INTERNACIONAL Alemania,
los presidentes del SPD y la CSU fuera del gobierno La cadena de acontecimientos ha vuelto a poner sobre el tapete cómo los resultados de las elecciones alemanas ha creado una situación que tiende a convertirse en ingobernable |
|||
| “En este momento no rige el desorden en Berlín sino el caos total”. Así definía en su primera plana el periódico Basler Zeitung la situación política alemana al conocerse la renuncia del jefe de los social-cristianos bávaros, Edmund Stoiber, a formar parte del gobierno de gran coalición. La renuncia de Stoiber se producía apenas 48 horas después de que el presidente del Partido Socialdemócrata, Franz Müntefering, fuera desautorizado por la ejecutiva de su propio partido, que votó a la diputada de la izquierda del SPD, Andrea Nahles, como candidata a secretaria general (el segundo cargo orgánico en importancia) en el próximo congreso. Quedándose de esta forma fuera del nuevo gobierno los que habían sido sus principales artífices en las duras negociaciones. Con Müntefering fuera de la presidencia del SPD y del propio ejecutivo, el gobierno de coalición pierde capacidad de maniobra para controlar a la izquierda socialdemócrata, lo que deja abierta la nada improbable perspectiva de que buena parte del SPD se sume a las movilizaciones que inevitablemente van a producirse contra el tímido programa de desmantelamiento –aunque sea restringido– del Estado de Bienestar alemán. El sorpresivo golpe de timón a la izquierda dado por la ejecutiva del SPD reduce todavía más el margen para que Merkel lleve adelante las reformas exigidas por los monopolios alemanes. Con Stoiber fuera del gobierno, Angela Merkel se deshace internamente de un rival molesto, pero al mismo tiempo su futuro gobierno, nacido ya con fuertes lastres y debilidades, pierde peso político y limita el alcance de sus apoyos. La renuncia de Stoiber añade un nuevo factor de caos a la confusión política que se ha instalado en Alemania: nunca se sabrá que es peor, si tenerlo dentro del gobierno con amplios poderes pero controlado de cerca, o tenerlo fuera, sin poder ejecutivo pero descontrolado. En todo caso la cadena de acontecimientos ha vuelto a poner sobre el tapete cómo los resultados de las elecciones alemanas –diseñadas para debilitar al eje franco-alemán y acometer la liquidación de las estructuras del Estado del bienestar– ha creado una situación que tiende a convertirse en ingobernable. La colusión momentánea de intereses entre la voracidad de un amplio sector de la burguesía monopolista alemana y la necesidad de Washington de debilitar al eje franco-alemán, les llevaron a bombardear a Schröder y a jugar con fuego en las pasadas elecciones. Y ahora no encuentran a los bomberos capaces de apagarlo. A. Beloki |
La colusión momentánea de intereses entre un amplio sector de la burguesía monopolista alemana y Washington les llevaron a bombardear a Schröder y a jugar con fuego. Y ahora no encuentran a los bomberos capaces de apagarlo.
|
||