NACIONAL

Los sectores patrióticos de la izquierda
Mayoría absoluta

PSOE: una mayoría imposible de acallar

La mayoría de los 11 millones de votantes socialistas están con los Bono, Rosa Díez, Guerra... a quienes identifican con la defensa de la unidad y la solidaridad, bases de la libertad y el progreso.

El presidente Zapatero ha recordado en la celebración del día de la Constitución, como advertencia a sus “socios” de Esquerra Republicana, que el PSOE tiene 11 millones de votos. Lo que no ha hecho Zapatero es aplicarse a sí mismo el cuento: ¿por qué si partió de un apoyo tan amplio hoy él sale suspendido en las encuestas y el ministro José Bono es su ministro mejor valorado?

Hoy, desde varios frentes mediáticos, se pretende minimizar el impacto de los sondeos y el estado de la opinión pública presentando a los socialistas que critican el Proyecto de Estatuto para Cataluña que ha llegado al Congreso, de la mano de Maragall y avalado por Zapatero, como si fueran personajes aislados con sus propias valoraciones. Para estos medios, José Bono, Alfonso Guerra, Francisco Vázquez, Rosa Díez, Nicolás Redondo o Maite Pagazaurtundua, son eso, cualificados dirigentes o ex relativamente aislados en la organización o en sus cargos institucionales.

Sin embargo la realidad se empeña en demostrar todo lo contrario: que la inmensa mayoría de los 11 millones de votantes socialistas están con las posiciones de los Bono, Rosa, Guerra y compañía, a quienes identifican con la defensa de los tres pilares sobre los que se sustenta hoy la nación española: una unidad de granito en el conjunto del pueblo español, la solidaridad entre todas las nacionalidades y regiones, y el convencimiento de que estas dos (unidad y solidaridad) son las bases de la libertad y el progreso.
Primero con el plan Ibarretxe y ahora con el Estatut, los sondeos de opinión pública son indudablemente significativos: siempre se mantienen como dominantes, también entre los votantes socialistas, todas aquellas cuestiones que hacen referencia a la unidad del conjunto de España, a la solidaridad en los modelos de financiación, y la exigencia de que las reformas estatutarias sean constitucionales y defiendan el interés general. Bono es el ministro mejor valorado, una y otra vez, por su defensa de estos pilares. Mientras que las encuestas castigan a quienes son tibios con la unidad o defienden propuestas que avanzan en la división. La pérdida de 30 puntos por Zapatero en las últimas son toda una declaración popular.

¿Quién Puede dudar de qué posiciones dominan en las corrientes “guerristas” del socialismo madrileño y entre sus votantes, que han llevado a Rafael Simancas, secretario general del PSOE en la Comunidad e Madrid a rechazar este Estatut; en las posiciones de los afiliados de Andalucía, de Extremadura o del resto de comunidades autónomas?

La rebelión del voto socialista en Esukadi y Cataluña

El avance significativo del voto socialista en las elecciones generales, tanto en Euskadi como en Cataluña, cuando se trata de votar al PSOE como opción nacional; los caladeros del voto de izquierda en los núcleos obreros de las nacionalidades, los históricos cinturón obrero de Barcelona o la margen izquierda de Bilbao; son ejemplos más que evidentes de qué votan la inmensa mayoría de los votantes socialistas. Los dos millones de votantes del PSC no representan, ni muchísimo menos, la deriva nacionalista de Maragall. Como lo prueban los colectivos de militantes del PSC, como “Ágora Socialista” y “Socialistas en Positivo”, que defienden desde la izquierda la unidad y solidaridad del conjunto de España. Lo mismo ocurre con los casi 275.000 votos de los socialistas vascos. No es la vía de la confraternización de Patxi López con el nacionalismo étnico y excluyente lo que está debajo de los afiliados y votantes del socialismo vasco; sino la defensa de una larga lucha de los sectores patrióticos del Partido Socialista de Euskadi, con las Rosa Díez, Maite Pagaza o Gotxone Mora, y los Nicolás Redondo, Savater, Totorica o los cientos de concejales que han encabezado la rebelión democrática contra el nazifascismo desde la defensa de la libertad y la unidad con el resto de España.

