NACIONAL Crisis
del sector textil en Cataluña Independientemente de los cambios de gobiernos, lo que es bueno para la caduca plutocracia gala, no puede ser bueno para el desarrollo de España |
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| El sector textil ha tenido históricamente buena parte de la responsabilidad de que Cataluña haya sido considerada “la fábrica de España”. Ahora, este sector centenario puede tener los días contados si no se toman medidas urgentes, afectando con ello a miles de trabajadores. El Consejo Intertextil Español (CIE) ha anunciado que durante los próximos cinco años pueden perderse 115.000 puestos de trabajo –la mitad de los que actualmente genera el sector-, a añadir a los 52.000 que se han destruido en el último lustro. Una parte de las razones se encuentra en la liberalización del comercio mundial, eliminando las trabas a las exportaciones de China o India, mucho más baratas y competitivas. Pero es sólo una parte de la verdad. Buena parte del medio centenar de miles de trabajos que han desaparecido en España se han creado en Marruecos. El capital textil español ha buscado competir trasladando la producción a países donde la mano de obra es más barata. Y quien ha pagado el pato han sido, como siempre, los trabajadores. La irrupción de la competencia asiática era un fenómeno conocido. El problema es que no se han tomado las medidas necesarias. El tripartito, que tantos esfuerzos ha dedicado a promover un estatuto que nadie reclamaba, apenas ha prestado atención a la supervivencia de uno de los sectores industriales históricos de Cataluña. ¿Cuánto se ha invertido en innovación tecnológica? ¿Cuántos planes se han trazado para mejorar la competitividad del sector? Los grandes capitales de la burguesía catalana se han concentrado en la aventura financiera de La Caixa, y en sectores industriales estratégicos y de mayor valor añadido, como el energético. El textil, que fue clave en su momento, ya no reviste la importancia de antes. Por eso es abandonado a su suerte. La patronal del sector reclama como salida prejubilaciones, que les permitan trasladar la producción al menor coste. Pero esto supone la pérdida del trabajo para miles de catalanes, sin que exista una alternativa industrial. Es necesario encontrar una salida al sector textil que garantice los puestos de trabajo, que modernice el sector, conservando el tejido industrial. N. I. |
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