MOVIMIENTO OBRERO

En los ocho primeros meses del año, se han producido en España 604.450 accidentes laborales, 6730 graves y 684 muertos; tres cada día
Los frutos de la explotación laboral

Les es más rentable pagar los accidentes y sustituir un trabajador por otro que mantener el sistema de prevención

La muerte de 6 trabajadores y tres más heridos graves por el desplome del viaducto en la autovía del Mediterráneo, se ha convertido en el tercer siniestro laboral más grave en lo que va de año. El 13 de enero, 10 trabajadores de la construcción en Burgos. El 17 de julio, los 11 del retén contra incendios de Guadalajara. Ahora los 6 trabajadores, cinco portugueses y un español en Almuñecar, Granada.

Excepto los ministerios de Trabajo y Fomento y la patronal, todos, sindicatos y organizaciones sociales, han resaltado la relación directa entre la precariedad laboral y el uso abusivo de las subcontratas en la construcción, con la alta siniestralidad del sector. Y la responsabilidad tanto de la patronal, por su incumplimiento de las normas de prevención, como de la Administración, por la dejación de sus funciones de control.

España es, junto con Portugal, el país de la UE con mayor índice de siniestralidad laboral. Los accidentes mortales han subido ya este año más del 12’5% respecto al año 2004. Y Granada, la provincia de España que encabeza este siniestro ranking, con 29 muertos hasta ahora. Cuando el pasado 20 de octubre miles de trabajadores recorrían las calles granadinas en la Huelga General convocada bajo el lema “Granada contra las muertes laborales”, exigiendo, entre otras, mejoras en las condiciones de seguridad en la autovía del Mediterráneo, anunciaban lo que estaba por venir.

Sin embargo, no basta con denunciar la precariedad y las subcontratas; éstas no vienen del cielo. La siniestralidad tiene una relación directa con la regulación del mercado de trabajo. Es decir, existen unas reglas pactadas por la patronal, gobierno y sindicatos que permiten ese uso abusivo del trabajo temporal y la subcontratación, la falta de preparación frente a los riesgos y la evasión de las medidas. Si a esto se suma la rebaja de costes utilizando materiales de peor calidad, tenemos completo el círculo de los siniestros.

Para las empresas es una simple cuestión de negocio. Un estudio cifraba el coste de los accidentes laborales en España en 12.000 millones anuales, costes que los empresarios transfieren a los propios trabajadores a través de la Seguridad Social. Así les es más rentable pagar los accidentes y sustituir un trabajador por otro que mantener el sistema de prevención. Este aldabonazo en plena negociación de la reforma laboral, ¿servirá para que los sindicatos se planten exigiendo el fin de la impunidad con estos auténticos “asesinatos laborales”?

M. Murcia