| Las
recientes elecciones argentinas dejan una clara victoria de Kirchner,
quien obtiene cerca de un 40% de los votos a nivel nacional. El reforzamiento
de Kirchner significa principalmente el fortalecimiento del frente antihegemonista
en Iberoamérica, el respaldo a la política de apoyo a Brasil,
Uruguay, Venezuela, la construcción de Mercosur y todas las alternativas
que va a ganar autonomía de los EEUU.
Por otra parte, conlleva la derrota de las corrientes peronistas de centroderecha
alineadas férreamente con los designios de Washington, cabeza visible
el ex presidente Duhalde enfrentado al gobierno de Kirchner, quien solo
obtuvo el 9,5% de votos.
El nuevo Frente para la Victoria,
que agrupa a los peronistas de centroizquierda que responden a Kirchner,
se impusieron en 17 de los 24 distritos electorales, incluyendo una contundente
victoria en la provincia de Buenos Aires, la principal del país,
donde vive casi el 40% de los 36 millones de argentinos. En Buenos Aires
la esposa de Kirchner, Cristina Fernández, ganó la elección
al Senado con casi el 35% de los votos, superando por más de 26
puntos a su competidora, Hilda "Chiche" González, la
esposa del ex presidente Eduardo Duhalde (2002-2003) que lideraba la lista
con el Partido Justicialista (peronista)
Esta victoria parlamentaria bastará a Kirchner para asegurarle
la mayoría en el Senado, donde pasará de 38 a 43 asientos
sobre 72, pero no le alcanza para lo mismo en la cámara baja, donde
tendrá que negociar apoyos dado que pasó de contar con 88
representantes a 107 sobre 257. El duhaldismo retrocedió de 36
a 28 cargos.
En la Cámara de Diputados, que renovaba la mitad de sus 257 bancas,
Kirchner logró unos 67 escaños más, que si bien no
le alcanza para tener la mayoría absoluta (129 escaños),
permitirá a Kirchner concertar alianzas con fuerzas de otros partidos.
El Frente para la Victoria tendrá 115 diputados.
En el Senado, los "kirchneristas" ganaron en siete de las ocho
provincias donde se renovaban cargos de la Cámara alta y obtuvieron
21 de los 24 en disputa.
Kirchner no sólo le ganó a Duhalde, su rival de más
peso en el peronismo, sino también a Menem, quien pese a conquistar
un escaño en el senado, obtiene un pequeñísimo número
de votos.
¿Por qué gana Kirchner?
En el 2002 la entrada de Kirchner en el gobierno argentino se produce
en medio de una absoluta desacreditación de la clase política,
es, por decirlo de alguna manera, la alternativa menos mala y más
creíble. Es, también, una alternativa de consenso entre
la clase gobernante argentina a punto de ser echada para siempre de la
Casa Rosada.
En su nacimiento el gobierno de Kirchner es extremadamente débil,
ganaba las elecciones del 2002 con apenas un 22 %, para consolidarse frente
a sus rivales políticos se apoya en las organizaciones populares,
principalmente en los sectores de los piqueteros controlados por el peronismo.
Aunque meses antes de estas últimas elecciones el gobierno de Kirchner
reinicia la criminalización y represión de los sectores
populares más combativos como los piqueteros.
La arrasadora victoria de Kirchner significa en primer lugar que el pueblo
argentino no quiere ninguna alternativa política “tradicional”
que, de la mano de los Duhalde o los Menem condujo a la ruina del país.
En segundo lugar, respalda una alternativa que se aleje de los designios
de Washington; Kirchner ha expresado permanentemente a los EEUU sus diferencias
pero lo más importante es que sus movimientos políticos
se dirigen al fortalecimiento de un bloque de países iberoamericanos
que como Venezuela o Brasil buscan salirse de la estrecha órbita
de Washington. Desde el gobierno argentino los acuerdos con estos países
son cuantitativos y cualitativos. Por otra parte, a nadie se le escapa
que también los acuerdos comerciales de Kirchner con China se dirigen
a romper la dependencia de los inversores tradicionales.
En tercer lugar, durante el gobierno de Kirchner oficialmente, la pobreza
en el país bajó del 55 % en la crisis del 2001 hasta el
38% de acuerdo a las últimas mediciones.
Aprovechando el viento a favor en la economía producido por la
salida de la economía de su crisis coyuntural.
En cuarto lugar, no existe una alternativa de izquierdas clara. Durante
las últimas elecciones la centenaria Unión Cívica
Radical (UCR), que en los últimos años ha perdido gradualmente
respaldo, sigue siendo el principal partido opositor, con el 15,2% de
votos. O el Partido Socialista el 5,7%, cuyo mayor triunfo fue para Hermes
Binner quien justamente mantiene una buena relación con Kirchner.
Nuevos retos
Sin embargo, nada de esto elimina la contradicción a la que realmente
se enfrenta el gobierno de Kirchner y que recorre el conjunto de países
del Cono Sur. Para tener el respaldo del pueblo argentino tendrá
que avanzar en ganar autonomía de Washington, profundizando en
sus relaciones con los demás países iberoamericanos y, por
este camino, dar respuesta a las demandas populares.
En Argentina, de acuerdo a las últimas mediciones y pese al crecimiento
económico, existen 6.679.454 pobres y 16.751.579 indigentes, sobre
una población de 38 millones de personas.
Para cambiar esta situación le será imprescindible apostar
por un desarrollo propio reactivando la economía nacional y enfrentarse
a los intereses del hegemonismo, que medra en el país junto con
los de monopolios europeos (por ejemplo, Repsol España).
Los reclamos sindicales, la inflación y el aumento de tarifas,
se perfilan tras las elecciones como necesidades inmediatas a los que
hay que dar respuesta. Una de las principales preocupaciones del gobierno
es la exigencia del aumento salarial, porque el aumento del índice
del coste de la vida acumulado en el año es de un 8,9%. Entre otras
razones por las brutales tarifas en electricidad, agua o teléfono
que imponen los monopolios que se han quedado con las empresas argentinas.
Según los estudios el aumento del coste de las necesidades básicas
han llevando el mínimo que necesita un matrimonio con dos hijos
a los 371 pesos para no ser indigente y a 801 pesos para no ser pobre.
Algo fuera del alcance de buena parte de las familias argentinas.
Sara Díaz
|

El
nuevo Frente para la Victoria, que agrupa a los peronistas de centroizquierda
que responden a Kirchner, se impusieron en 17 de los 24 distritos electorales.
|