MOVIMIENTOS SOCIALES

El Mauthausen del Sáhara
Marruecos sigue deportando

Crece el temor de que otros centenares de inmigrantes acaben abandonados en alguno de los 2.300 kilómetros del muro construido por Marruecos contra el Polisario

Las ONG están alertando de la falta de información sobre el paradero de muchos de los inmigrantes subsaharianos abandonados por Marruecos en el desierto del Sahara Occidental. Un nuevo grupo de 70 hombres, con edades comprendidas entre 18 y 40 años, han sido localizados por la organización Médicos del Mundo, abandonados en una zona minada del Sahara, refugiados en un antiguo almacen de la aduana de Zouerat.

El abandono de inmigrantes en el desierto se sigue produciendo cerca de las fronteras de Argelia y Mauritania. El método seguido por las caravanas de autobuses organizadas por el gobierno de Marruecos, ha sido el de abandonarlos en una zona minada, que separan de la zona controlada por el Frente Polisario, y obligarles a caminar en dirección a la zona minada, bajo la amenaza de dispararles. Se calcula que pueden ser ya entre 600 y 1.000 los inmigrantes abandonados.

SOS Racismo denuncia que son como mínimo 24 los muertos de los que se tienen noticia; “pero que serán más cuando se conozcan las cifras verdaderas”. Ahora los que no mueren, cuyos cadáveres quedan enterrados en la arena, sólo tienen como única esperanza de vida que los recoja el Frente Polisario.

ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, se ha sumado a las denuncias de las ONG, denunciando también ante las autoridades marroquíes la situación de los inmigrantes que piden asilo político por estar perseguidos por las autoridades tiránicas de sus países.

Desde el 29 de septiembre más de 2.500 subsaharianos han sido detenidos en redadas por las fuerzas policiales y militares marroquíes. Y mientras escribimos esta líneas, las ONG denuncian la puesta en marcha de una nueva repatriación masiva, saltándose todas las reglas internacionales y la propia Convención de Ginebra, ya que los deportan sin asistencia, ni garantías de ningún tipo. Existe el temor de que una parte de los casi mil encerrados en los cuarteles de Tawima, 500, y Guleimin, 330, situados en las puertas del desierto, vuelvan a acabar abandonados a su suerte sin agua ni alimentos.

Si tenemos en cuenta que sólo las autoridades de Malí y Senegal han firmado acuerdos de repatriación con Marruecos. ¿a dónde llevan al resto? Ni Ghana, Camerún, Costa de Marfil, Liberia, Níger, Nigeria o República Centroafricana tienen firmado ningún acuerdo, por lo que crece el temor de que centenares de inmigrantes acaben abandonados en alguno de los 2.300 kilómetros del muro construido por Marruecos contra el Polisario en el desierto.

Por eso, a estas alturas aún es más denigrante la posición del ministro Moratinos justificando la actuación genocida de los militares del reyezuelo marroquí, y el silencio cómplice del gobierno. ¿Aún siguen diciendo que estaba justificada la acción de Marruecos “de dispersar a los inmigrantes por el desierto porque era una forma de presionar a los países para que aceptaran acuerdos para repatriar a sus ciudadanos”?

No es la primera vez

Como ha denunciado Médicos Sin Fronteras, lo que está ocurriendo ahora no es nuevo. La “solución final” aplicada a los inmigrantes por el gobierno de Marruecos se viene aplicando, al menos en los dos últimos años. “Tenemos constancia de que no es la primera vez que se produce. Más al norte, sabemos que se lleva haciendo desde hace dos años. Sólo que esta vez la denuncia ha tenido más eco”. (Jordi Passola, de Médicos Sin Fronteras). En estos dos años, también el Frente Polisario ha salvado la vida de muchos de ellos, no sólo subsaharianos, sino de otras partes del mundo, como el medio centenar de inmigrantes de Bangladesh, que desde hace 6 meses están alojados en el antiguo cuartel español de Tifariti, Sahara Occidental, vivos gracias al Polisario, después ser extorsionados por las mafias y que la policía marroquí los deportara a la frontera desértica con Mauritania.

