INTERNACIONAL Comienza
el juicio contra Sadam Hussein en Irak Sadam debe responder por los crímenes que ha cometido. Y junto a él queremos ver a Donald Rumsfeld, a los Bush, Chirac o Putin, cómplices necesarios de sus desmanes genocidas |
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| En el juicio contra Sadam Hussein sí son todos los que están, pero desde luego no están todos los que son. Nadie pone en duda que Sadam Hussein debe pagar por sus crímenes: la matanza de chíies en 1982, el gastamiento de 180.000 kurdos en 1988, o la sangrienta guerra de agresión contra Irak, que se saldó con 1.100.000 muertos. Lo que es bastante más discutible es que deba hacerlo solo. El periódico norteamericano The Boston Globe se encarga de recordar que “Hussein tratará de avergonzar a Occidente hablando del anterior respaldo que recibió su régimen. Tal vez sea irrelevante desde el punto de vista legal, pero es algo que crispará los rostros de Donald Rumsfeld y Jacques Chirac”. ¿Por qué no se juzga también a Rumsfeld? En 1983 los que hoy son enemigos acérrimos, Donald Rumsfeld y Sadam Hussein, se estrechaban la mano en Bagdad. La visita a Irak del hoy secretario de Defensa resultó fructífera. Washington ofreció a Bagdad apoyo logístico, helicópteros de combate, y según la revista Newsweek, bacterias y protozoos para desarrollar armas biológicas, antrax incluido. Cuando el padre de Bush era vicepresidente fue enviado a Irak por el director de la CIA, en una misión secreta con el objetivo de animar a Sadam a utilizar la fuerza aérea para bombardear Irán. Irak aceptó y obtuvo asistencia económica y militar norteamericana. En 1985, cuando Sadam era ya un comprobado genocida, Bush padre afirmaba: “vamos a aumentar los préstamos para incrementar las exportaciones de EEUU y colocarnos en la mejor situación para tratar con Sadam Hussein, debido a su buen historial en derechos humanos”. La amistad entre Washington y Sadam se vio rubricada cuando EE UU veto una resolución de la ONU condenando el gaseamiento de kurdos por parte del ejército iraquí, crimen cometido con un cóctel de armas químicas alcanzado gracias a la tecnología norteamericana y arrojado desde helicópteros vendidos por EE UU. ¿Por qué no también a Chirac? Pero no todas las responsabilidades deben recaer en Washington. En 1987, un diario francés publicó una carta que Jacques Chirac había enviado a Sadam Hussein unos meses antes. La misiva comenzaba diciendo: “Mi querido amigo”. Y se refiere a “la negociación que tú sabes”, en realidad el acuerdo mediante el cual París ofreció el imprescindible empujón al programa nuclear iraquí. Durante la década de los 70, Francia suministraba a Irak el 60% del armamento. De hecho, el 40% de las exportaciones de armas francesas tenían Bagdad como destino. Más tarde, empresas galas, como el Instituto Merieux, participaron en la instalación de laboratorios bacteriológicos desde donde Sadam fabricó las armas químicas que empleo contra la població iraquí. El mismo programa nuclear de Bagdad es fruto de la cooperación francesa, mantenido por París durante décadas. Chirac era conocido como «Monseieur Irak» allá por 1975, y antes Giscard d'Estaing había alcanzado importantes acuerdos petrolíferos con Sadam. París estableció una relación estratégica con Sadam, en un intento de convertir Irak en un enclave de influencia francesa en la región. ¿Es que acaso Moscú no debe también pagar? Tampoco debe olvidarse que, durante años, el principal proveedor de armamento del régimen de Sadam fue la URSS. De Moscú, Bagdad recibió equipamento de última generación: cazas Mig 29, tanques T72, piezas de artillería, lanchas artilladas, misiles Scud… profusamente utilizados por Sadam como munición necesaria de sus crímenes. Mucho de ese material todavía no ha sido pagado, y Putin, engendrado en las entrañas de KGB, todavía pretende cobrar algunos millones de dólares de esa deuda. ¡Queremos que paguen todos los culpables! ¿No corresponde a EEUU y a Francia, junto con los herederos de la extinta URSS, una parte importante de las responsabilidad en los crímenes de Sadam? ¿No fue gracias a su apoyo, basado en intereses imperialistas, que Sadam pudo convertirse en un criminal masivo? ¿No sería injusto que Sadam se enfrentara sólo al juicio? Sadam debe responder por los crímenes que ha cometido. Y junto a él queremos ver a Donald Rumsfeld, los Bush, Chirac o Putin, cómplices necesarios de sus desmanes genocidas. Sólo así se hará una verdadera justicia con los pueblos que han sido víctimas de unos y otros. Sólo así podremos respirar tranquilos. Sadam Hussein hizo carrera criminal porque se convirtió en el muñeco diabólico de un sinfín de intereses imperialistas. Sin el respaldo de estas grandes potencias, no hubiera pasado de ser un asesino artesanal. Hussein fue el instrumento para intentar truncar la revolución iraní, que había establecido una política de independencia frente a las dos superpotencias. Siempre ocurre lo mismo. Detrás de un genocida fascista hay un imperio que lo alimenta y lo sostiene. Ellas, las grandes potencias imperialistas, han sembrado el planeta de Sadams, Pinochets y Bokasas. Ellos son la madre de todas las arañas, la guarida donde se incuban los huevos de todas las serpientes. ¡Que paguen todos los culpables! Si no es así, el juicio contra Sadam será una farsa donde Al Capone juzgará a un pistolero caído en desgracia. Joan Arnau |
En 1983 los que hoy son enemigos acérrimos, Donald Rumsfeld y Sadam Hussein, se estrechaban la mano en Bagdad.
En 1987, un diario francés publicó una carta que Jacques Chirac había enviado a Sadam Hussein unos meses antes. La misiva comenzaba diciendo: “Mi querido amigo”.
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