NACIONAL - EUSKADI Vē
Congreso del PSE-EE La unidad constitucional en Euskadi es fundamental para que el PSE pueda convertirse en alternativa real al régimen del nacionalismo étnico gobernante |
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| Si hubiera que valorar los resultados de un congreso por la unidad de las votaciones, el de los socialistas vascos, recién celebrado, sólo podría calificarse de muy bueno. Los 533 compromisarios han reelegido a Patxi López como Secretario General con el 96’7 de los votos; elegido una nueva ejecutiva con el 91’33% y aprobado el Informe Político presentado con el 98%, donde se fija como objetivo convertir al PSE en una “alternativa autonomista, progresista y vasquista”. Con la integración del hasta ahora Secretario General de los socialistas alaveses y Presidente del Senado, Javier Rojo, en la nueva Ejecutiva, se refuerza el núcleo duro formado por Patxi López, el también reelegido Presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, Rodolfo Ares y el propio Rojo. ¿Pero qué han aprobado los socialistas vascos en su Congreso y qué consecuencias puede tener para la lucha por la libertad en Esuakdi y la unidad en toda España? ¿Sale de este Congreso reforzada la alternativa del Partido Socialista de Euskadi al régimen del nacionalismo étnico mantenido por Ibarretxe y compañía? De cal... El Congreso y Patxi López han renovado su compromiso con la promesa electoral de las elecciones del pasado abril, rechazando cualquier acuerdo con el nacionalismo vasco sobre las bases del soberanismo secesionista y mientras el terrorismo continúe. El Congreso rechazó de entrada la ponencia presentada por Odón Elorza, el alcalde de San Sebastián y la diputada Genma Zabaleta. Una vez más el alcalde donostiarra demostró su disposición a alinearse con el nacionalismo étnico y con cualquier proyecto disolvente que pase por su lado, en este caso la “vía catalana”; y presentó una ponencia para definir Euskadi como “nación”, junto a una propuesta, similar a la de Ibarretxe, para “en ausencia de violencia” defender “el derecho a decidir” del pueblo vasco”. La ponencia fue rechazada en su conjunto. Aunque en el Informe Político aprobado por el Congreso, se propone que en la reforma del Estatuto de Guernika, se defina Euskadi como “una comunidad nacional”. Patxi López advirtió al PNV y se comprometió a que “los socialistas vascos no comulgarán con ruedas de molino” ante los planteamientos del nacionalismo “sobre la pacificación. “No vamos a tragar ningún planteamiento nacionalista con la excusa de la normalización política de Euskadi, porque la normalización no es darles la razón ni satisfacer aspiraciones nacionalistas…¿Qué es eso de Ibarretxe y Azkarraga de que las condiciones de la mesa son la aceptación de la libre decisión de los vascos, la territorialidad de Euskal Herria y la relaciones bilaterales entre Euskadi y España?, si quieren ir al abismo, sentarse solos y repetir Lizarra, se van solos, nosotros no comulgamos con ruedas de molino”. Sin embargo, ¿dónde quedan las palabras de Patxi, si el mismo Congreso deja para la nueva Ejecutiva la posición a tomar ante la mesa de partidos propuesta por Ibarrete? Sobre todo, si desde entonces se comienza a hablar de que “habrá que entender y dar su parte de razón al adversario”, y de que el objetivo ha de ser “recuperar los acuerdos entre diferentes”, que evidentemente están refiriendo al PNV. ... y de arena El problema es que por cada puerta cerrada a los planes del nacionalismo étnico, hay abiertos otros tantos boquetes por donde se puede dilapidar la fuerza de la lucha por la libertad en Euskadi y contra la disolución de España. Los dirigentes del Partido Socialista de Euskadi se engañan, y engañan a los socialistas vascos y sus electores, cuando dicen que “el PSE-EE ha integrado las ideas de todas las corrientes del partido”. Es imposible ocultar que después de este Congreso no está integrada la corriente más militante el patriotismo constitucional español, la de Nicolás Redondo, Rosa Díez o Maite Pagazaurtundua y Carlos Totorica, que tuvo un 40% de votos en el anterior Congreso, el motor que sacó al PSE del pozo donde lo había hundido la cal viva de los Gal y el Felipismo; el corazón de la rebelión democrática que frenó e hizo retroceder al nazifascismo; una de las almas más combativas del socialismo vasco, que junto a los militantes históricos y los concejales socialistas de la margen izquierda tuvieron un papel decisivo en la derrota del plan Ibarretxe y los resultados electorales de abril. Ha sido aislada y marginada hasta hacer imposible la presencia en el Congreso de sus militantes más significativos, con la excepción del alcalde de Ermua, Carlos Totorica, y la alcaldesa de Lasarte, Ana Urchuegía. Cometen un grave error dando por enterrada definitivamente con este Congreso “la etapa de entendimiento con el PP” en Euskadi, para pasar a defender “los pactos entre diferentes” con el PNV de los herederos de Arzallus, Ibarretxe e Imaz, y su propuesta de mesa de partidos “sin exclusiones”. Por encima de otras diferencias, incluso de las diferencias en el resto de España, la unidad constitucional en Euskadi es fundamental para convertirse en alternativa real al régimen nazifascista gobernante, por muy debilitado que esté. Salvo que quieran gobernar conjuntamente con el nacionalismo étnico revivido gracias al oxígeno que una falta de firmeza les pueden insuflar los mismos dirigentes socialistas. Ibarretxe e Imaz, fracasado su plan, están haciendo todo lo posible para que así sea, se han vestido con la piel de cordero y se colocan a rebufo de la “vía catalana”, esperando que Patxi, como Caperucita caiga en la trampa. El V congreso del PSE-EE no podrá ser calificado de un resultado excelente, mientras no hagan frente a los tres retos que han quedado abiertos, y de los que depende su compromiso con los electores. Primero, recuperar e integrar a todos los niveles la corriente más militante y de izquierda socialista del patriotismo constitucional. Segundo, recuperar la unidad de acción con todas las fuerzas sociales y con los populares vascos, para volver a impulsar la rebelión democrática en la calle, imprescindible para la nuevas batallas que se avecinan. Tercero, recuperar y mantener la firmeza ante el nacionalismo étnico en todos sus frentes, especialmente ante los herederos de Arzallus, que vestidos de corderos tratan de recuperar fuerzas para nuevos asaltos, si se les deja. C. Bermeo |
El Congreso no ha integrado la corriente más militante y de izquierda socialista del patriotismo constitucional español, la de Nicolás Redondo, Rosa Díez o Maite Pagazaurtundua y Carlos Totorica, que tuvo un 40% de votos en el anterior Congreso.
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