NACIONAL

¿Por qué entre las bases es abrumadora la defensa de la unidad, mientras en la cúpula es minoritaria?
La verdadera división del PSOE

La división principal en el PSOE es la que separa unas bases donde es mayoritaria la defensa de la unidad y unas cúpulas donde ese sentimiento se convierte en minoritario

La disparidad de voces procedentes del PSOE sobre el estatuto catalán admite trazar divisiones para todos los gustos. Algunas de ellas levantadas con el ánimo insidioso de atacar a quienes más se destacan en la defensa de la unidad. Pero casi todas esas particiones entre familias o sensibilidades socialistas oculta la división principal en el PSOE: la que separa unas bases donde es abrumadoramente mayoritaria la defensa de la unidad y unas cúpulas donde ese sentimiento se convierte en minoritario, para pasar a ser dominante la conciliación, en diferentes grados, con la fragmentación.

Una de esas divisiones del PSOE merece especial atención. El País distinguía en un reciente artículo tres bloques: los “centralistas” –a la cabeza de los cuales se colocaba, aunque sin nombrarlo, a José Bono–, los “federalistas” –cuyo eje sería el PSC–, y quienes tienen “una visión moderna del Estado de las autonomías” –cuya primera referencia sería el presidente andaluz Manuel Chaves–. Lo arriesgado de esta división se evidencia cuando se sitúa a la cabeza de las sensibilidades “modernas” del partido a un Chaves que es uno de los más vetustos representantes de la vieja guardia, siempre vinculado a los centros de poder del PSOE. Pero el principal objetivo del artículo es tildar, por contraposición a “las visiones modernas”, de anticuadas y rancias las posiciones que enarbolan personajes como José Bono.

La defensa de la unidad se identifica con el “centralismo”. ¿Pero alguien puede explicarme donde está ese centralismo? ¿No es España uno de los Estados más descentralizados del mundo? ¿No gozan las autonomías de un poder que ni pueden soñar otras regiones europeas? Se deforma la realidad para desprestigiar la defensa de la unidad, tildándola poco menos que como “un resabio del pasado centralista”. Y por tanto, habría que aceptar propuestas como el estatuto de Maragall y Carod Rovira, que se corresponden con “las visiones modernas”.

Pero los hechos son tozudos. Y el pueblo español tiene la saludable virtud de no dar su brazo a torcer. A pesar de todo ese clima ideológico, todas las encuestas colocan, siempre, a José Bono como ministro más valorado. Porque en sus palabras de defensa de la unidad y la solidaridad, y combate a los privilegios, se reconoce la mayoría progresista. Esa sensibilidad de defensa de la unidad desde la izquierda que es mayoritaria entre las bases de la izquierda, pero que ha sido excluida, o cuanto menos reducida a una mínima expresión, de las cúpulas de los partidos.

Y ésta es una de las principales contradicciones en la izquierda. ¿Alguien duda de que si se celebraran unas primarias en el seno del PSOE sobre la propuesta de estatuto de Maragall y Carod Rovira el resultado sería un rechazo abrumador? Y lo que es verdad para el conjunto del PSOE, lo es también para el PSC. Esta es una realidad que se pretende ocultar, pero de la que es necesario partir para dar una respuesta desde la izquierda a la ofensiva insolidaria y disgregadora que representa el estatuto del tripartito.

Joan Arnau

Todas las encuestas colocan, siempre, a José Bono como ministro más valorado. Porque en sus palabras de defensa de la unidad y la solidaridad, y combate a los privilegios, se reconoce la mayoría progresista.