonómico en España, con autoridad sobre las Cajas de Ahorros y con amplias competencias económicas que afectan tanto a la concesión de licencias, obras, subvenciones, medios de comunicación, etc... se ha creado un entramado de intereses que transforma a la clase política en una auténtica burguesía burocrática que adquiere prosperidad económica gracias a su control sobre el poder local. En torno a estos “reyezuelos” de taifas, viejas empresas provenientes del franquismo junto con nuevas firmas creadas a su alrededor, han fusionado sus intereses. Cataluña no sólo no es una excepción, sino que como denunció Félix de Azúa en estas páginas: “En Cataluña el poder político está muy concentrado. Si alguien se tomara la molestia de hacer un mapa económico de Cataluña veríamos hasta qué punto cien personas controlan la totalidad del movimiento económico catalán a través de sus partidos: CIU, PSC, ERC y en mucha menor medida PP. Es exactamente lo mismo que sucede en el País Vasco con el PNV. Es un oligopolio económico.” En venta Sin embargo, esto sólo
explica una parte del problema. Seguir la pista al origen del vendaval
autonómico que hoy nos sacude, obliga a ampliar la mirada más
allá de nuestras fronteras. El proyecto de “Europa de los
pueblos” que con esmerada dedicación promueven y patrocinan
instituciones europeas junto a fundaciones alemanas es la verdadera madre
gestora del proceso de desarticulación de España. El vehículo Para los estrategas que han diseñado nuestra trituración en la Unión Europea, no son Carod o Ibarretxe los hombres llamados a ejecutarlo. El rechazo que aglutinan los convierte en inútiles para tamaña empresa. Sólo un PSOE, adormecido en su conciencia nacional, tendente a la total identificación con los intereses del eje franco alemán, y dispuesto a avalar en nombre del progreso el fin de las Naciones-Estado, constituye el principal vehículo que ha de contribuir a la desarticulación dulce e indolora. Sin embargo, para su desazón y en beneficio de todos nosotros, las voces que en este partido se levantan en contra de la disgregación constituyen el punto más débil de la operación. Voces como la de Recalde, que vienen a sumarse a las de Alfonso Guerra, Rosa Díez, José Bono y tantos otros, que con independencia de que no atisben a valorar a los verdaderos enemigos a los que se enfrentan, constituyen hoy la principal salvaguarda de nuestros intereses. Apoyarlas, multiplicarlas y hacer que cobren fuerza se ha convertido en la principal labor para la defensa de la unidad del pueblo de las nacionalidades de España. El por qué tantos dirigentes de la izquierda siembran la confusión en torno al carácter progresista del nacionalismo, habrá que dejarlo para otra ocasión. Beatriz Muñoz |
Para desazón de algunos y en beneficio de todos nosotros, hay muchas y valiosas voces que en el PSOE se levantan contra la disgregación de España. El mapa 1 es
del libro “El gran tablero mundial” del estratega norteamericano
Z. Brzezinski. España aparece en la órbita de intereses
especiales franceses, pero también Euskadi y Cataluña
aparecen en la órbita de los intereses germanos.
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