MOVIMIENTOS SOCIALES

Acuerdo ASAJA, COAG y UPA para movilizar el sector agrícola
Entre el gasóleo caro, los precios bajos y Bruselas

No sólo los precios del gasóleo, la política de ayudas de la UE está en la base de la crisis de miles de pequeños y medianos productores

El campo está perdiendo una media de 45.000 pequeñas y medianas explotaciones agrarias y ganaderas en los últimos cinco año, como consecuencia de una triple combinación: los precios bajos que se pagan a los productores, los precios cada vez más altos del petróleo y sus derivados, y la política de “ayudas” de la Unión Europea.
Obligados a escoger entre vivir en la miseria o desaparecer, esa es la espada de Damocles que pende sobre cada uno de los cientos de miles de pequeños y medianos agricultores, y que, ante la pasividad del gobierno, les obliga a salir a la calle.

Las organizaciones agrarias ASAJA, COAG y UPA han acordado la unidad de acción para formar un frente común, y exigir al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de Elena Espinosa la negociación de medidas que contrarresten los elevados precios del petróleo y los bajos precios en origen de los productos agrícolas. Dan de plazo hasta el 28 de noviembre, con la convocatoria unitaria de una concentración en Madrid si antes no hay acuerdo.
El programa reivindicativo se concentra en dos puntos esenciales, lo equivalente a un programa mínimo:

- El reconocimiento de un gasóleo agrícola profesional que deje los actuales 0’70 euros por litro en 0’55; para lo que se exige la supresión o rebaja del Impuesto Especial de Hidrocarburos y la aplicación de un tipo reducido de IVA, el 7%, sobre el gasóleo utilizado en actividades agrarias.

- Una ley que garantice que los precios de los productos hortofrutícolas cubren, al menos, los costes de producción; algo que ahora no está ocurriendo y que ha obligado a dejar muchas cosechas sin recoger, para no agravar aún más las pérdidas.

El run-rún de fondo

La subida del precio del petróleo no sólo repercute en el combustible, sino en el coste de fertilizantes y plásticos utilizados de forma intensiva en las explotaciones agrícolas. Los altos precios del petróleo no hacen sino agudizar los problemas de fondo del sector.

La política de ayudas seguida por la Comisión Europea está en la base de la crisis de decenas de miles de pequeños y medianos productores. Las subvenciones desligadas de la producción, las cuotas y recortes de producción favorecen a un puñado de monopolios agrícolas y terratenientes. Así, según el estudio de Intermon Oxfam que ya hemos citado en el De Verdad, el 76% de las ayudas van a parar a sólo 303 grandes beneficiarios, que apenas representan el 18% de lo productores.

Además la política de precios impuesta por las grandes cadenas de distribución comercial, encabezadas por las francesas como Carrefour –que son las que se quedan con los beneficios-, ha colocado los precios en origen que reciben los agricultores a niveles de hace 25 años; mientras los costes crecen sin cesar. Sólo el gasóleo, fertilizantes y plásticos han subido más del 40% en el último año.
La urgencia de las medidas inmediatas que reclaman los agricultores, para detener el deterioro acelerado de sus condiciones de vida y evitar la ruina de sus explotaciones, no debe ocultar la necesidad de abordar medidas integrales y estratégicas para el sector.

-Medidas ante Bruselas para cambiar la orientación de la política de ayudas agrícolas y que estas se vinculen directamente a la producción.

-Medidas para un desarrollo integral, vinculado al desarrollo de otros sectores como la producción de biocarburantes. Algo que las organizaciones agrarias, como la Unión de Pequeños Agricultores, UPA, ya están exigiendo: “el desarrollo de cultivos agroenergéticos, como la remolacha o el girasol”.

F. Huertas

De las movilizaciones por separado las organizaciones agrarias han pasado a la unidad de acción, el 28 de noviembre en Madrid, si el gobierno no cede.