NACIONAL - CATALUÑA

Cataluña sólo podrá desarrollarse plenamente en una España fuerte y progresista
Las subversiones estatutarias

“Es una subversión enfrentar la prosperidad de Cataluña con la unidad de España. La realidad es precisamente la contraria, sólo contribuyendo al desarrollo de una España fuerte, próspera y progresista, Cataluña podrá llegar a ser “plena y gran”

El debate sobre el estatuto catalán en el Congreso se transformó en un callejón sin salida, introduciendo subrepticiamente que el desarrollo de Cataluña precisa del debilitamiento de España. Pero a escasos metros, y sólo unos pocos días después, en el debate autonómico en el Senado se abrió entre la maleza de enfrentamientos un camino donde el desarrollo de cada uno de los territorios que forman España exige fortalecer lo que nos une. Es una subversión enfrentar la prosperidad de Cataluña con la unidad de España. La realidad es precisamente la contraria, sólo contribuyendo al desarrollo de una España fuerte, próspera y progresista, Cataluña podrá llegar a ser “plena y gran”.


No es verdad que se haya limitado el desarrollo autonómico de Cataluña

Agitando el espantajo del centralismo

Escuchando los discursos de Manuela de Madre, Artur Mas o Carod Rovira en defensa del nuevo estatuto catalán, un espectador que desconociera la realidad española, podría pensar que seguimos bajo la férula de un franquismo que prohíbe la expresión de las nacionalidades.

Se habla de una “involución autonómica” que ha limitado el autogobierno catalán, y que el nuevo estatuto es una respuesta. Pero la realidad es la contraria. Los tres ponentes del estatuto instaron a que “España se reconozca como lo que es, plurinacional, pluricultural y plurilingüística”.

¿Pero es que la España democrática no ha luchado para que las lenguas propias de las nacionalidades disfruten de un nivel de igualdad y libertad sin parangón en nuestra historia, y con muy pocos ejemplos similares en el mundo? ¿El problema ahora es que España no acepta su pluriculturalidad, expresada diariamente ante nuestros ojos, o que por ejemplo en Cataluña hay quien no acepta la diversidad, considerando la cultura expresada en castellano como extranjera?

Carod Rovira expresó su “decepción y fatiga ante la permanente lucha contra el centralismo y la catalanofobia”. SI quiere saber lo que es el centralismo que visite Francia y compruebe el ínfimo nivel de autogobierno que disponen las regiones galas. España es uno de los países más descentralizados del mundo, las comunidades autónomas, y especialmente las nacionalidades históricas, disponen de un nivel de autogobierno que no ha hecho más que crecer. Y que nadie, ni siquiera la derecha, cuestiona.

¿Dónde está pues el problema? ¿En que “Cataluña no se siente cómoda en España”? ¿Contamos los ministros catalanes en los últimos 25 años? ¿Y los presidentes catalanes de bancos y monopolios?


No es verdad que la solidaridad con el resto de España sea un lastre para el desarrollo de Cataluña

¿Quién abusa de quién?

Artur Mas reclama “una revisión de los mecanismos solidarios, para que la solidaridad no se convierta en abuso”. Para el líder de CiU es “un abuso” la contribución de Cataluña a la solidaridad interterritorial, pero no considera “un abuso” que La Caixa controle el sector energético español, obteniendo de ello ingentes beneficios.

El tripartito pide “una financiación más justa”, afirmando que Cataluña ya ha contribuido demasiado a la solidaridad, y ahora necesita ese dinero “para competir en Europa”. Traducido significa que necesitan todo el dinero para financiar la expansión de la burguesía catalana. ¿Qué tiene esto que ver con los intereses del pueblo catalán?

Cataluña contribuye más que otras comunidades porque dispone de una riqueza superior. Son las grandes fortunas, bancos y monopolios radicados en Cataluña los que están obligados a pagar más. Y una parte de estos impuesto se dedica a la solidaridad con los territorios menos desarrollados. ¿Es que el tripartito, que se autodefine de izquierdas, no quiere que esto continué así? ¿Acaso coincide con Bush en que los más ricos paguen menos? ¿De dónde han salido esas grandes fortunas catalanas si no es de la explotación de obreros, muchos de ellos venidos de otras partes de España? ¿No se ha aprovechado la burguesía catalana de su acceso privilegiado al conjunto del mercado español? ¿Qué sería de La Caixa sin los beneficios que extrae del resto de España, o de su presencia en Hispanoamérica? ¿Quién debe a quién?


