SELECCIÓN DE PRENSA |
|||
|
Francia en la picota ¿Arde París? Los medios de comunicación extranjeros dan rienda suelta. Los servicios consulares andan de cabeza. Francia será un país en guerra. La violencia urbana que se propaga sobre su territorio inspira, por todas partes, los comentarios más graves y las reacciones más inquietantes. Francia paga hoy su arrogancia. A los ojos del mundo, su famoso modelo de integración está a punto de irse a pique. Esta crisis traduce “su incapacidad de integrar a sus inmigrantes”, escribe The New York Times. La venganza es un plato que se come frío. Su análisis no está, sin embargo, desprovisto de perspicacia. Señala el fracaso de cuarenta años de política. Si Francia no está en guerra, se ha sumergido en el barrizal de sus incoherencias y de sus contradicciones. Con demasiada frecuencia, la demagogia se ha impuesto a la razón para arreglar el problema, calificado de los suburbios. No es un modelo de integración ejemplar. Francia ha abandonado su modelo, cediendo a la facilidad y a algunos prejuicios comunitaristas. No cesa de hacer de los jóvenes de las ciudades franceses de segunda. El primer ministro francés recibió a Delil Boubaker como si el imán de la mezquita de París fuera el jefe de un sindicato de los suburbios. ¿El islam está en el corazón de las actuales violencias? No, que se sepa. La solución parece estar antes en la reafirmación de los derechos y deberes de cada uno, y comunes a todos. Le figaro. París. 7-11-2005
Rabia incendiaria La violenta rebelión de los suburbios franceses es todavía minoritaria, pese a su creciente amplitud. (...) El Gobierno de Villepin, al que no sigue la opinión pública, quiere atajarlo con toques de queda y un plan de urgencia contra el fracaso escolar, de mejora de servicios públicos y de más policía urbana para estos suburbios. Es el reconocimiento del fracaso de la política de integración económica, social, cultural y urbana seguida a lo largo de décadas, que ha llevado a que se hayan contabilizado hasta 700 guetos suburbanos, donde se aloja una población de origen árabe o africano, con frecuencia descendientes de inmigrantes, pero ciudadanos franceses a todos los efectos. (...) Algo tiene que ver esta explosión social con la falta de horizontes vitales y la pobreza que cercan a estos jóvenes (...). Si el huracán Katrina puso al descubierto la marginación de la población negra abandonada en Nueva Orleans, estos altercados han puesto de manifiesto la profunda fractura social francesa. Y no hace falta buscar redes criminales para explicar el movimiento que empezó en un suburbio de París y se ha extendido como la pólvora. El presidente Chirac no se ha recuperado del triunfo del no en el referendum sobre la Constitución europea, de forma que la crisis de estos días se alimenta de este ambiente de fin de régimen. Para lanzar su llamamiento al restablecimiento del “orden republicano”, Chirac se ha tomado 10 días. En Francia, un país que se mueve a golpe de revueltas, se sabe cómo empiezan las cosas pero no cómo terminan. Una rebeldía minoritaria fuera de todo control puede hacer cambiar el rumbo de su historia. El País. 8-11-2005
Fractura urbana Tras un silencio de 10 días, Jacques Chirac se ha decidido a hablar a los franceses. “La última palabra la tiene la ley”, ha insistido el presidente de la República, convirtiendo el restablecimiento del orden público en el “requisito previo” para actuar posteriormente a favor de la “igualdad de oportunidades”. (...) Esta explosión de violencia en los suburbios (...) es el implacable fracaso del candidato Chirac, que prometió, en 1995, reducir la fractura social y, en 2002, erradicar la inseguridad. El 10 de enero de 1995, Chirac, por aquel entonces alcalde de París, publicó un libro programático, Una Francia para todos, que era una auténtica requisitoria contra un país que permitía el desarrollo de la pobreza, la exclusión, la huelga y el deterioro de los suburbios. (...) El diagnóstico de Chirac (...) era de gran exactitud (...) Chirac resucitó el problema de la fractura social al mencionar la necesidad de volver a conquistar los “territorios perdidos de la República”. Pero Chirac ya no es candidato, es presidente. (...) Es urgente que actúe para reducir esa “fractura urbana” que él ha dejado que se amplíe. Le Monde. París. 8-11-2005 |
|
||