INTERNACIONAL Se
cierra el círculo sobre el régimen sirio Siria sacrifica un peón para eludir las crecientes presiones de Washington |
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| Dentro del mundo islámico se ha convertido ya en una costumbre la inducción al suicidio como medio para levantar muros de contención, bien para cortar los hilos de una investigación –como sucedió en Leganés-, bien para ofrecer cabezas de turco. En este segundo tipo parece encajar la muerte del ministro del interior sirio, Ghazi Kanaan, jefe de los servicios secretos sirios en el Líbano hasta 2003, que manejó durante años los hilos del país de los cedros a través de una extensa red de inteligencia y el control de numerosos políticos. La versión oficial nos habla de un suicidio inducido por la presión de una investigación de la ONU –que implica directamente a Kenaan en el atentado que causó la muerte del ex primer ministro libanés Rafik Hariri-. Sin embargo son numerosas las voces que aseguran que Kanaan, curtido en mil sórdidas batallas, no es “de los que se suicidan por la opinión de la ONU”. Todo parece apuntar a que nos encontramos ante un “suicidio inducido” desde las más altas instancias del régimen sirio, que se ve obligado a sacrificar a uno de sus alfiles para intentar evitar el jaque mate sobre el rey. La voladura de Hariri –de la que se acusó a Siria desde el primer momento- forzó a Damasco a retirar sus 35.000 soldados del diminuto país vecino, rompió la red de control tejida durante décadas y ha desembocado en unas elecciones que alumbraron un gobierno claramente prosirio. Pero sobre todo, ha sido un conveniente instrumento –quizá demasiado conveniente- del que se ha valido la línea Bush para incrementar el acoso sobre el régimen de Bacher el Asad. Al señalamiento desde Washington de Siria como “refugio de terroristas que cruzan a Irak”, se une ahora la implicación en el asesinato de Hariri. El régimen sirio fue uno de los peones privilegiados de la URSS en Oriente Medio durante la guerra fría. Tras la implosión de la URSS, quedó huérfano. Siria es, junto a Irán –por diferentes motivos, los dos escapan al control norteamericano- la pieza que rechinan en la planificación que para la región tiene diseñada Washington. Y permanentemente se encuentran en el punto de mira de los halcones de la Casa Blanca. Derribar el régimen de Asad, y sustituirlo por otro que se atenga a las exigencias norteamericanas, es uno de los objetivos de EEUU en la región. Ante el acoso creciente, el régimen sirio ha servido el “suicidio” de Kenaan como vía de escape ante las presiones. Joan Arnau |
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