Médicos Sin Fronteras ha presentado un informe sobre su actividad en la zona de Tánger, Nador y Oujda que pone al descubierto el maltrato a que son sometidos los inmigrantes, y completa la denuncia este genocidio. El 25% de las consultas atendidas por Médicos Sin Fronteras no están causadas por enfermedades, ni por las precarias condiciones de vida en las que viven. Están ligadas directamente a las acciones de violencia directa e indirecta contra los inmigrantes. Es decir: de 10.232 casos, entre abril del 2003 y agosto del 2005, 2.544 han sido consecuencia directa de violencia; casi la mitad cometidos por las fuerzas policiales y militares del “rey-macaco” de Marruecos que controlan las fronteras: heridas de bala, palizas, acosos con perros, caídas por las persecuciones... El resto se lo reparten las mafias, los accidentes, incluso la guardia civil.

Denuncia contra el gobierno español

Mientras, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha presentado una denuncia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos “por la devolución ilegal desde España de 73 inmigrantes, en la noche del pasado 6 de octubre”. Según la denuncia de CEAR, con esta expulsión no sólo se incumplió el procedimiento previsto en el propio Reglamento de la Ley de Extranjería, “ya que se hizo sin asistencia de letrados y sin darles la posibilidad de solicitar asilo en España”, sino que “España ha violado, con esta expulsión colectiva, el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que indica que nadie podrá ser sometido a torturas ni a penas o malos tratos inhumanos y degradantes”. Todo lo contrario de los que les esperaba. El ministerio de Moratinos autorizó las expulsiones sabiendo que al menos 6 inmigrantes tenían derecho a pedir asilo político al estar perseguidos en sus países de origen.

Se les embarcó desde Melilla a Málaga, Algeciras y luego enviados a Tánger, sin que en ningún momento se les informara de que iban a ser entregados a las autoridades marroquíes. En Tánger, después de mantenerlos encerrados en condiciones inhumanas, y cuando se declararon en huelga de hambre, fueron separados en dos grupos. Uno repatriado a Malí, su país de origen. Pero otro, de 24 inmigrantes, deportado en dos autobuses al desierto del Sahara Occidental.


La policía marroquí reconoce la muerte de los inmigrantes en la valla

¿Felicitan a Mohammed por la eficacia con la que aplica la nueva “solución final” a los inmigrantes que nadie quiere?

La presión pública internacional y, sobre todo, las denuncias de las ONG, como Médicos Sin Fronteras, han obligado al gobierno marroquí a reconocer que la muerte de los seis inmigrantes del pasado 6 de octubre en la frontera de Melilla, fue causada por las fuerzas marroquíes, cuatro directamente por disparos de bala.
El informe del Ministerio del Interior marroquí, sin embargo, justifica las muertes porque los agentes “actuaron en legítima defensa, realizando algunos disparos intimidatorios”. La vieja cantinela de los dictadores que tan bien conocemos de la dictadura franquista, cuando la policía disparaba al aire pero acababa matando algún manifestante. “Un insulto a la inteligencia”, como ha calificado Médicos Sin Fronteras el Informe.
Las organizaciones aún están exigiendo las autopsias de estos asesinatos de Estado y de los cinco inmigrantes que murieron el 29 de septiembre, durante uno de los asaltos a la valla de Ceuta. Pero las autoridades de Marruecos, ocultan los resultados con la complicidad de la Unión Europea y el propio gobierno español. Han sustituido las exigencias para proteger la vida y los derechos de los inmigrantes por las felicitaciones al régimen semifeudal del rey Mohammed VI. ¿Acaso le felicitan por la eficacia con la que aplica la nueva “solución final” a los inmigrantes que nadie quiere?

M. Murcia

Preparándolos para subirlos a los autobuses en los que serán deportados, entonces serán esposados de dos en dos.