No es verdad que este estatuto “no rompa nada”, sino que se basa en debilitar a España para que Cataluña se desarrolle

Romper la vajilla para quedarse con la porcelana

Manuela de Madre, representante del PSC, insistió en que “este estatuto no rompe nada, no es contra España”. Pero la realidad es otra. El problema de este estatuto no es que amplíe excesivamente el autogobierno catalán, sino que lo hace debilitando los elementos comunes.

Exigiendo una financiación donde se limita la capacidad del Estado para dotarse de recursos que luego puedan ser utilizados en función del interés general y la solidaridad. Inaugurando un “ámbito laboral catalán” que quiebra la unidad de la clase obrera española, debilitándola en un momento donde los grandes monopolios pretenden imponer una reforma laboral tras otra. Debilita –al pretender dotar a Cataluña de una política exterior independiente de la española- la fortaleza de España en el mundo, necesaria para dotarnos de una voz independiente frente a las grandes potencias, En definitiva debilita lo que nos une, lo que nos hace más fuertes, favoreciendo con ello a los más poderosos.


No es verdad que quienes defendemos la unidad seamos una minoría

¿Quién está aislado?

El aislamiento político del PP está siendo utilizado torticeramente. Se identifica la defensa de la unidad y el rechazo a este estatuto insolidario con la derecha, y se agita a los cuatro vientos que esta es una posición minoritaria en la sociedad.

Es evidente que el PP hace un flaco favor cuando junta en un mismo saco la defensa de la unidad con la política más dura (respaldo a la línea Bush, oposición a la ampliación de libertades y derechos….), provocando así más división. ¿Pero cuál es la mayoría real?

Los diez millones de votos del PP defienden la unidad, y sólo una pequeña minoría se oponen la pluralidad que expresa el Estado de las autonomías. ¿Pero es esta una posición exclusiva de la derecha? No. Los once millones de votantes del PSOE son abrumadoramente partidarios de la unidad, porque así está inscrito en la tradición de la izquierda.

Y a este amplio consenso es preciso unir también un amplio sector de votantes de IU, a pesar de la deriva filonacionalista de sus dirigentes.
Por tanto, la mayoría social por una unidad basada en la pluralidad y la solidaridad es amplísima. Y su verdadero motos es la mayoría progresista. Quienes son minoría, a pesar de la relevancia que se les otorga, son los insolidarios y los partidarios de la disgregación.


No es verdad que este estatuto sea necesario para resolver las demandas sociales

¿Cuáles son los retos de Cataluña?

Se repite incesantemente que el nuevo estatuto no está motivado por el ensimismamiento identitario, sino porque Cataluña necesita más autogobierno y una mayor financiación para hacer frente a las demandas sociales.

No, lo que necesita Cataluña es una política de izquierdas, que anteponga los intereses y necesidades populares; que frente a la deslocalización mantenga la firmeza ante los grandes monopolios; que priorice el desarrollo de barrios populares como El Carmelo; que integre a los inmigrantes como trabajadores iguales en derechos…

¿Tiene esto algo que ver con lo que ha hecho el tripartito? Cataluña lleva 25 años de autogobierno, sus gobiernos han manejado un presupuesto millonario, y gestionado la sanidad o la educación. ¿Y los problemas sociales persisten porque “Madrid” no concede suficiente dinero? ¿O la contradicción es que los sucesivos gobiernos de la Generalitat han sustraído dinero a la educación y sanidad pública –hasta ser la comunidad que menos dedica- para dárselos al sector privado –el más reluciente de toda España?

Carod Rovira señaló que “cerca de un millón y medio de catalanes tienen una renta disponible inferior a la media española”. Pero se le olvidó recordar que un pequeño puñado –las familias propietarias de La Caixa, etc…– disponen de una renta inalcanzable para la inmensa mayoría de españoles. Cataluña es una de las comunidades donde las diferencias de clase son más sangrantes. Y a ello contribuye decisivamente el asfixiante peso de la burguesía catalana. En la misma proporción que los Fornesa o Brufau han ascendido hasta codearse con la oligarquía española, se han deteriorado los barrios populares.
En Cataluña hay “déficit fiscal” sólo para los trabajadores, mientras que unos pocos disfrutan de un superávit escandaloso. ¿Está dispuesto el tripartito a meter mano a esto?

Joan Arnau


Enlaces relacionados:

http://www.gencat.net/generalitat/cat/estatut
http://www.gencat.net/nouestatut
http://www.libertaddigital.com

La mayoría social por una unidad basada en la pluralidad y la solidaridad es amplísima. Quienes son minoría, a pesar de la relevancia que se les otorga, son los insolidarios y los partidarios de la disgregación.