Izquierda Unida: la memoria histórica de la unidad y la independencia de España

La inmensa mayoría de los dos millones de votos de IU representan un voto histórico por la defensa de la unidad de España y de su independencia frente al imperialismo

La alarmante expectativa de voto para IU, ha llevado a que se escuchen dentro de la organización expresiones como la del secretario general del PCE, Francisco Frutos, hablando de “miserables resultados electorales”, o del diputado Ángel Pérez advirtiendo del peligro “irnos por el sumidero”.

¿Por qué IU es incapaz de multiplicar hoy sus expectativas de apoyo popular, cuando la situación de descontento popular con la deriva de Zapatero debiera favorecerle? Sin duda por lo mismo que Zapatero suspende: porque los máximos dirigentes de IU, encabezados por Llamazares, se han convertido, como Madrazo en el País Vasco, en coartada de los proyectos de disolución territorial e insolidaridad entre las nacionalidades y regiones de España.
Son muchas las voces que dentro de IU se pronuncian en contra de la posición de Llamazares y Madrazo, sobre todo de los sectores históricos del Partido Comunista de España. Francisco Frutos, el secretario general, denunciaba como defensor de los intereses de la burguesía catalana el proyecto de Estatut, a través de una resolución del Comité Central, por “los alarmantes elementos de bilateralidad e insolidaridad que el nuevo Estatut contiene”. La federación de Asturias ha apoyado un pronunciamiento de la Junta asturiana para que el Estatut se adecue a la Constitución y al interés general. Y la federación andaluza se ha pronunciado en contra de que la dirección de IU apoye el sistema de financiación propuesto en el Estatut, por “insolidario”.
No hay ninguna duda de que las bases de afiliados y votantes de IU, en su inmensa mayoría, dos millones de votos, representan un voto esencialmente socialista y comunista y, por lo tanto, directamente entroncado con la tradición histórica de los socialistas y comunistas de la República y de la lucha antifranquista, que hicieron de la defensa de la unidad de España y de su independencia frente al imperialismo una de sus banderas fundamentales.
También estos votantes respaldan en las encuestas a los Bono y Rosa Díaz socialistas y a los sectores patrióticos de IU, cuando aparecen, como la alcaldesa de Córdoba Rosa Aguilar , Frutos o Diego Valderas el coordinador andaluz de IU. Y quisieran poder votarles. Pero para eso es preciso que estos sectores pasen a encabezar abiertamente una rebelión dentro de IU por un cambio de línea, recuperando la posición patriótica de la izquierda comunista, contra la venenosa idea de los Madrazos de turno de que la defensa de la unidad de España es patrimonio de la derecha.

Sindicatos: los trabajadores bastión de la unidad

Fortalecer las corrientes patrióticas dentro de los sindicatos es una de las tareas fundamentales del movimiento obrero.

Las direcciones de CCOO y UGT han manifestado desde el principio su posición crítica con los planes excluyentes e insolidarios, con el plan Ibarretxe en su día y ahora con el proyecto de Estatut.

“Porque rompe la cohesión social, económica y laboral; en defensa de la caja única de la Seguridad Social; y de la unidad en todo el territorio de España”. En esto, las dos centrales mayoritarias reflejan sin ninguna duda el sentir mayoritario de los trabajadores de toda España.

Sin embargo no existe esa claridad entre algunos dirigentes de sus federaciones sindicales en Cataluña y, en menor medida en Euskadi. Entrampados en la deriva de los proyectos separadores, se han abonado a la teoría del “marco vasco o catalán de relaciones laborales”. ¿Pero no es eso defender, no ya la ruptura de la unidad de la clase obrera y el pueblo trabajador, sino defender el derecho de las burguesías locales y las multinacionales a tener su propio ámbito de explotación, en condiciones más favorables por la división de las clases trabajadoras?

Fortalecer las corrientes patrióticas dentro de los sindicatos es una de las tareas fundamentales del movimiento obrero, máxime cuando hay quien puede pensar en romper la unidad sindical, también en esta cuestión, utilizando recursos como el patrimonio sindical. Siguiendo el ejemplo del histórico secretario general de UGT, Nicolás Redondo, que supo mantener la independencia del sindicato frente a las políticas antiobreras y antinacionales de González en las reconversiones y reformas laborales.

C. Bermeo

Los sondeos demuestran que la inmensa mayoría de los socialstas están con las posiciones de José Bono, Rosa Díez o Alfonso Guerra.

¿Por qué IU es incapaz de multiplicar hoy sus expectativas de apoyo popular?